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miércoles, 1 de julio de 2015

¿Tiene un trono Jesús en el cielo y está reinando?


Por el Ingeniero Mario Olcece (apologista)


Los Testigos de Jehová, y los Preteristas extremos sostienen que nuestro Maestro Jesús, el Mesías, está sentado en el trono de David en el cielo gobernando al lado del Padre. Ellos alegan que el Mesías regresó al cielo para gobernar al lado del Padre desde su trono personal (“el trono de David”), cumpliendo así la profecía de Lucas 1:32,33. Sin embargo, lo que estos amilenialistas ignoran es que Yahshúa el Mesías no se fue al cielo para sentarse en su propio trono sino ¡en el trono de su Padre!. Estos desconocen que El Mesías tendrá su trono Y SU GOBIERNO en la tierra (2 Sam.23:1, VV.1960, Jer. 3:17), y que su Padre tiene el Suyo propio en el cielo. Por tanto, es momento de aclarar este asunto que ha sido pasado por alto por la mayoría de estudiantes de la Biblia. Vamos, pues, a desenmascarar el error de la enseñanza de que el Mesías está reinando en su trono (“el de David”) en el cielo, ya sea desde el año 31 o desde el 1914.
EL TESTIMONIO DE JUAN Y EL APOCALIPSIS

Examinemos lo que dice Juan sobre los tronos existentes en el cielo, y para eso vamos a examinar todos los versos en el libro de Apocalipsis donde aparecen las palabras “trono” y tronos”. De este modo podremos descubrir si existe un trono personal para el Padre y otro personal para el Hijo—¡y para el Espíritu Santo!. Los textos donde aparecen las palabras “trono” y “tronos” en el libro de Apocalipsis son los siguientes: Ap. 4:2,4,5,6,9,10; 5:1,6,7,11,13; 6:16, 7:8,10,11, 15,17; 8:3;11:16; 12:5; 14:3,5; 16:10,17; 19:4,5; 20:4,11; 21:5; 22:3.

APOCALIPSIS 4: 2, 3, 4, 5, 6, 9 ,10:

Apocalipsis 4
2 Y luego yo fui en Espíritu: y he aquí, un trono que estaba puesto en el cielo, y sobre el trono estaba uno sentado.3 Y el que estaba sentado, era al parecer semejante á una piedra de jaspe y de sardio: y un arco celeste había alrededor del trono, semejante en el aspecto á la esmeralda.4 Y alrededor deltrono había veinticuatro sillas: y vi sobre las sillas veinticuatro ancianos sentados, vestidos de ropas blancas; y tenían sobre sus cabezas coronas de oro.5 Y del trono salían relámpagos y truenos y voces: y siete lámparas de fuego estaban ardiendo delante del trono, las cuales son los siete Espíritus de Elohim.6 Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y en medio del trono, y alrededor del trono, cuatro animales llenos de ojos delante y detrás.9 Y cuando aquellos animales daban gloria y honra y alabanza al que estaba sentado en el trono, al que vive para siempre jamás,10 Los veinticuatro ancianos se postraban delante del que estaba sentado en el trono, y adoraban al que vive para siempre jamás, y echaban sus coronas delante deltrono, diciendo:

COMENTARIO
En estos versículos se habla de una sola Persona Divina la cual está sentada en un trono y rodeada por 24 tronos que son para los 24 ancianos. Nótese que No se dice que los 24 tronos están alrededor de dos tronos, y mucho menos, de tres.
APOCALIPSIS 5: 1, 6, 7, 11, 13:

Apocalipsis 5

1 Y VI en la mano derecha del que estaba sentado sobre eltrono un libro escrito de dentro y de fuera, sellado con siete sellos.6 Y miré; y he aquí en medio del trono y de los cuatro animales, y en medio de los ancianos, estaba un Cordero como inmolado, que tenía siete cuernos, y siete ojos, que son los siete Espíritus de Dios enviados en toda la tierra.7 Y él vino, y tomó el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado en el trono.11 Y miré, y oí voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los animales, y de los ancianos; y la multitud de ellos era millones de millones,13 Y oí á toda criatura que está en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de la tierra, y que está en el mar, y todas las cosas que en ellos están, diciendo: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la bendición, y la honra, y la gloria, y el poder, para siempre jamás.

COMENTARIO

Si examinamos con cuidado estos versos del capítulo 5 de Apocalipsis donde aparece la palabra “trono”, no hallaremos evidencia de que el Mesías esté sentado en su propio trono individual o personal. Esto está claro.

APOCALIPSIS 6:16

Apocalipsis 6

16 Y decían á los montes y á las peñas: Caed sobre nosotros, y escondednos de la cara de aquél que está sentado sobre eltrono, y de la ira del Cordero…”
COMENTARIO

En el capítulo 6 de Apocalipsis tampoco encontramos evidencia de que Jesús, el Mesías, esté sentado en su propio trono en los cielos.

APOCALIPSIS 7: 9, 10, 11, 15, 17

Apocalipsis 7

9 Después de estas cosas miré, y he aquí una gran compañía, la cual ninguno podía contar, de todas gentes y linajes y pueblos y lenguas, que estaban delante del trono y en la presencia del Cordero, vestidos de ropas blancas, y palmas en sus manos;10 Y clamaban en alta voz, diciendo: Salvación a nuestro Dios que está sentado sobre el trono, y al Cordero.11 Y todos los ángeles estaban alrededor del trono, y de los ancianos y los cuatro animales; y postráronse sobre sus rostros delante del trono, y adoraron a Dios,15 Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo: y el que está sentado en el trono tenderá su pabellón sobre ellos.17 Porque el Cordero que está en medio del tronolos pastoreará, y los guiará á fuentes vivas de aguas: y Dios limpiará toda lágrima de los ojos de ellos.

COMENTARIO

En este capítulo 7 de Apocalipsis hemos examinado todos los versículos donde aparece el vocablo “trono” y observamos que no se dice nada de que el Hijo esté sentado sobre dicho trono. En el verso 10, por ejemplo, descubrimos que quien está sentado en el trono es el Padre y no el Hijo.

