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sábado, 30 de abril de 2016
viernes, 26 de junio de 2015
La inmutabilidad de Dios clave del monoteismo
Yahweh Dios, Omnipotente, Omnisapiente, Omnipresente pero también Inmutable
Por Reinerinho
En las Sagradas Escrituras hebreas se encuentra de modo totalmente claro que El Dios creador es Todopoderoso (Gen 17:1, Job 21:20 y 37:23 Joel 1:15), todo lo que hizo lo hizo bueno en gran manera, así lo reconoce Abraham el hombre que Dios llamo para bendecir y prometerle la herencia de la tierra de medio Oriente (Gen 12:2-3, 22:18)
Abraham le llama El Shadday que nos sugiere que nadie hay mas grande que El y el mismo patriarca fue testigo de esto cuando en su vejez cuando era imposible tener un hijo, cuando pensaba que el heredero de las promesas seria su mayordomo Eliezer, del cuerpo casi muerto de su mujer nació Isaac cuyo nombre nos recuerda la risa de incredulidad que el visitante reprendió sosteniendo que nada hay imposible para Dios cuando El promete (Gen 18:14).
Tal parece que Dios quiso demostrar su poder a cada generación abriendo el vientre a mujeres estériles como Rebeca y Raquel (Gen 25:2 y 29:31) como nos enseña Pablo: "Para que el propósito divino por la elección, permaneciese en la potestad y voluntad de Dios" ( Rom 9:12).
La incursión evidente de Dios en los asuntos internacionales por medio de José hijo de Jacob, sirvió no solo para salvar del hambre al naciente Israel sino para notificar a Faraón que hay un Dios que tiene conocimiento de todas las cosas y que las revela a sus siervos (Gen 41:39), esta omnisciencia manifiesta llevo a Faraón a llamar a José como Padre para el (Gen45:8).
Omni-potencia y omni-presencia además de la omni-sapiencia que experimentaron los patriarcas que entendían que Dios no era un Dios regional sino el que oye donde quiera que sus siervos clamen El.
Ahora bien, desde temprano el Dios creador quiso enseñar a sus siervos que su naturaleza era una que no cambiaba a las vez que era inmortal, y esto debía quedar claro para que los distintos nombres para Dios en la época patriarcal (El-aion, El-Shadday, etc) no distorsionaran su unicidad, por eso es que repite a Isaac y a Jacob: " Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob" (Gen 26:24), los descendientes al entender que el mismo Dios les acompañaba de generación en generación ("Yo soy el Dios que se te apareció cuando huías de tu hermano" (Gen 35:1) y sostenía su palabra de promesa (" la tierra que prometí a tu padre") Gen 26:4
Entonces Dios era inmortal y no cambiaba, él era el "Dios en cuya presencia anduvieron de mis padres" (Gen 48:15)o el "Dios de mi señor Abraham"(Gen 24:48)
En la tierra de la esclavitud de los hijos de Jacob, Moisés les trae la nuevas de liberación por que desde la Zarza había oído y sostenía: "Yo soy me envió a vosotros" y esto era un resumen de: " Yo soy el Dios de tu padre (Amram), Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob "(Ex 3:6).
El hecho mismo de la exigencia del pueblo de Israel para la aceptación de Josué como sucesor de Moisés fue "que este Dios contigo como estuvo con Moisés" (Jos 1:17) por que ellos entendían la fidelidad permanente del Dios que trasciende al tiempo y que determinaría la estabilidad emocional y la ecuanimidad en el líder.
Las palabras reveladas por medio de Moisés enseñan que Dios sabia de la pervertida condición moral de los cananeos que moraban en la tierra prometida a Abraham (Lev 18:28), luego el Dios cuya palabra no cambia estaba a punto de introducirlos para una estadía de siglos aunque conflictiva en espera del día de la posesión a perpetuidad y con las fronteras del pacto Abrahámico Gen15:18
No obstante por la desobediencia irían al exilio, sobre todo por el incumplimiento de los términos del Pacto del Sinaí de no tener dioses ajenos, los avances y retrocesos en el tiempo de los jueces y los reyes desembocaron en la destrucción del templo y la ciudad que evidenció el desagrado divino (2Cr 36:6), no obstante la insistencia mediante los profetas que Dios esperaba de Israel que fuera testigo que solo hay un Dios diciendo: "no hay Dios fuera de Mi" "solo Yo soy Dios" "antes de mi no fue formado Dios", ( Is 43:10-11, 45:5) fue solo en el cautiverio que Israel se comprometió a vivir confesando el Shema "Oye Israel, Yahweh nuestro Dios es un solo Yahweh". Deut 6:4.
Durante toda la historia de Israel incluyendo el tiempo de los patriarcas ( mas de 2 mil años) Dios enseñó sobre si mismo a los israelitas que se podían gloriar de "conocerme y entenderme que Yo soy Dios" Jer 9:24 "que Yo Yahweh no cambio" Mal 3:6 "que no es hombre para que mienta",( 1Sam 15:29)
Eso les valió para entender la inmutabilidad de Dios que no cambiaría de nombre, ni seria representado por imagen alguna ("a que me haréis semejante, que imagen me compondréis") Isa 42:18 aun la condena divina contra los reyes se proclamaran ser dioses por naturaleza, a ellos Dios les dice: " pero tu eres hombre no Dios" ( Ez 28:2)
Jamás se manejo el concepto que Dios se pudiera convertir en hombre mucho menos en animal, al ser Dios inmutable no se puede reducir o extender o formar de su propio ser a un semi-dios ( Isa 43:10), definitivamente Dios no se convierte en otro ser porque esto es imposible a su naturaleza así como es imposible que el mienta o sea tentado, esto no debe ser confundido con que Dios use la fuerzas de la naturaleza que el creo para hablar en el trueno o desde un torbellino (1Sam 7:10 y Job 38:1)
Aún si habló con los patriarcas por el ángel a su servicio exclusivo pero en una apariencia humana Gen 18:1 (que se difuminaba al terminar la visita) eso no significa que el varón del encinar de Manre fuese un ser que existía por si mismo sino solo un ángel, Dios no se hizo hombre, sino que el ángel se presentó en forma humana como habló desde una nube ( Ex 19:9).
Esto es importante tener en cuenta cuando pensamos en la venida del Mesías porque aunque se decía que representaría a Dios presidiendo el juicio a las naciones ( Jer 33:15), el rescate de la nación israelita ( Jer 23:5) y el reino de Dios, todo lo haría en sujeción y lealtad al Dios viviente.
Era impensado pues que el Mesías fuese una extensión de Dios o un semidiós sino la simiente o descendiente de Abraham heredero de la tierra prometida en el que serian "benditas las naciones de la tierra" (Gen 22:18) y el hijo procedente de los lomos de David que se sentaría para siempre en su trono ( 2Sam 7:12)
El renuevo de David ( Jer 23:5), el vástago de Isaí ( Isa 11:1), y es David el que profetiza la obra especial de Dios al engendrar al Mesías lo que lo haría hijo unigénito, el Único hijo engendrado de Dios en una mujer ( Mat 1:20) "tu eres mi hijo, Yo te he engendrado hoy"( Sal 2:7), la necesidad de engendrarlo era para que el cordero fuese sin mancha ( 1 Ped 1:19) , para que al no tener corrupción la pudiera llevar la culpa de los injustos ( Heb 7:27)
Por tanto el que nacería seria "un santo ser" humano ( Luc 1:35) , equivalente a Adán en su inocencia por lo que es llamado "el postrer Adán" ( 1Cor 15:45) , desde luego lo que Dios hizo por obra y gracia su espíritu santo fue con los aportes naturales de "la simiente de la mujer"y en la casa de David ( Gen 3:15) , Dios como que es inmutable no aportó nada de su propio ser, pero hizo la maravilla ya que había prometido: "la virgen concebirá", esto es, la concepción virginal( Isa 7:14).
Esa era la clase de Mesías que aceptarían y recibirían los judíos uno humano pero fiel representante de Dios, un celoso defensor de lo revelado por el Dios de Israel uno que se gloríe en conocerle y entenderle que solo él es Dios ( Jer 9:24) distinto a los dioses de las naciones, que diga con los judíos "aunque las naciones anden cada una en el nombre de sus dios, nosotros en el nombre de Yahweh nuestro Dios andaremos eternamente y para siempre".(Miqueas 4:5)
Juan el Bautista dice que Jesús habla las palabras de arriba porque "Dios no da el espíritu por medida" ( Juan 3:34) esta expresión conlleva la idea que de Dios no fluye verdad y mentira al mismo tiempo sino solo verdad, mas adelante Jacobo el apóstol enseña que: "en Dios no hay mudanza, ni sombra de variación" ( San 1:17) que según el contexto significa que Dios solo regala dones perfectos y que la tentación no procede de El, en esto estaban errando los creyentes.
