Muerte, Resurrección y Recompensas: El calendario bíblico
La Biblia y su estudio, una investigación de todos los días (Hechos 17:11), nos presenta un desafío. Ofrece numerosas declaraciones que inciden en la cuestión de nuestro futuro: ¿qué sucede en la muerte y cuando Jesús regrese?. La enseñanza bíblica sobre este tema tan importante debe ser recogida desde el otro lado de las páginas de la Escritura y sintetizada para dar una imagen armoniosa. Crucial para este proceso son tres factores:
1) Preferimos creer lo que siempre hemos creído, o tal vez lo que es popular, a pesar de la clara evidencia de la Biblia en contra de nosotros.
2) Elegimos examinar el tema selectivamente, basándonos en una pequeña parte de las pruebas pertinentes e ignorar el resto. (Usted puede probar casi cualquier cosa, con la Biblia, siempre que se utiliza la visión de túnel y limitándose a un puñado de versos.)
3) Nosotros preferimos no seguir examinando el tema en absoluto y basarnos en un instructor de confianza o la tradición.
Como cristianos estamos siendo entrenados para evaluar las pruebas de manera justa, sin pasión y con objetividad, para llegar a la verdad, aunque la verdad tal vez perturbe nuestro confortable "status quo", o tal vez nos ponga en conflicto con los demás.
Con el fin de examinar lo que la Biblia nos enseña, partimos de la Biblia hebrea. Es un error metodológico fundamental ignorar la clara enseñanza del Antiguo Testamento (la Biblia hebrea) en lo que se refiere a la naturaleza del hombre y su destino. Alguien podría objetar a este principio diciendo que en otros asuntos, como el cumplimiento de algunas leyes, el Antiguo Testamento ha sido remplazado por el Nuevo Testamento. En ese caso, sin embargo, la enseñanza del Nuevo Testamento es extensa sobre nuestra relación cristiana con la Ley del Antiguo Testamento. Pero ninguna enseñanza del Nuevo Testamento sugiere que las profecías del Antiguo Testamento concernientes al futuro del hombre y sobre todo su resurrección de la muerte son canceladas por el Nuevo Testamento.
De acuerdo a las Escrituras en la Biblia hebrea, el hombre en la muerte desciende al Seol ó Hades, el mundo de todos los difuntos (Salmos 86:13;. Proverbios 15:24;. Ezequiel 26:20). Todos los muertos van a la fosa en la muerte. Nadie sube al trono de Dios en el cielo como un alma sin cuerpo, un alma inmortal.
En segundo lugar, Seol ó Hades es un lugar de completa inactividad. Conscientes de que la comunión con Dios se ha roto. La "Existencia" en el Seol no es vida en absoluto: "Una misma suerte acontece al sabio y al necio" (Eclesiastés 2:14). "El destino de los hombres y el destino de los animales es el mismo. Como muere uno, así mueren los otros. No hay ninguna ventaja para el hombre sobre la bestia. Todos van al mismo lugar. Todos vienen del polvo y todos vuelven al polvo "(Eclesiastés 3:19, 20). (El autor plantea entonces una pregunta acerca de a donde la fuerza de la respiración o la vida de un hombre o de una bestia pueden ir. Pero él no contestó la pregunta. Su punto es que todo el mundo en la muerte regresa al polvo.) La condición de los muertos se describe a continuación, con meridiana claridad: "Los vivos saben que van a morir: los muertos no saben nada, ni tienen mas recompensa, porque su memoria es olvidada" (Eclesiastés 9:5). Así que la sabia política de los vivos es la siguiente: "Todo lo que tu mano halle para hacer, hazlo según tus fuerzas, porque no hay ninguna actividad, ni planificación ni sabiduría en el Seol ó Hades donde vas" (Eclesiastés 9:10 ). "El espíritu del hombre mortal se aparta, vuelve a la tierra. En aquel día perecen sus pensamientos" (Salmo 146:4). "Ilumina mis ojos para que no duerma el sueño de la muerte" (Salmos 13:3). "En el Seol ó Hades no pueden alabarte. Los que descienden a la fosa no pueden esperar tu fidelidad" (Isaías 38:18).