APOCALIPSIS 8:3

Apocalipsis 8:

3 Y otro ángel vino, y se paró delante del altar, teniendo un incensario de oro; y le fue dado mucho incienso para que lo añadiese á las oraciones de todos los santos sobre el altar de oro que estaba delante del trono.

COMENTARIO

Tampoco en el capítulo ocho de Apocalipsis encontramos que El Mesías esté sentado en su trono personal o individual.

APOCALIPSIS 11:16

Apocalipsis 11
16 Y los veinticuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en sus tronos, se postraron sobre sus rostros, y adoraron a Dios.

COMENTARIO

Tampoco encontramos en el capítulo once de Apocalipsis que Jesús, el Mesías, esté sentado en su trono personal o individual. Es verdad que se habla de tronos pero estos son para los 24 ancianos.

APOCALIPSIS 12:5

Apocalipsis 12

5 Y ella parió un hijo varón, el cual había de regir todas las gentes con vara de hierro: y su hijo fue arrebatado hasta Dios y hasta su trono.

COMENTARIO

En el capítulo doce de Apocalipsis aparece una vez el vocablo ‘trono’ en el verso 5. No obstante, este trono no es el trono del Hijo sino de Yahwéh, el Padre.
APOCALIPSIS 14:3,5

Apocalipsis 14

3 Y cantaban como un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro animales, y de los ancianos: y ninguno podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y cuatro mil, los cuales fueron comprados de entre los de la tierra.5 Y en sus bocas no ha sido hallado engaño; porque ellos son sin mácula delante del trono de Dios.

COMENTARIO

Es claro que tampoco en el capítulo 14 de Apocalipsis se habla de un trono personal del Hijo de Dios. El verso 5 dice claramente que el trono es de Dios, el Padre.

APOCALIPSIS 16:17

Apocalipsis 16

17 Y el séptimo ángel derramó su copa por el aire; y salió una grande voz del templo del cielo, del trono, diciendo: Hecho es.

COMENTARIO

Tampoco en el capítulo 17 se habla de un trono para el Hijo de Dios. Simplemente se habla de un trono que está en el templo del cielo.

APOCALIPSIS 19:4,5

Apocalipsis 19

4 Y los veinticuatro ancianos y los cuatro animales se postraron en tierra, y adoraron a Dios que estaba sentado sobre el trono, diciendo: Amén: Aleluya.
5 Y salió una voz del trono, que decía: Load a nuestro Dios todos sus siervos, y los que le teméis, así pequeños como grandes.

COMENTARIO

En el capítulo 19 de Apocalipsis tampoco se habla de un trono que le pertenezca al Hijo de Dios, sino solo a Dios. Esto es muy importante porque algunas personas no distinguen este detalle singular.

APOCALIPSIS 20:4,11

Apocalipsis 20

4 Y vi tronos, y se sentaron sobre ellos, y les fue dado juicio; y vi las almas de los degollados por el testimonio de Jesús, y por la palabra de Dios, y que no habían adorado la bestia, ni a su imagen, y que no recibieron la señal en sus frentes, ni en sus manos, y vivieron y reinaron con el Mesías mil años.
11 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado sobre él, de delante del cual huyó la tierra y el cielo; y no fue hallado el lugar de ellos.

COMENTARIO

Esta es una visión de la era venidera cuando Jesús, el Mesías, inaugure su reino milenario en la tierra. Los tronos que son vistos son los tronos de los mártires que reinarán con El Mesías en la tierra. En Salmos 122:3-5 se nos revela que los tronos del juicio estarán en Jerusalén y no en el cielo.

APOCALIPSIS 21:5

Apocalipsis 21

5 Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas. Y me dijo: Escribe; porque estas palabras son fieles y verdaderas.

COMENTARIO

Tampoco este versículo (ni su contexto) nos dice que este trono es del Hijo de Dios, sino más bien del Padre.

APOCALIPSIS 22:1, 3

Apocalipsis 22

1 Después me mostró un río limpio de agua de vida, resplandeciente como
cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero.

3 Y no habrá más maldición; sino que el trono de Dios y del Cordero estará en ella, y sus siervos le servirán.

COMENTARIO

El capítulo 22 se refiere básicamente a la era del reino en la nueva tierra, y el único verso que nos habla de un trono del Padre es el 3. Pero nada en el contexto nos indica que esta visión es una del cielo, sino de la nueva tierra, cuando Dios y su Hijo estén con los hombres (21:1-3).

JESÜS EL MESÍAS ESTÁ SENTADO EN EL TRONO DE YAHWÉH

Hemos demostrado que el Maestro Jesús, el Mesías, NO está sentado en SU trono de autoridad en los cielos. Es crucial mencionar que el mismo Maestro Yahshúa el Mesías dice lo siguiente: “Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en SU TRONO”. Tomemos nota que el Mesías está sentado en el trono de su Padre—¡No en el suyo! Esta verdad es pasada por alto por los estudiantes de la Biblia. La mayoría cree que nuestro Maestro está ahora sentado en su propio trono (el de David, su Padre) en el cielo, pero esto no tiene base escrituraria. Es imposible que el Mesías esté sentado simultáneamente en su trono y en el trono de Su Padre. Pero habrá un trono para el Padre y otro para el Hijo cuando la Nueva Jerusalén descienda a la tierra y Dios esté con El Mesías entre los hombres. Por tanto, Jesús aún no se ha sentado en su trono real, pues no ha llegado su hora para hacerlo, ni la hora de los santos. Pero llegará la hora cuando el Mesías y sus santos se sienten en sus tronos en la tierra (Daniel 7.13,14,18,22,27).
Pero sigamos examinando más versículos bíblicos que nos enseñan que el Mesías aún no está sentado en su trono real:

Colosenses 3:1: “Si, pues, habéis resucitado con El Mesías, buscad las cosas de arriba, donde está sentado (no entronizado) a la diestra de Dios”.