Pero Dios "en El no hay mudanza" es inmutable no hay una extensión (dos personas mas) ni reducción (un dios-hombre) de su ser (Mal 3:6), ni siquiera un ápice que indique una leve variación en consecuencia con el Shema, "Él es un solo Yahweh", así lo confirmó el Mesías llamando el mas grande mandamiento (Mar 12:29)
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martes, 20 de agosto de 2013
El Tema favorito de Jesús
por Anthony Buzzard
El Reino de Dios: El Evangelio, tema favorito de Jesús
Disfrute de una seria reflexión sobre la religión contemporánea.
Es el deber de todos los cristianos buscar e investigar la Biblia y compararla con lo que se conoce con el nombre de Jesús en nuestro tiempo. Nada podría ser más gratificante para algunos, que sondear a profundidad lo que impulsó el ministerio de Jesucristo, a quien reclaman tantos como su salvador.
El Jesús de la Biblia es definido por sus enseñanzas y sus títulos. Es en primer lugar "Rey de los Judíos". Esto nos debe alertar de uno de los grandes peligros del estudio de la Biblia: acercarse a la Biblia con el supuesto que Jesús hace campaña a favor de todos los ideales que tanto usted como los que viven en el siglo 20 aprecian. El Jesús de la Biblia es el Rey de los Judíos, el Mesías. Él es también el Hijo de Dios, tiene derecho a esa descripción a causa de su creación sobrenatural en el vientre de María (Lucas 1:35).
Jesús vino con un mensaje público, un mensaje del Dios de Israel por el cual él habló como un profeta - de hecho, el último profeta prometido por la Biblia hebrea (ver a Deuteronomio 18:15 al 18 y Hechos 3:22 y 7:37 ). Jesús vino con un anuncio público sobre que la raza humana necesita creer y hacer, si queremos cumplir con los designios y las intenciones del Creador, para nosotros y todo el mundo. El Jesús de la Biblia estaba interesado en algo más que morir por los pecados del mundo, como la parte esencial de su misión. La tarea primordial de Jesús fue predicar el Evangelio acerca del Reino de Dios. El Reino de Dios es el título completo que resume toda su obra. Para entender y responder a Jesús, tenemos que entender su mensaje del Reino. A continuación reproducimos del célebre Diccionario Hastings de la Biblia la descripción del Reino según lo informado por Mateo que documentó la obra de Jesús. Los datos recogidos en el artículo siguiente no son difíciles de entender. El erudito estudioso de la Biblia Oxford que escribió este resumen merece nuestro agradecimiento por su trabajo profundo sobre el corazón del Evangelio:
"El Reino - El tema central de la doctrina de Cristo [¿Cuál es la doctrina central de las iglesias de hoy en día que dicen representar a Jesús?] fue la cercanía del Reino de los Cielos, con esto él comenzó su ministerio ( Mateo 4:17), y donde quiera que fuera él enseñó esto como las buenas noticias [el Evangelio] [Es justo que nos preguntemos: ¿Es cierto esto de mí y de mi ministerio?] Enseñó que El Reino venía, pero no en su vida sino después de su ascensión ... vendrá como Hijo del hombre sobre las nubes del cielo (Mateo 16:27 y 28; 19:28 y 24:30), enviaría a sus ángeles para reunir a sus elegidos (Mateo 24:31 y 13:41) y se sentaría en el trono de su gloria (Mateo 16:27; 19:28 y 25:31). Esto sucedería inmediatamente después de la gran tribulación que acompaña a la destrucción de Jerusalén (Mateo 24:29), pero solo Dios sabía el día exacto ni la hora (Mateo 24:36) [demostrando que Jesús, como representante de Dios, no era Dios mismo, puesto que no era omnisciente]. Entonces los doce apóstoles se sentarán en doce tronos para administrar las doce tribus de Israel (Mateo 19:28).
"Mientras tanto él mismo debe sufrir y morir, y resucitar de entre los muertos. ¿Cómo no podría el también venir sobre las nubes del cielo? Y sus discípulos [hasta su venida] irían a predicar la Buena Nueva [el Evangelio] de la venida del Reino (Mateo 10:7 y 24:14). [¿Alguien ha visto alguna vez un tratado contemporáneo donde se define el evangelio en esos términos?] entre todas las naciones haciendo discípulos por el bautismo (Mateo 28:19) El grupo de discípulos así adquirido naturalmente forman una sociedad vinculada por objetivos comunes (16:18; 18:17). Ellos serían distintos de la sociedad judía existente, porque los Judíos, como pueblo, "los hijos del Reino", es decir, aquellos que deberían haber heredado el reino [Aviso: no 'ido al cielo'] (Mateo 8:12) definitivamente rechazaron el Evangelio (Mateo 21:32, 42, 43 y 22:7) Por tanto, los discípulos del Reino formarían un nuevo Israel espiritual (Mateo 21:43, «una nación»), que incluiría a muchos que vendrían [a la vuelta de Jesús sobre las nubes del cielo] del este y del oeste [incluidos los patriarcas resucitados].
"En vista de las necesidades de este nuevo Israel de los discípulos de Cristo, es decir, de los verdaderos hijos del Reino (Mateo 13:38), que estaban a la espera de su venida en las nubes del cielo, es natural que una gran parte de la enseñanza registrada en el evangelio, se refiera a las condiciones requeridas en los que esperaban entrar en el Reino a su debido tiempo [Aviso: no "la esperanza de ir al cielo al morir ']. Todavía estaban viviendo en fidelidad a la revelación de Dios hecha en el Antiguo Testamento, que fue permanentemente válida ... pero fueron a buscar debajo de la letra de la ley por su significado espiritual. Su "justicia debía exceder a la de los fariseos," porque iban a interpretar la Ley de Moisés, en un sentido que la haría de más largo alcance en sus efectos sobre la conducta que nunca antes (Mateo 5:21-48) .... En relación con sus semejantes debían cultivar la humildad y suprimir la auto-asertividad (Mateo 18:1 al 14); para ejercer el perdón (Mateo 7:1 al 5). "
Debilitando el vínculo con Jesús
El cristianismo alejado del camino de Jesús y del Nuevo Testamento, es una pendiente resbaladiza. En primer lugar, al preguntarse si la enseñanza de Jesús sobre su muerte y resurrección son el único camino a Dios. Entonces usted se imagina que todas las religiones son igualmente valiosas y todas enseñan realmente la misma cosa. Esta es una ruta muy agradable de tomar. Nadie te dirá "¿Quién te crees que eres?" "¿Cómo puedes decir que estás bien y que todos los demás están mal?"
Aflojar el asimiento en Jesús puede ser aún más sutil. Puede disolver las duras enseñanzas de Jesús sobre el Evangelio y la insistencia del Nuevo Testamento en creer y hacer lo que Jesús enseñó, en declaraciones vagas sobre otro "Jesús". Esta técnica también facilita la carga de tener que defender las enseñanzas exclusivas del verdadero Jesús. El lenguaje del “otro Jesús” es bastante impresionante, hasta que alguien señala que el auténtico Jesús no puede estar divorciado de su Evangelio y de sus enseñanzas. Dijo que el creyente no debe avergonzarse "de mí y de mi evangelio, yo y mis palabras" (Marcos 8:35 al 38).
Pablo no vaciló en declarar ¿que? La declaración de cualquier "Jesús"? No. Sino "Todo el consejo de Dios" (Hechos 20:27).
Abraham creyó a Dios, creyendo lo que Dios decía, lo que había prometido. Así que Jesús usa un lenguaje claro: "El que oye mi palabra, y cree al que me envió ...." (Juan 5:24). "Creer en Jesús", "aceptar a Jesús" no es para nada creer en Jesús hasta que su palabra se entiende, es recibida y se actúa en consecuencia. La fe es creer las palabras inspiradas.
Jesús llama a su palabra "palabra del reino" (Mateo 13:19) - todo sobre el Rey y cómo puede convertirse en heredero de la realeza de todo el mundo con el propio Rey. Es una historia real, de principio a fin.