¿Qué esperanza entonces se ofrece en la Biblia hebrea para los muertos? "El Señor da la muerte y la vida. Él hace descender al Seol ó Hades y levanta (resucita)" (primero de Samuel 2:6). "Dios me redimirá [literalmente, "mi alma"] del poder del Seol ó Hades" (Salmos 49:15). Y ahora los pasajes clásicos en el Antiguo Testamento (de los siglos 6 y 8 AC), que prometen rescatarnos del Seol ó Hades por la resurrección de la muerte: "Muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán despertados, unos para vida eterna [literalmente, la vida de la era venidera] "(Daniel 12:2). "Tus muertos vivirán, sus cadáveres se levantarán, los moradores del polvo de la tierra, despiertan y gritan de alegría." (Isaías 26:19).
Esta unanimidad sobre el más allá de la Biblia hebrea, la Biblia en la que Jesús fue entrenado a fondo, al igual que Pablo (Lucas 24:44;segunda a Timoteo 3:15), nos dice:
1) A la muerte todo el mundo va al Seol ó Hades, un lugar de inactividad y silencio.
2) Sólo por una futura resurrección de la persona en su totalidad a partir de la muerte ó Sheol ó Hades, el muerto se despierta a la "vida eterna".
El Cristianismo del Nuevo Testamento, confirma esta enseñanza clara sin lugar a dudas. Jesús se hace eco de Daniel 12:2 y ve a los muertos en el mismo lugar hasta su rescate a través de la resurrección: "No se maravillen de esto, porque viene la hora en que todos los que están en los sepulcros oirán la voz del Hijo del Hombre y saldrán unos a resurrección de vida, y otros, a resurrección de juicio "(Juan 5:28, 29). El patrón es absolutamente claro. No hay recuperación de la muerte, aparte de una resurrección colectiva futura. Resurrección significa salir de la tumba. Y esto no sucederá hasta que Jesús vuelva a efectuar el rescate a la trompeta final.
Un gran número de pasajes del Nuevo Testamento concuerda con lo que hemos visto hasta ahora. El punto esencial que hay que aprovechar es que las recompensas futuras no se ganan en el momento de la muerte, pero sólo en la resurrección futura, un acontecimiento que no puede ocurrir hasta que Jesús regrese a la tierra: "El Hijo del Hombre ha de venir en la gloria de su Padre con los ángeles y entonces pagará a cada uno conforme a sus obras "(Mateo 16:27).
"Usted será recompensado en la resurrección de los justos" (Lucas 14:14). "Los que fueren tenidos por dignos de alcanzar aquel [futuro] siglo y la resurrección de los muertos ... van a ser hijos de la resurrección" (Lucas 20:35 y 36). Los cristianos recibirán la vida eterna en el siglo venidero (Lucas 18:30). Los fieles serán resucitados en la segunda venida de Jesús (primera a los Corintios 15:23). "En el futuro está guardada para mí una corona de gloria con que el Señor me premiará en aquel día, y no sólo a mí, sino a todos los que aman su venida" (segunda de Timoteo 4:8). La Biblia concluye con una declaración impresionante declarando que es sólo al regreso de Cristo que los premios se concederán: "He aquí yo vengo pronto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según sea su obra" (Apocalipsis 22:12).
Este estudio de la evidencia bíblica, que se puede presentar fácilmente a los amigos y vecinos que preguntan, convencidos estamos de que las opiniones populares de premios y castigos en el momento de la muerte, tergiversan la Biblia. Pretenden falsear las Escrituras cristianas. El calendario bíblico ha sufrido una distorsión terrible. Esto sucedió cuando los miembros de la iglesia comenzaron a perder el control sobre la enseñanza bíblica y "cedieron" a la sugerencia atractiva que una persona no tiene que esperar hasta el día del juicio, al regreso de Cristo para ganar la inmortalidad y recibir su recompensa, o sufrir castigo. Bajo la influencia de la filosofía griega pagana ingreso la noción introducida en la iglesia que un hombre puede ganar la vida y las recompensas en la otra vida, antes de la resurrección en el regreso de Cristo. Este modelo o paradigma rival tiró la evidencia bíblica en la confusión y debilita inevitablemente el enorme énfasis bíblico sobre la futura resurrección de los muertos del sueño de la muerte, ya que es nuestro único escape de la muerte (Daniel 12:2, Juan 5:28 y 29 ). La resurrección de hecho y el futuro de la venida de Cristo se convirtieron, bajo la influencia nociva de la filosofía usurpadora, en un apéndice del Plan de Dios en lugar de definir el gran momento de gloria, como la Biblia lo ve.