Hebreos 8:1: “Ahora bien, el punto principal de lo que venimos diciendo es que tenemos tal sumo sacerdote, el cual se sentó (no dice ‘entronizó’) a la diestra del trono de la Majestad en los cielos”.

Hebreos 12:2: “Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó (no dice ‘entronizó) a la diestra del trono de Dios”.

Tomemos nota que Jesús NO aparece sentado en un trono personal a la diestra del trono del Padre. Es decir, no hay dos tronos de poder y autoridad en los cielos, y menos, tres. Jesús aparece sentado a la diestra del trono. Esto puede interpretarse de dos modos: que él está sentado en un lugar que no es un trono de gloria y de poder propiamente dicho, sino una silla o algo así; o también puede interpretarse como que él está sentado en el propio trono de Dios, pero al lado derecho del Padre. Esta posibilidad parece más coherente. Lo importante es destacar que nunca se habla en el NT que el Mesías esté sentado en un trono personal de poder y autoridad como el que tiene el Padre. Si estoy errado, por favor demuéstrenmelo con la Biblia. Muéstrenme sólo un texto donde se diga que el Mesías está sentado en un trono personal de autoridad en el cielo al lado derecho del trono del Padre.

¿CÚANDO ENTONCES SE SENTARÁ EL MESÍAS EN SU TRONO PERSONAL DE GLORIA?

Si como hemos demostrado Jesús no está sentado ahora en su trono personal de gloria, nos preguntamos: ¿cuándo lo hará? La respuesta la dio el mismo Maestro Jesús, el Mesías, en Mateo 25:31,34: “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él , entonces se sentará en su trono de gloria... entonces dirá a los de su derecha: Venid , benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Por tanto, es muy claro que Jesús no se sentó en su trono de gloria ni el 33 DC, ni en el 70 DC, ni en el 1914, … ¡y menos, sus seguidores!. Pero cuando él regrese en gloria con sus santos ángeles, entonces, y sólo entonces, se sentará en el trono de David su Padre en Jerusalén junto con todos los salvos de todas las épocas (Salmos 122:3-5). Nótese que los tronos de los santos estarán—¿dónde?—¡EN JERUSALÉN!

En la interesante ‘Parábola de la Diez Minas‘ Jesús tuvo que corregir la idea errada de sus seguidores de que su reino erainminente (Lucas 19:11). Les dijo en esa parábola que un‘hombre noble’ (él mismo) se fue a un ‘país lejano’ (cielo) pararecibir un reino y volver (v.12). Mientras tanto, sus siervos tendrían que ocuparse de su casa y de sus negocios hasta que él regresara nuevamente a la tierra para tomarles cuenta de los frutos de su trabajo. Aquellos que multiplicaron más sus minas tendrían más autoridad gubernamental sobre las naciones (vs 13-19).

DILEMA AMILENIALISTA

El problema de los preteristas es que ellos dicen que el reino ya vino en el año 70 DC, o en el 33DC, en el caso de los amilenialistas. Esto significaría que en aquellos tiempos primitivos el Mesías se sentó en su trono de gloria para regir el mundo sólo con una parte minúscula de sus escogidos, y dejando fuera del camino a todos los santos que vendrían en las futuras generaciones y en los siglos venideros. Pero sucede que en el libro de Apocalipsis no aparece el Mesías sentado en su trono de gloria como ya demostramos antes, sino en el trono de Su Padre. Si damos por cierto que el reino se inauguró en el 33 DC, resulta extraño que en el libro de Apocalipsis, el cual fue revelado décadas después de Pentecostés del 33 DC, no presente al Hijo sentado en su propio trono en el cielo junto con todos los santos desde el principio del libro apocalíptico, sino sólo al final (Caps. 20-22), cuando trata del milenio en la tierra.
Pero aquellos que dicen que el Mesías ya está reinando desde el primer siglo de la Era Común nos deben explicar en qué consiste ese gobierno del Mesías y de su supuesta “iglesia.” Y es que por todos lados vemos problemas y maldades que no tienen parangón. El mundo está pervertido, en caos, en confusión, en peligro de auto-destruirse. Entonces nos preguntamos, ¿puede Jesús estar sentado en el cielo gobernando sobre las naciones?¿Qué cosas buenas ha hecho entonces Jesús por el mundo desde que él supuestamente se sentó a gobernar a las naciones en el siglo I?¿No dice la Biblia que él gobernaría el mundo con vara de hierro? (Apo. 12:5). Por otro lado, ¿no dice Isaías mismo que el gobierno mesiánico será uno que traerá paz y justicia a todos los pueblos de la tierra? (Isaías 9:6,7).

Los amilenialistas deben recordar que Pablo fue irónico con aquellos creyentes que se creían reyes en función. En su carta a los corintios les escribe lo siguiente: “Ya estáis saciados, ya estáis ricos, sin nosotros reináis. ¡Y ojalá reinaseis, para que nosotros reinásemos también juntamente con vosotros” (1 Corintios 4:8). Como vemos, el apóstol Pablo usó la ironía para mofarse de aquellos creyentes que creían que vivían en el mejor de los mundos y que pensaban que estaban reinando como reyes.

¿CREYERON LOS DISCÍPULOS QUE EL REINO VENDRÍA PRONTO?

No podemos olvidar que los mismos apóstoles querían saber cuándo sería restaurado el reino a Israel. Fue por esta inquietud que los apóstoles le preguntaron a Jesús si dicho anhelado reino milenario le sería restaurado a Israel en su época. Sin embargo, es más sorprendente aún lo que el Maestro les respondió al decirles que Su Padre es el único que sabe el tiempo exacto para que se cumpla esa promesa (Hechos 1:3,6,7). Si el reino estaba a las puertas, él pudo habérselos dicho, pero no lo dijo. El fue categórico al afirmar que sólo Dios sabe cuando se cumplirá ese anhelo milenario. Obviamente él mismo lo ignoraba por completo y no tenía idea alguna del tiempo preciso.