Un punto más: algunos piensan hoy que han encontrado un versículo que justifique una "relación personal" a través de la comprensión inteligente de las enseñanzas de Jesús. Ellos nos dicen lo que Jesús dijo a los fariseos: "Escudriñad las Escrituras, porque en ellas creen que tiene la vida eterna, pero vosotros no queréis venir a mí para tener esa vida" (Juan 5:39). Es un error pensar que Jesús estaba jugando por una búsqueda de las Escrituras en favor de una "relación personal". Jesús continuó diciendo que creer en él significa "creer mis palabras" (Juan 5:47). Las palabras de Jesús son ahora parte de la Escritura y "la fe es por el oír, y el oír, desde el mensaje [El Evangelio] del Mesías" (Romanos 10:17). Las Escrituras son suficientes para proporcionar la paciencia y la esperanza (Romanos 15:4) y "la sabiduría que lleva a la salvación" - a través de Cristo y de su Evangelio.
miércoles, 14 de agosto de 2013
Eruditos Ortodoxos opinan sobre la Trinidad
Un reto para los Estudiantes de la Biblia
Anthony Buzzard
Las siguientes citas de las principales autoridades sobre la Biblia, nos deben llevar a "examinar cuidadosamente todas las cosas." La opinión de la mayoría popular no es necesariamente la correcta. Muchos estudiosos profesionales se oponen a ella: Por lo que solicitamos respetuosamente de nuestros lectores, prestar especial atención a las cuestiones planteadas a continuación. "Reacciones viscerales" y "respuestas instintivas" deben ser evitadas!
"Se puede decir de una vez que no hay rastro de una doctrina de la Trinidad en el Evangelio de Juan" (E.F. Scott, DD, El Cuarto Evangelio, página 341).
"La noción de que el Espíritu Santo es una tercera persona divina es una de las importaciones más desastrosos a las Sagradas Escrituras" (W. Beyschlag, Teología del Nuevo Testamento, volumen 2, página 279).
"No hay rastro de la idea de "tres personas divinas en una sola" en el Nuevo Testamento ... Ningún Apóstol habría soñado con pensar que hay tres personas divinas ... El misterio de la Trinidad, proclamado por la Iglesia no surgió de la doctrina bíblica "(Emil Brunner, Doctrina Cristiana de Dios, Dogmática, volumen 1, página 226).
"Los Trinitarios editaron (inventaron) su texto trinitario mas notorio en la primera epístola de Juan [primera de Juan 5:7, consulte la versión King James y compárela con todas las versiones modernas]" (Pinchas Lapide y Jurgen Moltmann, el monoteísmo judío y la Doctrina trinitaria , página 40.)
"Los argumentos a favor del dogma trinitario no existen en la Biblia, como se implementaron más tarde en la Ortodoxia" (Paul Tillich, Una historia del pensamiento cristiano, página 287).
"Pablo no habría tenido conocimiento de una Trinidad dogmática, ya que esta vino al mundo sólo siglos después de su muerte" (Pinchas Lapide y Jürgen Moltmann, el monoteísmo judío y doctrina cristiana trinitaria, páginas 38, 39 y 40).
"El Judío Jesús nada sabía de una Trinidad en un sentido dogmático, tampoco el Judío Pablo" (Ibid.)
"La imagen de Dios en la Iglesia primitiva era unitaria [= Dios es una Persona, no tres]" (Ibid.)
"Durante los hechos sangrientos entre cristianos en las guerras religiosas de los siglos cuarto y quinto, miles y miles de cristianos mataron a otros cristianos por el bien de la Trinidad" (Ibid.)
"Muchos cristianos son Judíos genuinamente interesados y muchos justificadamente frustrados tratando de encontrar en la Trinidad la fe pura en un solo Dios" (Hans Kung, "Antwort un Kritiker Meine," Frankfurter Allgemeine Zeitung, 22 de mayo de 1976). (Los musulmanes a menudo rechazan la fe cristiana pura, simplemente debido a la extraña doctrina de que Dios es tres en uno.)
"La doctrina que se desprende de la identificación de Jesús con un ser divino preexistente, es en última instancia incompatible con la unidad de Dios" (Geoffrey Lampe, Dios como espíritu, las conferencias Bampton, 1976, página 141).
"La mayoría de los cristianos probablemente huyan de las abstracciones secas de la ortodoxia agustiniana por la reinterpretación del tri-teismo. En el último recurso [esto] implica la existencia de tres centros divinos de conciencia -. Es decir, tres Dioses" (Ibid., página 227.).
"La Iglesia no tiene por lo general en la práctica (sea lo que hayan afirmado estar haciendo en teoría) como basar su doctrina acerca de Cristo, exclusivamente en el testimonio del Nuevo Testamento. La doctrina de Cristo nunca ha sido derivada en la práctica, simplemente a modo de inferencia lógica de las declaraciones de las Escrituras "(Maurice Wiles, la Reconstrucción de la Doctrina Cristiana, las conferencias Hulsean, 1973, páginas 54, 55).
"[Si] el Hijo eterno asume una naturaleza humana en el tiempo, o lo hace fuera del tiempo por que es suyo, es una naturaleza humana que no tiene nada que ver con la imprescindible circunstancia geográfica, sino una que corresponde a nada en el mundo concreto real, Jesucristo después de todo no ha "venido en carne" (Geoffrey Lampe, Dios como espíritu, página 144).
"La evidencia clara del Evangelio de Juan [es que] Jesús rechaza la afirmación de ser Dios ... Jesús negó rotundamente la blasfemia de ser Dios o su sustituto" (J.A.T Robinson, Doce Más Estudios del Nuevo Testamento, páginas 175, 176).
"En ninguna parte Pablo definitivamente equipara a Jesús con Dios" (W.R Matthews, D.D, El problema de Cristo en el siglo XX, las conferencias Maurice,1949, página 22).
"Jesús nunca se llama a sí mismo Dios, pero siempre dice ser el Hijo de Dios" (Diccionario Hastings de la Biblia, Volumen Extra, página 312).
"Jesús no es Dios, sino el representante de Dios, y como tal, de manera completa y total actúa en su nombre por que se encuentra en lugar de Dios ante el mundo ... El Evangelio de Juan dice claramente que Dios y Jesús no se deben entender como personas idénticas, como en 14:28, 'el Padre es mayor que yo "(Jacob Jervell, Jesús en el Evangelio de Juan, 1984, página 21).
"El Evangelio de Juan, al igual que otros testigos cristianos, piensa en Jesús como representante legal, y apóstol de Dios, que era física y personalmente un ser humano ("Cristología baja"), pero legalmente era igual a Dios ("alta cristología.") Jesús confirmó su situación que es jurídicamente igual a Dios (Juan 10:33), pero, por otro lado, el Padre (como director) fue mayor (Juan 14:28) que el Hijo, quien fue el agente "(G.W. Buchanan, bíblica y teológica basada en Derecho Civil antigua y moderna, páginas 128 y 129).
"Sería ridículo imaginar que Jesús es Dios, así de sencillo. Los escritores del Nuevo Testamento no dicen esto de él; saben que es por mucho uno de nosotros" (La Verdad de Dios Encarnado, Michael Green, página 23). (Este autor escribe como un trinitario, pero reconoce que la frase "Jesús es Dios" sin más, es engañosa.)
"¿Deberíamos entonces decir que Jesús fue confesado como Dios desde los primeros días del cristianismo helenístico? Eso sería pretender demasiado. (1) La aparición de una confesión de Jesús en términos de divinidad fue facilitada en gran medida por el uso extensivo del Salmo 110:1 desde muy temprano (más claramente en Marcos 12:36, Hechos 2:34 en adelante; primera a los Corintios 15:25; Hebreos 1:13...): "El Señor dijo a mi Señor: Siéntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies." Su importancia radica en el doble uso de 'señor'. Uno es claramente Yahweh, pero ¿quién es el otro? Evidentemente, no Yahweh, sino un ser exaltado al que el salmista: llama "Señor." (2) Pablo llama 'señor' a Jesús, pero él parece tener reservas marcadas en llamar a Jesús "Dios". Romanos 9:5 es el único candidato real en las cartas de Pablo (pero incluso allí el texto no es claro). Del mismo modo se abstiene de orar a Jesús. Él ora a Dios por medio de Cristo ... Al mismo tiempo, Pablo afirma que Jesús es "Señor", también afirma: "Dios es Uno", "Sólo hay un Dios" (Deuteronomio 6:4). Así también Romanos 3:30, Gálatas 3:20, primera a Timoteo 2:5 (compare con Santiago 2:19) ... El punto para nosotros para tener en cuenta, es que Pablo no puede decir que Jesús es el Señor con el fin de identificarlo con Dios, pero más bien, en todo caso, para distinguirlo del Único Dios (compare particularmente Primera a los Cointios 15:24 al 28) "(James Dunn, Unidad y Diversidad en el Nuevo Testamento, página 53).