También debemos recordar que el reino del Mesías significala vida eterna para todos los creyentes. En el diálogo que tuvo el Mesías con el joven rico en Mateo 19:16-25 el estudiante de la Biblia podrá descubrir que la vida eterna está ligada estrechamente con el reino de Dios. Tanto la ‘vida eterna’ y el‘reino eterno’ tienen que ver con el Olám Habá, el Mundo Venidero, mundo del reinado milenario del Mesías. De modo que si alguien quiere decirnos que ya estamos en el reino, debemos inferir que ya tenemos la inmortalidad, y que no moriremos jamás. Lamentablemente todavía la muerte es un enemigo de todos los hombres. Es verdad que tenemos la vida eterna, pero esa vida eterna es una promesaque poseemos por la fe únicamente (1 Juan 2:25). Todavía tenemos que esperar que Jesús, el Mesías, regrese en gloria para que seamos transformados a la semejanza de él. Entonces los creyentes serán cambiados e inmortalizados para entrar en su reino por todo un milenio. Nuestros cuerpos no envejecerán ni morirán como ocurre hoy.

EL REINO DEL MESÍAS Y LA REGENERACIÓN DE TODAS LAS COSAS

En el reino del Mesías, que es la era de la regeneración, cuando Jesús se siente en su trono de gloria, los apóstoles se sentarán también en doce tronos para juzgar (gobernar) a las doce tribus de Israel (Mateo 19:28). Sin duda esto no ocurrió en el año 70 DC, ya que los apóstoles murieron y no tomaron sus tronos para juzgar a las doce tribus de Israel. Notemos que Jesús habló de la época de la regeneración como la época de su entronización, en Mateo 19:28: “De cierto os digo que en la regeneración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.” La palabra “regeneración” viene del Griego (polingenesia), y no se encuentra en otra parte del NT salvo en Tito 3:5, y que denota un nuevo nacimiento espiritual. Plutarco la usa para referirse a las almas en nuevos cuerpos (la doctrina Pitagórica de la trasmigración). Cicerón habla de la “restauración de autoridades y honores”. Filón lo conceptuaba con el “nuevo nacimiento del mundo a través del fuego”. Esto quiere decir que cuando se restaure el reino milenario de Dios habrá un nuevo nacimiento de todas las cosas, llamado también “la restauración de todas las cosas” (Hechos 3:19-21), y “nuevos cielos y nueva tierra donde mora la justicia” (2 Pedro 3:13,14, Apocalipsis 21:1,5). Es también la liberación de toda la creación de la corrupción con la manifestación de todos los hijos de Dios en cuerpos nuevos. Todas estas promesas y esperanzas de ningún modo se vieron cristalizadas en el primer siglo de la Era Común, ni en ningún otro siglo de nuestra Era.

sábado, 24 de agosto de 2013

En Juan 1:1, la palabra no es una persona


Juan 1:1 - Caveat Lector (¡Cuidado Lector)

Anthony Buzzard

Un día, es probable que estalle una tormenta teológica, sobre la traducción de Juan 1: del 1 al 3, en nuestras versiones estándar.  En la actualidad, al público se le ofrece una amplia gama de interpretaciones, desde la puramente literal hasta la libremente parafraseada a voluntad.  ¿Pero estas traducciones, representan la intención de Juan?  ¿Han servido a veces como un arma, en las manos de la ortodoxia cristiana, para hacer cumplir las decisiones de los credos, y concilios post-bíblicos?

Según las conclusiones de un reciente estudio monumental, sobre el origen de Cristo en la Biblia (Karl, Josef Kuschel, en su obra, "Nacido antes de todos los tiempos. La polémica en torno al Origen de Cristo", New York: Crossroad, 1992.) Es en la Biblia, que los lectores instintivamente "oyen" el texto de la siguiente manera. "En el principio era Jesús y Jesús estaba con Dios y Jesús era Dios."

Esta comprensión del pasaje, ofrece un apoyo vital a la doctrina tradicional de la Trinidad, a partes iguales por el Padre y el Hijo desde la eternidad.  La versión en Inglés Contemporáneo va mucho más allá del griego y nos da: "La Palabra era la que estaba con Dios".  Sin duda, de acuerdo a esa versión, esa palabra significa un Hijo eterno.

¿Por qué, se pregunta Kuschel, se saltan los lectores de "palabra" a "Hijo"?  El texto dice: "En el principio era la palabra," no dice, "En el principio era el Hijo."  La sustitución de "hijo" por "palabra", ha tenido consecuencias dramáticas.  Pero el texto no garantiza el cambio.

No hay ninguna mención directa del Hijo de Dios, hasta que llegamos al versículo 14, donde "el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, la gloria de un Hijo único, lleno de gracia y de verdad."

Considere este hecho muy notable e informativo: si uno tenía una copia de la Biblia en Inglés, en cualquiera de las ocho versiones disponibles en inglés, antes de la aparición de la versión King James en 1611, se podría obtener un sentido muy diferente en los primeros versos de Juan:  "En el principio era la palabra y la palabra era con Dios, y la palabra era Dios. Todas las cosas fueron hechas por medio de ello, y sin ello nada de lo hecho, fue hecho."

"Todas las cosas fueron hechas por medio de ello [la palabra]", no "por medio de él (Jesus)." Y es por esto que esas versiones en inglés, no se apresuraron a la conclusión, al igual que la KJV y sus seguidores, que la palabra era una persona antes del nacimiento de Jesús.  Si todas las cosas fueron hechas por medio de "la palabra" como una "cosa", tenemos un significado muy distinto.  La "palabra" no sería una persona existente junto a Dios, el Padre desde la eternidad.  El resultado: uno de los principales elementos de los sistemas tradicionales, acerca de los miembros de la Deidad, sería eliminado.

"En el principio era la Palabra".  No hay ninguna justificación en el original griego para colocar una letra mayúscula "P" en lugar de "palabra", y convertirlo en una persona.  La pregunta es, ¿qué entendieron Juan y sus lectores por "palabra"?  Es bastante obvio que hay ecos de Génesis 1:1 al 3: "En el principio creó Dios los cielos y la tierra ... Y Dios dijo [el uso de su palabra] '. Hágase la luz'" "dijo Dios" significa "Dios pronunció  Su palabra, "el medio de su actividad creadora.  Y así, en Juan 1:1 Dios expresó su intención, su palabra, su auto-revelación, la palabra creadora.  Pero absolutamente nada en el texto (aparte de la letra mayúscula entrometida en "palabra" en nuestras versiones) nos haría pensar que Dios estaba en compañía de otra persona. La palabra es la que Dios habló, de hecho sólo, "la palabra de Dios."  Y su palabra no es otra persona, obviamente.

Un sensible estudio de la Biblia sería necesario, para que veamos en el fondo del pensamiento de lo que Juan entiende qué significa "palabra". La "Palabra" había aparecido muchas veces en la Biblia hebrea, conocida tan bien por Juan y Jesús.  En ninguna ocasión "palabra", significa algo más que una palabra, promesa, proyecto, etc. Nunca un ser personal.  Siempre el ámbito de la mente - una expresión, una palabra.

Sería un grave error de interpretación, descartar el masivo testimonio del significado de "palabra" en la matriz hebrea,en la que Juan escribió, y adjuntar a ella un significado que nunca tuvo, de “portavoz” o una "persona", incluso en ningún léxico de la Biblia hebrea, aparece "Davar" (en hebreo, "palabra") como una persona, Dios, ángel u hombre.

"Y la Palabra era con Dios".  Así se leen nuestras versiones.  Y así el griego podría traducirse, si uno ya ha decidido, contra toda evidencia, que por "palabra", Juan quiso decir, una persona, el Hijo de Dios, vivo antes de su nacimiento.

Debe tenerse en cuenta el idioma hebreo.  Sin una idea del trasfondo hebreo, como tantas veces en el Nuevo Testamento, se nos priva de una clave vital para la comprensión.  Podríamos preguntarle a un anglo parlante, "¿Cuándo estuvo tu última palabra 'contigo'?"  El hecho cierto es que en Inglés, que no es el lenguaje de la Biblia, una "palabra" nunca esta "con" usted.  Una persona puede estar "con usted", sin duda, pero no una palabra.

Sin embargo, en la literatura sapiencial de la Biblia y otras fuentes judías, una "palabra" puede ciertamente estar "con" una persona.  Y el significado es que un plan o propósito, una palabra, se mantiene en el corazón, lista para su ejecución.  Por ejemplo Job le dice a Dios (10:13): "Contigo" sin embargo, están estas cosas que has ocultado en tu corazón. Sé que esto es así "La Nueva Versión Estándar Americana, da un sentido más inteligible al leer:" Yo sé que esto esta  dentro de ti. "  
En Job 23:13 y 14 se dice de Dios ", lo que su alma desea, lo que hace, porque él realiza lo que ha determinado de mí, y muchos decretos que están con él", es decir, por supuesto, que los planes de Dios están almacenado en su mente.  La Palabra de Dios es su intención, que se celebró en su corazón, de como planea llevarla a cabo en el mundo que Él ha creado.  A menudo lo que Dios tiene "con Él" es el decreto que Él ha planeado: ". Ésta es la porción del hombre impío, que esta con Dios, y la herencia que los tiranos reciben del Todopoderoso"  Con esto podemos comparar un pensamiento similar: "Esta es la porción de un hombre malo, de parte de Dios y la heredad de él" (Job 20:29).

O tomemos el concepto relacionado de la "Sabiduría".  En Job encontramos lo siguiente: "El abismo dice:" Es que [la Sabiduría] no está en mí. "Y el mar dijo:" No está conmigo '"(Job 28:14).  Tener la sabiduría o la palabra "con" uno es tenerla en la mente y el corazón.  "Con Dios está la sabiduría y la fuerza. Suyo es el consejo y la inteligencia" (Job 12:13).

En Génesis 40:14 leemos: " Tenme en cuenta cuando el bien este contigo", y el texto dice literalmente "Acuérdate de mí cuando estés bien ..." De todos estos ejemplos queda claro que si algo está "con" una persona, esta presente en la mente, a menudo como un propósito o plan decretado.

Así, en Juan 1:1, "En el principio Dios tenía un plan y ese plan era en el corazón de Dios y era en sí mismo 'Dios'." En otras palabras, el plan era la expresión misma de la voluntad de Dios.  Era un plan divino, un reflejo de su ser interior. A Juan le gusta la palabra "era", lo que no siempre es un "era" de identidad estricta.  Jesús "es" la resurrección ("Yo soy la resurrección"), "Dios" es "espíritu".  "Dios" es "amor y luz".  Bueno, Dios no es en realidad uno a uno idéntico con la luz y el amor, y Jesús no es literalmente la resurrección.  "La palabra era Dios" significa que la palabra era totalmente expresiva de la mente de Dios. Una persona "es" su mente, metafóricamente hablando.  Jesús es el único que puede llevar a cabo nuestra resurrección.  Dios se comunica a través de Su espíritu.  La palabra es el índice de la intención y propósito de Dios.  Fue en su corazón, expresivo de su propio ser.  No como el sentido que los traductores quieren imprimir ", que era la Palabra de Dios y compartió su naturaleza", que "el Verbo era Dios."  La palabra, entonces, más bien es la expresión divina, el ser mismo de Dios, revelado.  Esto vino a su expresión perfecta en el ser humano, Jesús.