La información en las citas anteriores, muestra el contenido de las declaraciones formuladas por los teólogos más importantes. El lector acucioso querrá saber cómo es que el dogma de la Trinidad ha sido declarado como el sello distintivo del verdadero cristianismo, mientras que reconocidos estudiosos de la Biblia niegan que tal dogma se encuentre en los escritos cristianos, y en los autores bíblicos. ¿Por qué no te permites ser impugnado por estos hechos extraordinarios?
Millones de fieles aceptan sin cuestionar lo que se les enseña acerca de Dios. Es peligroso, sin embargo, seguir ciegamente la opinión de la mayoría, sobre todo cuando expertos distinguidos declaran que no es cierto. El único camino seguro es el examinar la Biblia por sí mismo.
¿La Biblia nunca habla de un Dios que consiste en tres Personas? El cristianismo tradicional se ha basado en el dogma de la Trinidad por unos 1600 años. Hay mucha evidencia que está disponible para demostrar que el dogma trinitario le fue obligado a los creyentes y que no tiene ningún fundamento bíblico - que en realidad niega el corazón de la enseñanza bíblica de que hay un Dios que es una persona, el Padre (primera a los Corintios 8:6; Juan 17:3; 5:44; primera aTimoteo 2:5;. Efesios 4:4 al 6).
Algunos dicen que desde que Jesús es "adorado" él debe ser Dios. Este argumento es totalmente falaz. La palabra "adoración" en el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento se utiliza en diferentes sentidos. (1) Para denotar servicio religioso al Único Dios. (2) Para denotar homenaje a personajes superiores, como, supremamente, al Mesías. En primero de Crónicas 29:20 David el Rey es "adorado", junto con Dios (Reina Valera). En Apocalipsis 3:9 los cristianos van a ser "adorados" (véase de nuevo la versión King James). La misma palabra se utiliza aquí como se utiliza también para la adoración del único Dios, el Padre. Jesús es adorado en la Biblia como el Mesías, no como el Dios Único.
La identidad de Dios y Jesús son temas de importancia crítica para todos los estudiantes de la cristiandad. La adoración efectiva debe estar basada en la verdad (Juan 4:24). Nada es más esencial que una comprensión bíblica del Dios Uno y Su relación con Su Hijo, Jesús el Mesías.
domingo, 11 de agosto de 2013
La Conversión y el Nuevo Nacimiento según Jesucristo
La conversión y nuevo nacimiento según Jesucristo
por Anthony Buzzard
Un error sistemático afecta a los intentos contemporáneos para llevar el Evangelio de salvación al público. Todo es cuestión de los textos bíblicos que se incluyen ante el converso potencial. Se puede hacer que la Biblia diga casi nada si se selecciona los versículos de manera que produce sólo algunas de las pruebas - sobre todo si se omite por completo la evidencia primaria.
Así es como funciona. Elige unos pocos versículos de Romanos (escrito no a las personas inconversas sino a los que ya habían escuchado el Evangelio) y puede dar la impresión de que está guardando el significado de creer que Jesús murió por nuestros pecados y resucitó de entre los muertos. "Jesús vino a hacer un trabajo de tres días: morir, ser sepultado y resucitar", declara un tratado sobre la salvación de muy amplia difusión.
Pero ¿por qué habría de comenzar con Pablo y Romanos? ¿Qué acerca de Jesús? ¿Acaso no era el prototipo de predicador y maestro de la salvación y cómo obtenerla? Según Hebreos 2:3 "El Evangelio comenzó a ser predicado por el Señor Jesús." No comenzó a ser predicado por Pablo o Pedro. La regla número uno en nuestra búsqueda de la fe es comenzar con Jesús. ¿Cómo predica Jesús la salvación? La respuesta es muy clara. Él no vino a Galilea diciendo: "Convertíos y creed que moriré por sus pecados y voy a resucitar de entre los muertos." Jesús dijo: "Arrepentíos y creed en el evangelio" (Marcos 1:14 y 15), pero el Evangelio en cuestión no era positivamente esa información de los periodos de su muerte sacrificial o su resurrección. Se trata de creer en la Buena Nueva (Evangelio), perteneciente al Reino de Dios.
"Reino de Dios" no significa la muerte de un salvador en una cruz. Reino de Dios no significa la resurrección de los muertos. El Reino de Dios y la resurrección están conectados, sin duda, en el sistema teológico del Nuevo Testamento, pero nunca son sinónimos. "Convertíos y creed en el Evangelio del Reino" (Marcos 1:14 y 15) es el primer imperativo grabado, el primer mandamiento del Señor y Salvador. Sin embargo, curiosamente, nunca se obtiene una mención en extensiones que ofrecen la salvación y casi nunca en las campañas evangelísticas de hoy.
Curiosamente y tristemente el Evangelio ha sido truncado, de hecho privado de su elemento principal. Jesús puso el fundamento del Evangelio, fue sobre el ofrecimiento de la salvación en busca de los pecadores, e instándoles a que se reconcilien con Dios. Y su herramienta de salvación, durante su ministerio en la tierra, era el Evangelio / la Palabra / el Mensaje sobre el Reino de Dios (Mateo 13:19).
Tres relatos independientes y concordantes de la técnica evangelizadora de Jesús se nos ofrecen por Mateo, Marcos y Lucas. Sin embargo, éstos son ignorados. ¿Alguna vez has leído un folleto que empiece con la pregunta "¿Qué dijo Jesús sobre lo que se tiene que hacer para ser salvo? ¿Cómo llevo a cabo su misión? ¿Qué fue lo que dijo acerca de la conversión?"
Puede ser que haya una excepción. El encuentro de Jesús con Nicodemo en Juan 3 obtiene una mención. De esto podemos deducir que hay que ser "nacido de nuevo". Nadie, Jesús afirmó, puede ver ni entrar en el Reino de Dios sin primero "nacer de nuevo" o "nacer de lo alto". Incluso este texto sufre de mal manejo popular cuando al Reino de Dios se le da un significado no-bíblico como "el cielo". Jesús no ofreció el "cielo" a nadie. Ofreció la herencia de la tierra como la recompensa de los fieles (Mateo 5:5), y prometió a sus seguidores que les daría el oficio un día como gobernantes reales "sobre la tierra" (Apocalipsis 5:10). El "cielo" como idioma ("cuando llegue al cielo", "se ha ido a casa, al cielo", etc) tiene un efecto de interferencia en estos textos preciosos y claros. El cerebro se confunde cuando se enfrenta a las proposiciones contradictorias: "los mansos heredarán la tierra y gobernarán sobre la tierra" (Mateo 5:5 y Apocalipsis 5:10) y "este y el otro se han ido / se han ido al cielo. "
"El cielo en la Biblia es en absoluto el destino de los moribundos". Así lo dijo el sabio profesor de Cambridge de los últimos años (Dr. J.A.T Robinson, en su libro Al final Dios). Pero la iglesia, ¿ha asumido el reto de ver si tal vez él tenía razón? "Si te encuentras algunos que niegan la resurrección, y dicen que cuando mueren sus almas van al cielo, no los consideres cristianos". Tal fue la protesta de un portavoz cristiano y mártir del siglo dos (Justino Mártir, Diálogo con Trifón, capítulo 80).
En aquellos días, era muy claro que la Biblia nada decia en absoluto, acerca de las almas que disfrutan de una existencia post-mortem en el cielo en el momento de la muerte. Más bien se sabía, porque la Biblia había sido muy clara sobre el tema, que todos los muertos iban al reino de la muerte, el Seol ó Hades, de la que sólo la futura resurrección colectiva de todos los fieles difuntos de todas las edades les rescataría y devolvería a la vida. Fue a partir del sueño de los muertos en la tumba que Jesús rescató a Lázaro (Juan 11:11 al 14 - "Lázaro está dormido, Lázaro ha muerto: voy a despertarlo de su sueño"). Jesús fue nutrido con las palabras de Daniel 12:2 y 12:13, donde los muertos, se dice, que están durmiendo en el polvo de la tierra. Eso te dice lo que los muertos están haciendo y dónde lo están haciendo. Jesús fue instruido en las sabias palabras del Eclesiastés 9:5: "Los muertos no saben nada".