Por supuesto, si se ha dado un primer paso en falso, al suponer que la "palabra" en el principio era el "Hijo", la frase "la palabra era Dios" no puede sino confirmar la impresión de que hay dos miembros de una Trinidad, y ambos son Dios.  Sin embargo lo problemático e ilógico es este salto (muy anti judío) es una dualidad en Dios, los lectores de la Biblia han sido condicionados para dar ese salto sin dolor, aunque Juan y Jesús en otra parte demuestran ser creyentes en el monoteísmo unitario, de la gran herencia judía: dirigiéndose al Padre, Jesús dice de manera inequívoca: "Tú, oh Padre, el único que es verdaderamente Dios" (Juan 17:3).  Se refiere de nuevo al Padre como "el único que es Dios" (Juan 5:44).  Estos son ecos del monoteísmo puro de la Biblia hebrea.  Dios es en el Nuevo Testamento "el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo."  Jesús tuvo y tiene un Dios, y es el Padre, el Único Dios de Juan 17:3.  Cómo funciona exactamente igual que el Antiguo Testamento: "¿Acaso no tenemos todos un mismo Padre, no nos ha creado un mismo Dios?"  (Malaquías 2:10).  Qué bien armoniza con esta gran declaración del credo de Pablo: "Para nosotros los cristianos hay un solo Dios, el Padre, y nadie más que Él" (véase primera de Corintios 8: 4 al 6).

"En el principio era la palabra divina y se almacenaba en el corazón de Dios y era su propia expresión creativa. Todas las cosas fueron hechas por medio de la palabra divina, y sin ella nada hecho, fue hecho ... Y se convirtió la palabra ó el plan en carne, se realizó en una persona humana, y habitó entre nosotros ".  Que viva expresión, del íntimo propósito de Dios para la humanidad en Jesucristo, el hombre sobrenaturalmente concebido como el Hijo de Dios.  Lucas no tenía ninguna duda sobre la razón y la base, para Jesús tener derecho a ser llamado el "Hijo de Dios".  Era como una consecuencia del milagro sobrenatural que se produjo en el seno de María que Jesús es verdaderamente "el Hijo de Dios."  "Por eso en realidad (dio kai) será llamado Hijo de Dios" (Lucas 1:35).  De hecho, como Mateo, Lucas y estoy de acuerdo Pablo, Jesús "es" la sabiduría, la sabiduría encarnada en una persona que vive y respira, que entró en el mundo y a la existencia consciente, a través del nacimiento de su madre, un verdadero hombre, el postrer Adán, Hijo de David, Hijo de Dios y Mesías. Jesús es la revelación única y definitiva de Dios.

Si leemos Juan y su introducción de esta manera, nos encontramos con él proclamando, juntamente con los otros evangelistas, el hecho sumamente importante que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios.  En esa gran verdad, la iglesia ha de ser fundada (Mateo 16:15 al 18) y unida, y por ese solo propósito, para demostrar e instar a la creencia en Jesús como el Mesías, Juan escribió su Evangelio entero (Juan 20:31.)

martes, 20 de agosto de 2013

La seria tarea de enseñar la Biblia


La tarea de enseñar la Biblia

Anthony F. Buzzard

Los predicadores y maestros de la Biblia tienen la obligación no sólo de explicar y exponer de manera positiva los beneficios y bendiciones y promesas garantizadas para el creyente, sino también para advertir contra los peligros de la falsa interpretación. Pablo hace esto todo el tiempo. En su carta a los Tesalonicenses su modo de pensar en dos vias es muy claro. La fe, sigue diciendo, no es esto, sino aquello. En otras palabras, nos dice lo que no debemos creer y hacer, así como lo que debemos creer y hacer. La verdad y el error es necesario definirlos con claridad. La verdad es el punto de la brújula para ser dirigido siempre a la fe exitosa, y el error y la falsedad se deben evitar a toda costa. En una revelación clásica de su propia mente (y la mente de Jesús, que lo inspiró) Pablo dice, con un tono de tragedia "Por cuanto no recibieron el amor de la verdad a fin de ser salvos. Por eso Dios los entregó  a un espíritu de ceguera para que ellos crean la mentira "(segunda a los Tesalonisences 2:10 y 11). Si no deseamos, sobre todo, buscar y abrazar la Verdad, Dios nos va a permitir caer en la confusión.

La tarea de la enseñanza bíblica es clara, entonces. Debemos discernir la verdad y una vez detectada la falsedad abandonarla decididamente y sin contemplación.

Este enfoque es simple y absolutamente necesario en vista de las palabras alarmantes de Jesús. Nosotros no hacemos ninguna apología para no repetirlas: "No todo el que me dice [a Jesús] 'Señor', entrará en el reino de los cielos [el Reino Mesiánico en la tierra que será inaugurado al regreso de Jesús], sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos [presumiblemente la mayoría] van a protestar ese día [cuando el Reino futuro se presente]: 'Señor, Señor, ¿no predicamos como cristianos, no realizamos exorcismos y no hicimos muchos milagros maravillosos bajo tu autoridad "Y entonces les declararé: 'Nunca os conocí como mis discípulos y siervos'" (Mateo 7:21-23). (He parafraseado ligeramente, en los intereses de una traducción viva).

Obviamente no son los ateos y los no cristianos que son juzgados aquí. Se profesan seguidores de Jesús. La mayoría de los que están seguros que son verdaderos creyentes se enterarán que nunca lo han sido!  Este es un pasaje asombroso que merece nuestra seria atención. ¿Cómo podríamos ser engañados? Evidentemente, al aceptar como "cristiano" lo que no es de hecho la enseñanza cristiana.

Podemos opinar sobre este tema desde dos puntos de vista, tanto como del tema de los artículos anteriores en Enfoque. Nuestras observaciones sobre los peligros de confundir un sano interés en el judaísmo del verdadero cristianismo con el rechazo del legalismo y convicción de libertad de algunas de las prescripciones de la Ley de Moisés, recibieron en Cristo amables comentarios de muchos lectores. Estuvieron de acuerdo en que la obligación de guardar el sábado, el uso de sólo los nombres hebreos de Dios y de Jesús, no reflejaba el ambiente de la enseñanza del Nuevo Testamento, especialmente en lo que se detalla por Pablo. Por otro lado, hubo algunos de los que amablemente registraron su oposición por lo que dijo Jesús, que insistía a todos que se guarden los mandamientos, creen que incluye por lo tanto, el día de reposo ó (sábado). El problema aquí es que el libro de Gálatas (así como Romanos 14 y Colosenses 2:16 y 17) no fueron tratados. La obvia no aplicación del Pacto del Sinaí a los cristianos, sobre las que las citas tan elocuentes de Pablo en Gálatas 3, 4, 5, han sido dejadas fuera de consideración. Donde los exponentes de guardar el sábado obligatoriamente que intentan combatir con Gálatas, recurren a una imposible forma de traducir el texto. Ellos afirman que la visión de Pablo de que "no estamos bajo la ley" en realidad significa que no estamos bajo la pena de la ley.