Los muertos, según Jesús, están todavía en el mundo subterráneo de los inertes, en espera de su llamada a la vida cuando la séptima trompeta, la trompeta de la resurrección en el regreso de Jesús, suene su estremecedor llamado para el retorno de los muertos a la vida (primera a los Corintios 15:23, 50 y 55;. Apocalipsis 11:15 al 18;. Mateo 24:31, primera Tesalonisences 4:16). Esa es la resurrección bíblica. La Resurrección bíblica no apoya la reunión de "almas inmortales" a un nuevo cuerpo. Eso no es la resurrección como la Biblia revela. La Resurrección bíblica significa el regreso de todo el hombre que ha muerto a la vida como una persona completa, recreada, equipada en su resurrección con el cuerpo espiritual descrito por Pablo en primera de Corintios 15: del 50 al 55. Nadie en la Biblia nunca recibió un cuerpo incorruptible, inmortal en el momento de su muerte. La inmortalización de los seres humanos sólo ocurrirá al regreso de Jesús para resucitar a los muertos. Hasta entonces, los fieles están muertos, como lo están también los infieles. Pablo esperaba ganar su corona "en aquel día", el día de la reaparición de Cristo en la tierra (segunda de Timoteo 4:8).
Después de la resurrección destinada a suceder en la futura reaparición de Jesús (primera a los Corintios 15:23) el Reino de Dios será restablecido en Jerusalén y el mundo estará bajo nueva dirección. Jesús será el gran gobernador del mundo (Mesías significa exactamente eso - el rey del mundo bajo la autoridad de Dios). En esos días maravillosos, el mundo será de hecho un solo pueblo bajo un solo Dios (Zacarías 14:9), aunque todavía diferenciados por grupos nacionales (Isaías 19:18-25), y que será verdaderamente "bajo Dios". Decir que toda nación está ahora "bajo Dios" es una exageración considerable, no apoyada por los hechos reales. Pero el Evangelio del Reino, el primer punto del orden del día de Jesús y la evangelización apostólica, pone ante el converso un futuro glorioso como asistente inmortal, en la buena gestión de los asuntos del mundo en compañía de los que regresarán con Jesús. Ser cristiano es una invitación a la formación en condición de prueba en el "presente siglo malo" (Gálatas 1:4), con miras a puestos administrativos con Jesús en la "la futura tierra habitada de la que hablamos" (Hebreos 2:5).
El germen de la futura gloria del cristiano es la semilla sembrada en el corazón. Y la semilla se define por Jesús como "el Evangelio ó la Palabra acerca del Reino de Dios" (Mateo 13:19, ver también primera de Pedro 1:23 al 25;. Santiago 1:18; primera de Juan 3:9; Gálatas 4:28 y 29). Satanás trabaja duro y a largo plazo para evitar que el mensaje semilla se arraigue en el corazón. Él bien sabe que contiene la chispa de la vida para siempre! (Lucas 8:12). El Evangelio salvador de Dios a través de Jesús inicia el proceso de salvación, que se completará en el futuro. Ahora estamos "más cerca de la salvación que cuando creímos" (Romanos 13:11).
El Evangelio acerca del Reino pone delante de los creyentes una llamada a la acción de todo corazón, (incluyendo el bautismo para el perdón de los pecados, Hechos 8:12), una reorientación hacia el futuro brillante del Reino de Dios que viene del cielo cuando Jesús regrese. El arrepentimiento significa volverse al Pacto por abrazar el gran plan de Dios para la inmortalización del hombre mortal y el rescate del mundo de la dominación actual de Satanás.
sábado, 27 de julio de 2013
Juan, ¿porqué escribió su evangelio?
Juan, ¿porqué escribió su evangelio?
por Charles Hunting
Si Juan tenía la intención de introducir un ser preexistente divino en la persona de Jesús, el Mesías, ¿por qué, se pregunta el teólogo alemán Karl-Josef Kuschel, no comenzar su prólogo con lo siguiente?
En el principio era el Hijo
y el Hijo estaba con Dios
y el Hijo era Dios.
y el Hijo estaba con Dios
y el Hijo era Dios.
Sin duda, la piedra angular de la visión tradicional de la Trinidad, estuviera en un terreno mucho más firme, si el Hijo hubiera sido una persona real del pasado eterno. Pero lo que Juan escribió en realidad es lo siguiente:
"En el principio era la palabra,
y la palabra era con Dios,
y la palabra era Dios. "
y la palabra era con Dios,
y la palabra era Dios. "
Escuche al profesor Kuschel, responder a su pregunta inicial: "La respuesta es que el autor no está, evidentemente, interesado en reflexionar, más detenidamente, sobre las relaciones entre Dios y el Hijo en una preexistencia". Señala que la palabra "hijo", se menciona por primera vez, en el versículo catorce del prólogo. El "hijo" de Juan comienza en la historia, no en la eternidad. Kuschel observa que después de Juan 1:14, Juan habla en el Evangelio, sólo del Hijo, y no de la palabra preexistente. Esta es la palabra que, se convirtió, (no quién se convirtió) en un ser humano, este se encuentra dentro del alcance, de la corta historia de Pablo, sobre Jesús en primera de Timoteo 3:16:
"E indiscutiblemente grande, es el misterio de la piedad:
El que fue revelado en la carne,
Fue vindicado en el Espíritu,
Contemplado por ángeles,
Proclamado entre las naciones,
Creído en el mundo,
Recibido arriba en gloria. "
Fue vindicado en el Espíritu,
Contemplado por ángeles,
Proclamado entre las naciones,
Creído en el mundo,
Recibido arriba en gloria. "
Juan y Pablo reconocen a Jesús, como alguien que fue revelado por primera vez, como el hijo humano de Dios. Jesús, es lo que la palabra se hizo. Pero una palabra no comienza como persona. Es un pensamiento, una idea, una promesa, una expresión, que transmite un significado. (Nunca, en todas sus miles de apariciones en el Antiguo Testamento, "palabra" significa, una persona.) En su prólogo, Juan reflexiona, sobre el significado cósmico de Jesús. Jesús, el Mesías, que había de nacer, en la familia de David, fue el punto de partida de todo lo que Dios planeó, para el cumplimiento de su actividad creadora. El Rey designado de Dios, para gobernar sobre las naciones y salvar al mundo fue la razón y motivo, de la creación del Génesis. La palabra de la promesa, estuvo en un principio, en la mente de Dios. Pertenecía a Dios, el solo ser único, en todo el universo - fue su palabra que trajo, la plenitud de los tiempos a su cumplimiento, en el Mesías. "Todas las cosas fueron hechas originalmente, a través de ella [la palabra]" (Juan 1:3).
¿Por qué Juan escribió su evangelio? Se trataba de recordar, esta verdad fundamental cristiana, que estaba ya bajo ataque, en el primer siglo. La auto-expresiva actividad de Dios, tomó forma humana como el Hijo de Dios, Jesús, el Mesías designado, para hablar la última palabra de Dios para el mundo. Juan escribió para defender la verdad, una verdad que los escépticos, ya estaban tratando de distorsionar, negando el estatus de Jesús como el Hijo humano de Dios.
Juan dedica su evangelio entero, al único propósito de restablecer, la verdadera identidad de Jesús. Observe cuidadosamente la declaración, del propósito específico de Juan: "Pero estas cosas han sido escritas, para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre" (Juan 20:31).
Aquí está la revelación del misterio de la piedad, alcanzada igualmente a Pedro: "¿Quién dicen ustedes que soy yo?" "Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios viviente" (Mateo 16:16). Jesús felicitó a Pedro por su visión perspicaz, revelada por el "Padre que está en los cielos." No se hizo mención de un Hijo preexistente eterno, en la respuesta de Pedro. La cristología de los grandes del cristianismo original, insiste en la creencia de que Jesús era el Cristo y el Hijo de Dios. Y ser "Hijo de Dios" en la Biblia es una afirmación que no se es Dios, sino, el agente especial y el comisionados de Dios.
El Reino de Dios en Mateo (continuación)
Definiendo el Reino de Dios en Mateo (continuación)
Anthony Buzzard
Anthony Buzzard
En nuestro programa anterior, sugerí que una respuesta inteligente al Evangelio, tal como Jesús lo predicó y que es el Evangelio del Reino, requiere una comprensión, de la famosa frase de Jesús, el "Reino de Dios". El Mesías abrió su ministerio público, con un mandato dual:
"Arrepentíos [lo cual significa, someterse a una completa re-orientación del pensamiento y la conducta], arrepentíos y creed en el Evangelio, acerca del Reino de Dios" (Marcos 1:14 y 15). El griego también puede ser traducido como, "creer en el evangelio [del reino]". Aquí es donde la fe cristiana, según su exponente pionero, Jesús, comienza. Marcos nos da, al igual que los otros escritores del evangelio, un resumen, una declaración programática de la esencia de aquello que hizo Jesús. Toda su carrera se dedicó a la propagación del mensaje del Evangelio acerca del Reino. El Evangelio del Reino de Dios, es el mensaje de salvación por excelencia, descrito por el propio Salvador.
Sería razonable esperar, que los ministerios cristianos, den una clara evidencia de su autenticidad. Una prueba cierta que estos ministerios están siguiendo los pasos de Jesús, sería un llamado al "arrepentimiento y a la fe en el Evangelio del Reino."
Los hechos, sin embargo, son alarmantemente diferentes. La frase, "Evangelio del Reino" ha sido casi totalmente retirada de circulación. Escuche sino, con atención la predicación del evangelio, con la que se bombardea al público estadounidense. La famosa frase de Jesús, "Evangelio acerca del Reino de Dios" está extrañamente ausente. Este hecho exige una investigación ¡urgente!, entre los que están interesados en tener las palabras del Salvador, tanto en el ámbito público y como la fuerza motriz de su vida (Primera a los Tesalonicenses 2:13).
Mateo escribió su Evangelio, para documentar el trabajo del Jesús histórico, y por lo tanto, para establecer la norma de la predicación cristiana. Mateo presenta estos hechos fundamentales: Juan el Bautista vino anunciando el Reino de los Cielos (que es lo mismo que Reino de Dios) (Mateo 3:2). ¿Qué quiere decir Juan por el Reino? La respuesta es dada en Mateo 3:7-10. Arrepentíos, dijo Juan, porque está a la vista la venida del Reino. El Reino es a la vez una amenaza y una promesa. Trae la amenaza de la "ira venidera" (verso 7), de ser "echado en el fuego", "quemando la paja en fuego que nunca se apagará" (versos 10 y 12), ó la promesa de ser recogido como "trigo en el granero" (según el verso 12). La venida del Reino, que está cerca, pero no está aun aquí, significa la venida del juicio y la recompensa.
El Reino de Dios está establecido así, en nuestro pensamiento, como el objetivo de la fe cristiana. No es expuesto, en estos pasajes, como un "gobierno en los corazones humanos." Tampoco es un sinónimo de la iglesia. Es el gran acontecimiento cataclísmico del futuro: El Reino es paralelo a la ira venidera (verso 7). Nada de esto, por supuesto, fue de manera alguna, una cuestión oscura a un estudiante de las Escrituras en el primer siglo, ya que el Reino, era la liberación esperada de Israel, de la dominación extranjera, así como la esperanza de paz para todas las naciones, bajo el imperio mundial del Mesías (que será en el Reino de Dios). El Reino de Dios, ya era conocido como el imperio de Israel. Salomón se sentó en efecto en el trono del Reino de Dios sobre Israel (como dice primero de Crónicas 28:5). Los fieles de Israel, siguiendo las enseñanzas de sus profetas, fueron alimentados del deseo de que el trono, sea restaurado en Israel (compare con Lucas 24:21 y Hechos 1:6) y el anhelo de la presencia del Mesías allí, como el real gobernante legítimo de Dios, en la tierra. Es el arrepentimiento y el compromiso con ese gran hecho del Plan divino, que Juan predicó como el Evangelio del Reino.
Mateo da al mensaje de Jesús una etiqueta de identidad. Nada podría ser más claro, que el impulso fundamental del Evangelio de Jesús, descrito en Mateo 4:17 y 23: "Desde entonces comenzó Jesús a predicar su mensaje y decir: « El Reino de los Cielos, [equivalente al Reino de Dios], está a la mano "... Y Jesús recorría toda Galilea proclamando como heraldo, el Evangelio acerca del Reino y sanando toda enfermedad".
La definición del Reino, como la futura intervención de Dios, para establecer la paz en la tierra y castigar a los malvados, como el corazón del Evangelio, es clara. Jesús ofrece la promesa de la recompensa y la vida en el Reino, y pone en peligro de extinción, como la paja en el fuego, a los que no prestan atención a su Evangelio.
Todo el Nuevo Testamento, ofrece un comentario sobre esta tesis básica simple. Como vimos en nuestro último programa, el Reino es una prioridad principal en la oración. Debemos orar, "Que el Reino de Dios venga!" (Repetido exactamente en la expresión, "Que nuestro Señor vendrá" y "ven Señor Jesús" en primera a los Corintios 16:22 y Apocalipsis 22:20, respectivamente. Tenga en cuenta que el último texto hace que el Reino venga a ser el tema de la solicitud bíblica final.) La conocida petición de la oración del Señor marca el Reino como el evento deseado del futuro. Uno no ora por el Reino que viene, si ya ha llegado. El Reino es por lo tanto el objeto de la esperanza cristiana. Este hecho es una verdad demostrable de otras frases famosas de Jesús: "Entrad por la puerta estrecha ... Pocos encontrar el camino a la vida ... Cuidado con los falsos maestros religiosos ... No todo el que dice me 'Señor, Señor' , entrará en el Reino de los Cielos, sino el que lleva a cabo la voluntad de mi Padre ... Muchos me dirán en aquel día ... "(Mateo 7:13-15, 21, 22)." Ese día "será la gran ocasión para el rechazo o aceptación en el Reino de Dios. Una vez más, el Reino es el caso de un futuro para el que debemos prepararnos con urgencia. Será en ese momento en el futuro que "vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos "(Mateo 8:11). Al mismo tiempo, los" hijos del reino "(aquellos que por ser privilegiados israelitas deberían haber calificado para entrar en el Reino, sin embargo, trágicamente negaron a su propio Mesías) ser rechazados desde las brillantes luces de la sala de banquetes y arrojados a las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes - una imagen horrible de remordimiento y la desesperación.
La carrera de Jesús se dedicó por completo a la proclamación del Evangelio del Reino. Mateo 9:35 repite el 4:23: "Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas y anunciando (ó predicando como traduce la King James) el Evangelio del Reino." Toda "predicación" en la Biblia, se refiere a la predicación del Evangelio del Reino de Dios.
El discipulado cristiano, significa aprender el Evangelio como Jesús lo predicó y llevarlo al público: "Y yendo, predicad [como heraldo], diciendo: El reino de los cielos se ha acercado" (Mateo 10:7). Estamos ante el hecho evidente, de que el cristianismo implica seguir a Jesús al predicar su Evangelio, el germen de lo que más tarde fue dado por Jesús resucitado, como la Gran Comisión (Mateo 28:19, 20). El anuncio del Reino continuará, hasta el mismo día de la llegada de Jesús en su Reino, como Jesús dejó claro, en una observación fascinante en Mateo 10:23: "No acabaréis de recorrer las ciudades de Israel, hasta que el Hijo del Hombre venga ". El Mesías aquí prevé, un ministerio de los últimos tiempos, en nombre del Evangelio del Reino en la tierra de Israel. Sin embargo, el mandato de la Gran Comisión, de predicar el mismo Evangelio cristiano del Reino, a todas las naciones del mundo (Mateo 24:14 y 28:19 al 20). Los que reciben a estos proclamadores del Reino ó Evangelio, reciben a Jesús mismo (Mateo 10:40) que los comisionó. La frase, "Aceptar a Jesús", entonces debería estar arraigado en su contexto bíblico. Significa, aceptar la proclamación de Jesús acerca del Reino de Dios. El Evangelio, por lo tanto, es una cuestión escatológica. Esto quiere decir que pone ante nosotros, la gran realidad del futuro y nos exige creer. Dios habla al presente desde el futuro, por el que sabe que tenemos ante nosotros su plan final y nos invita para nuestro propio bien y de nuestra mente y el bienestar espiritual de nosotros mismos, para adaptarnos al esquema del mundo que Dios está elaborando a través de Jesús.