Pablo deliberadamente deja de lado la ley del Antiguo Testamento, la circuncisión. El corazón de la ley como obligatoria en el Israel del Antiguo Testamento se ve neutralizada. "En Cristo Jesús ni la circuncisión ni la incircuncisión significan nada ...."  "Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley."  "Cristo, entonces no será de beneficio para usted" (ver Gálatas 5:3-6). Palabras fuertes!

La solución a la tensión que se puede encontrar en el Nuevo Testamento, entre el guardar la ley y la libertad de la ley es simplemente esto: "Ley" se utiliza en dos sentidos diferentes: Cuando significa "la adhesión a la voluntad de Dios en Cristo", es esencial para todos los creyentes. Cuando la "Ley" significa ciertas leyes dadas a Israel, particularmente bajo Moisés, no es la ley para los cristianos, que están bajo el Pacto de la Promesa (de la tierra, como co-herederos con Cristo) hecho con Abraham. Discernir la diferencia es nuestro objetivo y el resultado, estamos seguros, será la unidad de muchos creyentes ahora divididos.

La segunda cuestión que provocó consternación entre algunos de nuestros lectores tenía que ver con la naturaleza de la preexistencia de Cristo. ¿La Biblia nos enseña a creer que Jesús "es Dios", no creado y co-eterno con el Padre? Junto con una tradición fuerte la minoría  responderá, no. Entonces, ¿cómo Jesús le dijo al Padre: "Glorifícame con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese" (Juan 17:5)? La objeción es razonable y merece una respuesta.

En primer lugar, toda la Escritura debe ser consultada, no un solo verso. En ningún versículo del Antiguo Testamento, se sugirió que el Mesías, el Hijo de Dios, sea Dios, igual a El y no creado. En cada pasaje pertinente el Mesías es un ser humano descendiente de David, Hijo de Dios, y un profeta que surgiría en Israel "como Moisés" (ver Deuteronomio 18: del 15 al 18, Hechos 3:22 y 7:37; Lucas 1:35; segundo de Samuel 7:14 citado en Hebreos 1:5 y 2:7 Salmo citado en Hechos 13:33 de la obra de Jesús - el versículo 34 habla de su resurrección)...  Ninguna escrito judía fuera de la Biblia dice que el Mesías iba a ser consciente antes de su nacimiento de su madre. Mateo, Marcos y Lucas no tienen nada que decir acerca de una existencia consciente del Hijo de Dios, el Mesías, antes de que él naciera. Por tanto, es raro insistir en que Juan es el único entre los escritores de los evangelios que reclama una preexistencia consciente de Jesús. Si creemos en la armonía de toda la Escritura, naturalmente vamos a ver que Juan se unió con sus compañeros escritores de los evangelios y con todo el Antiguo Testamento.

A medida que nos acercamos a Juan 17:5, hay que tener en cuenta el peligro de pensar que se sabe lo que un inglés quiere decir cuando alega "Estoy loco por mi casa", o que un japonés con un inglés limitado sabe a lo que te refieres cuando dices "sacó mi pierna" o "Tengo una rana en la garganta."

Hay formas judías de pensar y de hablar, y no del siglo 20 del uso del lenguaje, que debe gobernar nuestra lectura de los documentos judíos del primer siglo que conocemos como el Nuevo Testamento. El contexto inmediato de cualquier frase dada de Jesús es también de gran importancia. ¿Qué aprendemos acerca de "gloria" en Juan 17?

1.  La misma gloria que el Padre le ha dado a Jesús, Jesús ya le había dado a los discípulos que todavía no habían nacido. "La gloria que tú [Padre] me has dado se las he dado a ellos [los que más adelante van a ser convertidos por los Apóstoles en el verso 20]" (Vea el versículo 22).

2.  La gloria discutida en Juan 17 es la gloria del futuro Reino de Jesús, la que los discípulos van a ver en el futuro. En otras palabras, es la gloria futura de Jesús la que desea compartir con sus discípulos. Juan 17:24: "Padre, quiero que aquellos que me has dado, estén conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria que me has dado"

3.  La gloria que Jesús pide para sí mismo, es la gloria que espera recibir como recompensa por su trabajo mesiánico terminado: "Padre, la hora ha llegado, glorifica a tu Hijo ... Yo te he glorificado en la tierra, habiendo terminado la obra que me diste para hacer, y ahora glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve cerca de ti antes que el mundo fuese."

Está claro que la gloria en cuestión es la gloria que "se ha dado", pero que aún no está poseída por Jesús y los discípulos. Es la gloria que "se ha dado", incluso a los discípulos que no están aún nacidos! Es la gloria en perspectiva. La gloria que Jesús desea tener como recompensa de su trabajo es la gloria que él "tenía" como un regalo en la intención y el plan de Dios antes que el mundo fuese. Lo que "se ha dado" es lo mismo que está en su posesión, pero ella es un tesoro prometido para el futuro y concedidas en el Plan de Dios. El significado de la oración de Jesús al Padre es esta: "Dame ahora la gloria de tu plan la cual habías guardado contigo como regalo anticipado para mí en la realización de mi trabajo."  Podríamos comparar el caso de Jeremías, cuyo nombramiento para el cargo de profeta le fue dada antes de que él naciera. Él "tenía" el oficio antes del nacimiento como un regalo en la intención de Dios (Jeremías 1:5).