A pesar de la petición conocida "Santificado sea tu nombre", éste en realidad es, un grito de la futura revelación del Reino. Ezequiel, había escrito sobre el tiempo que viene, cuando Dios será vindicado entre las naciones de todo el mundo: "Voy a reivindicar la santidad de mi gran nombre, profanado entre las naciones, y que [los israelitas] han profanado en medio de ellos, y las naciones sabrán que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando a través de ti reivindicare mi santidad delante de sus ojos "(Ezequiel 36:23).
A lo largo del ministerio de Jesús, la gente se acercó a él en busca de información, acerca de cómo se puede, "heredar el Reino de Dios" (nadie preguntó a Jesús, acerca de cómo podrían "ir al cielo cuando mueran"). Común a Jesús y su audiencia, fue la noción de que el Reino de Dios era el objetivo de la vida cristiana. La entrada en el o la exclusión de el, fueron las dos opciones, a que se enfrentaron las personas que oyeron a Jesús predicar. La decisión de permitir o denegar la entrada se hará en la Segunda Venida de Jesús (la Parusía). Este es el esquema que subyace a la constante enseñanza de Jesús. Que esto no sea claro para muchos feligreses hoy, se debe a nuestra persistencia del uso de un esquema contradictorio. Nuestra tradición no bíblica interfiere, y enturbia la enseñanza de Jesús en dos formas. En primer lugar, se sustituye con un inventado "cielo" la expresión bíblica "Reino de Dios" como el objetivo de los fieles. Profundamente arraigada en el lenguaje de los feligreses está la convicción de que "el cielo" es la meta cristiana. Jesús dijo lo contrario. Prometió "la tierra" y el Reino de Dios a sus seguidores (Mateo 5:5;. Compare con Apocalipsis 5:10). En segundo lugar, el tiempo en que se alcanza la recompensa prometida, ha sido alterado por el lenguaje popular. Está arraigado en la mente de los fieles, que inmediatamente después de su muerte, la meta de la fe será alcanzada. Tal idea, como es apreciada, produce una confusión considerable cuando se impone en su interpretación de la Biblia. La Biblia conoce solamente, de la resurrección futura en la venida de Jesús, como el "punto definitivo" para los cristianos. De acuerdo con el testimonio de la Escritura, no hay manera de salir de la muerte, excepto por la resurrección de todo el hombre, un evento que involucrará a todos los fieles de todas las edades en una sola comunidad, y esto destinado a ocurrir, no a la muerte del individuo, sino sólo, cuando Jesús regrese visiblemente para inaugurar su Reino en la tierra (Primera a los Corintios 15:23; Apocalipsis 11:del 15 al 18; Daniel 12:2).
La recepción del Evangelio del Reino en el Nuevo Testamento, implica también una respuesta gozosa, a la función que se ofrece a los creyentes, que entrarán en el Reino cuando venga. La función de los creyentes, es nada menos que el último punto del pacto de Dios con el hombre. El hombre fue instruido desde el principio, para hacerse cargo de la tierra como vice-regente de Dios. Ese propósito, hasta ahora frustrado por el pecado y el diablo, será colmado, cuando el mundo este bajo la supervisión de Jesús y de los santos. La cuestión de la lucha de todo cristiano por el Reino de Dios, está hermosamente diseñada por Jesús en la última cena. Aquí, una vez más, Jesús confirma que el Reino llegará, con la futura llegada de él mismo en su gloria. Será entonces como él dijo: "los que me habéis seguido, serán promovidos a sentarse en doce tronos, para administrar las doce tribus reunidas de Israel ... Así como mi Padre ha pactado conmigo para darme el Reino, ahora pacto con vosotros, para daros el reino. "(Lucas 22: del 28 al 30). "No temáis rebaño pequeño, porque ha placido al Padre daros el reino" (Lucas 12:32).
"Arrepentíos [lo cual significa, someterse a una completa re-orientación del pensamiento y la conducta], arrepentíos y creed en el Evangelio, acerca del Reino de Dios" (Marcos 1:14 y 15). El griego también puede ser traducido como, "creer en el evangelio [del reino]". Aquí es donde la fe cristiana, según su exponente pionero, Jesús, comienza. Marcos nos da, al igual que los otros escritores del evangelio, un resumen, una declaración programática de la esencia de aquello que hizo Jesús. Toda su carrera se dedicó a la propagación del mensaje del Evangelio acerca del Reino. El Evangelio del Reino de Dios, es el mensaje de salvación por excelencia, descrito por el propio Salvador.
Sería razonable esperar, que los ministerios cristianos, den una clara evidencia de su autenticidad. Una prueba cierta que estos ministerios están siguiendo los pasos de Jesús, sería un llamado al "arrepentimiento y a la fe en el Evangelio del Reino."
Los hechos, sin embargo, son alarmantemente diferentes. La frase, "Evangelio del Reino" ha sido casi totalmente retirada de circulación. Escuche sino, con atención la predicación del evangelio, con la que se bombardea al público estadounidense. La famosa frase de Jesús, "Evangelio acerca del Reino de Dios" está extrañamente ausente. Este hecho exige una investigación ¡urgente!, entre los que están interesados en tener las palabras del Salvador, tanto en el ámbito público y como la fuerza motriz de su vida (Primera a los Tesalonicenses 2:13).
Mateo escribió su Evangelio, para documentar el trabajo del Jesús histórico, y por lo tanto, para establecer la norma de la predicación cristiana. Mateo presenta estos hechos fundamentales: Juan el Bautista vino anunciando el Reino de los Cielos (que es lo mismo que Reino de Dios) (Mateo 3:2). ¿Qué quiere decir Juan por el Reino? La respuesta es dada en Mateo 3:7-10. Arrepentíos, dijo Juan, porque está a la vista la venida del Reino. El Reino es a la vez una amenaza y una promesa. Trae la amenaza de la "ira venidera" (verso 7), de ser "echado en el fuego", "quemando la paja en fuego que nunca se apagará" (versos 10 y 12), ó la promesa de ser recogido como "trigo en el granero" (según el verso 12). La venida del Reino, que está cerca, pero no está aun aquí, significa la venida del juicio y la recompensa.
El Reino de Dios está establecido así, en nuestro pensamiento, como el objetivo de la fe cristiana. No es expuesto, en estos pasajes, como un "gobierno en los corazones humanos." Tampoco es un sinónimo de la iglesia. Es el gran acontecimiento cataclísmico del futuro: El Reino es paralelo a la ira venidera (verso 7). Nada de esto, por supuesto, fue de manera alguna, una cuestión oscura a un estudiante de las Escrituras en el primer siglo, ya que el Reino, era la liberación esperada de Israel, de la dominación extranjera, así como la esperanza de paz para todas las naciones, bajo el imperio mundial del Mesías (que será en el Reino de Dios). El Reino de Dios, ya era conocido como el imperio de Israel. Salomón se sentó en efecto en el trono del Reino de Dios sobre Israel (como dice primero de Crónicas 28:5). Los fieles de Israel, siguiendo las enseñanzas de sus profetas, fueron alimentados del deseo de que el trono, sea restaurado en Israel (compare con Lucas 24:21 y Hechos 1:6) y el anhelo de la presencia del Mesías allí, como el real gobernante legítimo de Dios, en la tierra. Es el arrepentimiento y el compromiso con ese gran hecho del Plan divino, que Juan predicó como el Evangelio del Reino.
Mateo da al mensaje de Jesús una etiqueta de identidad. Nada podría ser más claro, que el impulso fundamental del Evangelio de Jesús, descrito en Mateo 4:17 y 23: "Desde entonces comenzó Jesús a predicar su mensaje y decir: « El Reino de los Cielos, [equivalente al Reino de Dios], está a la mano "... Y Jesús recorría toda Galilea proclamando como heraldo, el Evangelio acerca del Reino y sanando toda enfermedad".
La definición del Reino, como la futura intervención de Dios, para establecer la paz en la tierra y castigar a los malvados, como el corazón del Evangelio, es clara. Jesús ofrece la promesa de la recompensa y la vida en el Reino, y pone en peligro de extinción, como la paja en el fuego, a los que no prestan atención a su Evangelio.