Como evidencia, en los escritos de origen judío contemporáneos con el Nuevo Testamento, hay que señalar que los Oráculos Sibilinos judíos y la parte anterior del Libro de Enoc habla del Mesías, al igual que la Biblia, como el enviado divino Rey, que surge del pueblo de Dios.  En los Salmos de Salomón, alrededor del año 50 DC, el Mesías es un rey perfecto, el Hijo de David y de Dios, pero no preexistente a su nacimiento literal. Es cierto que el "nombre" y la función del Mesías estaban presentes con Dios antes de la creación, pero el propio Mesías viene a la existencia en un momento dado en la historia de Israel. ¿Qué otra cosa podía calificar como una persona humana, el último Adán e Hijo de Dios?  (Hijo de Dios en la Biblia significa que no es Dios!) El Hijo del Hombre, el Mesías humano, "existe" solo en visión en el Antiguo Testamento. Él se encuentra en Daniel 7 en una vista previa panorámica de la historia futura. Pero él no estaba realmente vivo cuando Daniel vivía. No fue Jesús quien rescató a los amigos de Daniel en el horno, sino un ángel.

Un escritor judío contemporáneo con el Nuevo Testamento afirma que "El Señor me preparó antes de la fundación del mundo, para ser el mediador del pacto" (Parábolas de Enoc, 1:14).  En este pasaje la persona "preparada antes de la creación" es Moisés, que ciertamente no preexiste literalmente. Era real, sin embargo en el consejo y el plan de Dios.

Optamos por lo tanto, por una lectura del Evangelio de Juan a la luz de la totalidad de la Escritura y no en la atmósfera cuestionable post-bíblica de influencia griega y de credos dogmáticos. Jesús fue "preexistente" en la mente y propósito de Dios como el centro del gran diseño del Único Dios para la salvación de la humanidad caída. Jesús, como dice Pedro, fue "destinado desde antes de la fundación del mundo" (primera de Pedro 1:20). Pero los cristianos también eran conocidos de antemano (primera de Pedro 1:2). Juan incluso puede decir que Jesús era el cordero "crucificado antes de la fundación del mundo" (Apocalipsis 13:8) pero no se cree que la crucifixión ocurrió literalmente en la eternidad. Eso "ocurrió", al igual que toda la carrera de Jesús, y su glorificación futura pero de forma  "ideal" o "ficticia".  ¡Qué supremamente hermoso plan fue preparado por Dios desde el principio! - el Plan que ahora reconocemos como siendo desplegado a lo largo de la historia humana.

El profesor de Literatura del Nuevo Testamento e Interpretación en el Seminario Teológico de Chicago escribió acerca de nuestro pasaje Juan 17:5 en 1899:

"Jesús ora por el fruto de su obra mesiánica, o la recompensa por ese trabajo. De ello se deduce que no puede haber poseído esa gloria con el Padre antes de la fundación del mundo, excepto en el sentido de que era suya en el propósito y el decreto de Dios compare con Mateo 25:34:... "Hereden el reino [sinónimo de gloria en el Nuevo Testamento] preparado para ustedes por mi Padre desde el principio del mundo" Los premios son otorgados después de que el trabajo está hecho, y sólo entonces se puede apreciar como recompensa. Jesús poseía esta gloria [como los discípulos que están por nacer y se convierten en poseedores, en 17:22] antes de la fundación del mundo, en el sentido de que fue proyectado por Dios para él. Jesús sabía que su trabajo mesiánico había sido planeado por Dios desde la eternidad, y que el resultado glorioso había sido fijado, y se mantuvo en el almacén para él.

"Concluimos entonces que los pasajes en el Evangelio de Juan en el que Jesús alude a su preexistencia no tienen que ver con la afirmación de que su preexistencia era personal y real. Han de ser clasificados con los otros fenómenos de la conciencia mesiánica de Jesús, ninguno de los cuales, ni en Mateo, Marcos y Lucas, o en el cuarto Evangelio, tienen que ver con las relaciones metafísicas "(G. Gilbert, la revelación de Jesús, London: MacMillan y Compañía, páginas 221 y 222).

Sentimos, por tanto, que un pequeño número de nuestros lectores han tomado posesión de sus plumas para advertirnos en los más severos tonos que yo soy definitivamente un "anticristo", promocionando un no-Salvador. Sólo podemos alegar que nuestra oposición obliga a dar una mirada más amplia a la literatura sobre este tema tan importante. También instamos a los exponentes de una creencia tradicional trinitaria sobre Jesús, a considerar cómo se apoyan en gran medida en unos pocos versos en sólo uno de los Evangelios del Nuevo Testamento, Juan. Y que Juan es el mismo que declaró que él quiere que sus lectores no estén convencido de que "Jesús es Dios", sino que Jesús es el "Mesías e Hijo de Dios" (Juan 20:31). Juan es también el que informa que Jesús se dirigió al Padre en la forma típica judía como "el único que es verdaderamente Dios" (Juan 17:3 y 5:44).

¿Nuestros lectores realmente escuchan esa declaración? Sólo el Padre es el "único Dios verdadero" y Jesús es por contraste y distinción el "Mesías a quien el Padre ha enviado" (Juan 17:3). Si el Padre es "el único que es verdaderamente Dios," la simple lógica y el lenguaje le dirá que Jesús no es "el único Dios verdadero". Él es el Hijo de Dios, el Mesías.

A las personas interesadas en la investigación de las prácticas cuestionables teológicas tal vez le interese saber que el célebre Agustín encontró Juan 17:3 imposible de conciliar con lo que la Iglesia le había enseñado en relación con un Dios trino. Sin desanimarse ideó una forma de evitar el problema de que Jesús no pensaba en sí mismo como el "único Dios verdadero". En sus Homilías sobre Juan, Agustín reestructuró las palabras inconvenientes de Jesús de la siguiente manera: "A Ti Padre y a Jesucristo a quien has enviado, el único Dios verdadero"

Tal malabarismo de las palabras de la Biblia ha llevado a una confusión indecible y la desunión entre los cristianos. La verdadera unidad se inicia con el reconocimiento de que hay un solo Dios, el Padre, el único Dios verdadero, y que Jesús es el Mesías de Israel y Salvador del Mundo.