Todo el Nuevo Testamento, ofrece un comentario sobre esta tesis básica simple. Como vimos en nuestro último programa, el Reino es una prioridad principal en la oración. Debemos orar, "Que el Reino de Dios venga!" (Repetido exactamente en la expresión, "Que nuestro Señor vendrá" y "ven Señor Jesús" en primera a los Corintios 16:22 y Apocalipsis 22:20, respectivamente. Tenga en cuenta que el último texto hace que el Reino venga a ser el tema de la solicitud bíblica final.) La conocida petición de la oración del Señor marca el Reino como el evento deseado del futuro. Uno no ora por el Reino que viene, si ya ha llegado. El Reino es por lo tanto el objeto de la esperanza cristiana. Este hecho es una verdad demostrable de otras frases famosas de Jesús: "Entrad por la puerta estrecha ... Pocos encontrar el camino a la vida ... Cuidado con los falsos maestros religiosos ... No todo el que dice me 'Señor, Señor' , entrará en el Reino de los Cielos, sino el que lleva a cabo la voluntad de mi Padre ... Muchos me dirán en aquel día ... "(Mateo 7:13-15, 21, 22)." Ese día "será la gran ocasión para el rechazo o aceptación en el Reino de Dios. Una vez más, el Reino es el caso de un futuro para el que debemos prepararnos con urgencia. Será en ese momento en el futuro que "vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abraham, Isaac y Jacob en el Reino de los Cielos "(Mateo 8:11). Al mismo tiempo, los" hijos del reino "(aquellos que por ser privilegiados israelitas deberían haber calificado para entrar en el Reino, sin embargo, trágicamente negaron a su propio Mesías) ser rechazados desde las brillantes luces de la sala de banquetes y arrojados a las tinieblas de afuera: allí será el lloro y el crujir de dientes - una imagen horrible de remordimiento y la desesperación.
La carrera de Jesús se dedicó por completo a la proclamación del Evangelio del Reino. Mateo 9:35 repite el 4:23: "Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas y anunciando (ó predicando como traduce la King James) el Evangelio del Reino." Toda "predicación" en la Biblia, se refiere a la predicación del Evangelio del Reino de Dios.
El discipulado cristiano, significa aprender el Evangelio como Jesús lo predicó y llevarlo al público: "Y yendo, predicad [como heraldo], diciendo: El reino de los cielos se ha acercado" (Mateo 10:7). Estamos ante el hecho evidente, de que el cristianismo implica seguir a Jesús al predicar su Evangelio, el germen de lo que más tarde fue dado por Jesús resucitado, como la Gran Comisión (Mateo 28:19, 20). El anuncio del Reino continuará, hasta el mismo día de la llegada de Jesús en su Reino, como Jesús dejó claro, en una observación fascinante en Mateo 10:23: "No acabaréis de recorrer las ciudades de Israel, hasta que el Hijo del Hombre venga ". El Mesías aquí prevé, un ministerio de los últimos tiempos, en nombre del Evangelio del Reino en la tierra de Israel. Sin embargo, el mandato de la Gran Comisión, de predicar el mismo Evangelio cristiano del Reino, a todas las naciones del mundo (Mateo 24:14 y 28:19 al 20). Los que reciben a estos proclamadores del Reino ó Evangelio, reciben a Jesús mismo (Mateo 10:40) que los comisionó. La frase, "Aceptar a Jesús", entonces debería estar arraigado en su contexto bíblico. Significa, aceptar la proclamación de Jesús acerca del Reino de Dios. El Evangelio, por lo tanto, es una cuestión escatológica. Esto quiere decir que pone ante nosotros, la gran realidad del futuro y nos exige creer. Dios habla al presente desde el futuro, por el que sabe que tenemos ante nosotros su plan final y nos invita para nuestro propio bien y de nuestra mente y el bienestar espiritual de nosotros mismos, para adaptarnos al esquema del mundo que Dios está elaborando a través de Jesús.
A pesar de la petición conocida "Santificado sea tu nombre", éste en realidad es, un grito de la futura revelación del Reino. Ezequiel, había escrito sobre el tiempo que viene, cuando Dios será vindicado entre las naciones de todo el mundo: "Voy a reivindicar la santidad de mi gran nombre, profanado entre las naciones, y que [los israelitas] han profanado en medio de ellos, y las naciones sabrán que yo soy Jehová, dice Jehová el Señor, cuando a través de ti reivindicare mi santidad delante de sus ojos "(Ezequiel 36:23).
A lo largo del ministerio de Jesús, la gente se acercó a él en busca de información, acerca de cómo se puede, "heredar el Reino de Dios" (nadie preguntó a Jesús, acerca de cómo podrían "ir al cielo cuando mueran"). Común a Jesús y su audiencia, fue la noción de que el Reino de Dios era el objetivo de la vida cristiana. La entrada en el o la exclusión de el, fueron las dos opciones, a que se enfrentaron las personas que oyeron a Jesús predicar. La decisión de permitir o denegar la entrada se hará en la Segunda Venida de Jesús (la Parusía). Este es el esquema que subyace a la constante enseñanza de Jesús. Que esto no sea claro para muchos feligreses hoy, se debe a nuestra persistencia del uso de un esquema contradictorio. Nuestra tradición no bíblica interfiere, y enturbia la enseñanza de Jesús en dos formas. En primer lugar, se sustituye con un inventado "cielo" la expresión bíblica "Reino de Dios" como el objetivo de los fieles. Profundamente arraigada en el lenguaje de los feligreses está la convicción de que "el cielo" es la meta cristiana. Jesús dijo lo contrario. Prometió "la tierra" y el Reino de Dios a sus seguidores (Mateo 5:5;. Compare con Apocalipsis 5:10). En segundo lugar, el tiempo en que se alcanza la recompensa prometida, ha sido alterado por el lenguaje popular. Está arraigado en la mente de los fieles, que inmediatamente después de su muerte, la meta de la fe será alcanzada. Tal idea, como es apreciada, produce una confusión considerable cuando se impone en su interpretación de la Biblia. La Biblia conoce solamente, de la resurrección futura en la venida de Jesús, como el "punto definitivo" para los cristianos. De acuerdo con el testimonio de la Escritura, no hay manera de salir de la muerte, excepto por la resurrección de todo el hombre, un evento que involucrará a todos los fieles de todas las edades en una sola comunidad, y esto destinado a ocurrir, no a la muerte del individuo, sino sólo, cuando Jesús regrese visiblemente para inaugurar su Reino en la tierra (Primera a los Corintios 15:23; Apocalipsis 11:del 15 al 18; Daniel 12:2).
La recepción del Evangelio del Reino en el Nuevo Testamento, implica también una respuesta gozosa, a la función que se ofrece a los creyentes, que entrarán en el Reino cuando venga. La función de los creyentes, es nada menos que el último punto del pacto de Dios con el hombre. El hombre fue instruido desde el principio, para hacerse cargo de la tierra como vice-regente de Dios. Ese propósito, hasta ahora frustrado por el pecado y el diablo, será colmado, cuando el mundo este bajo la supervisión de Jesús y de los santos. La cuestión de la lucha de todo cristiano por el Reino de Dios, está hermosamente diseñada por Jesús en la última cena. Aquí, una vez más, Jesús confirma que el Reino llegará, con la futura llegada de él mismo en su gloria. Será entonces como él dijo: "los que me habéis seguido, serán promovidos a sentarse en doce tronos, para administrar las doce tribus reunidas de Israel ... Así como mi Padre ha pactado conmigo para darme el Reino, ahora pacto con vosotros, para daros el reino. "(Lucas 22: del 28 al 30). "No temáis rebaño pequeño, porque ha placido al Padre daros el reino" (Lucas 12:32).
Esta promesa de la realeza en el Reino, es una parte esencial de lo que significa, recibir el Evangelio del Reino. Pablo trató esta información sobre la función futura de los cristianos, como la información básica acerca de la fe. Estaba un poco preocupado, porque los corintios habían olvidado el propósito para el cual, Dios los había llamado a la salvación, que era más que el perdón de los pecados pasados: "¿No sabéis que los santos van a gobernar el mundo? Y si el mundo que está por venir, estará bajo su jurisdicción, ustedes son incompetentes para resolver las cuestiones menos importantes en la iglesia? " (Véase, primera a los Corintios 6:2, en la versión Moffatt).
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