Lo que hemos dicho aquí es una realidad bien conocida por muchos estudiosos de la Biblia de varias denominaciones. Sin embargo, no es fácil ganar terreno entre los que se sientan en las bancas, la mayoría de los cuales no se han involucrado en un examen sistemático de las Escrituras en estos temas centrales. Muchos probablemente esperan que sus líderes elegidos y sus maestros los instruyan en la fe bíblica en lugar de la mitología popular. Al parecer los que no son, en realidad son lo que parecen: la gran mayoría de los que asisten a los servicios funerarios son totalmente inconscientes de cualquier discrepancia entre la enseñanza de la Iglesia y las enseñanzas de Jesús y los Apóstoles.
George Eldon Ladd, famoso autor y teólogo conservador que enseñó en el Seminario Fuller, comenzó un capítulo sobre nuestro tema de la siguiente manera:
"Hay una tierra más allá del río
Esa que llaman siempre dulce,
Y sólo llegar a esa orilla por decreto de la fe.
Uno a uno se allega a los portales,
Hay que vivir con los inmortales,
Cuando suenen las campanas de oro para usted y para mí. "
Ladd luego dice: "Esta canción antigua de evangelización expresa la idea de que muchos cristianos tienen vida después de la muerte. Cuando morimos la idea popular es que el cielo es nuestro estado de felicidad - " el lugar dulce para siempre " -a través del cual vamos al cielo. " los portales del hombre de fe que este atraviesa cuando muere, y cruza el río de la muerte. Allí, es un estado de bienaventuranza sin cuerpo, él "morará con los inmortales." Este pensamiento popular, es más una expresión del pensamiento griego que de la teología bíblica "(Las Últimas Cosas: una escatología de los laicos, Eerdmans, 1978, p 29).
Ladd podría haber hablado incluso de forma más directa. El hecho es que esta "enseñanza popular", apreciado por millones de personas, está en colisión completa con Jesús y la Biblia, y refleja la filosofía popular pagana, el paganismo de las religiones misterio antiguas. El paganismo siempre ha existido - y la situación no es diferente hoy en día - ". En espíritu y en verdad" es la mayor exigencia para una relación con Dios. Que las iglesias en todas partes despierten a la amenaza siempre presente del "Cristo paganismo", una recaída en los sistemas de creencias extrañas que se hacen pasar por "cristianos".
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jueves, 28 de agosto de 2014
viernes, 26 de abril de 2013
La resurrección en el día postrero
¿Si Un Hombre Muere, Vivirá Otra vez?
Por Joe Myers
En el libro de Job encontramos uno de las más profundas
preguntas a menudo hechas en todo tiempo. De hecho, aventuraría una suposición
que desde Adán, cada generación haya hecho esta misma pregunta en algún
momento. Unos son contundentes en contestar la pregunta afirmativamente,
mientras que otros son más contundentes en contestar a la misma pregunta
negativamente.
Todavía otros contestarán diciendo, “No sé. ” Es una pregunta
que sin duda se ha preguntado usted mismo en silencio. Más que probable, hará
la pregunta otra vez algún día. ¿Cuál es la pregunta? “¿Si un hombre muere,
vivirá otra vez?” (Job 14:14a). ¿Hay vida después de la muerte, o después de
que expiramos nuestro último aliento, o es que todos quedamos allí ? Job
comienza el capítulo 14 declarando lo obvio. La vida es tan corta. Job compara
la brevedad de la vida a esa de una flor o a la hierba o a una sombra. Nos dice
que la vida es comparada con un aliento exhalado, para nunca recobrarse. Hoy,
usamos frases como “pizca de tiempo,” o “aquí hoy, mañana donde. ” Quizás el
señor Elton John lo dijo mejor en la canción que escribió como un tributo a
Marilyn Monroe (una canción más tarde vuelta a escribir como un tributo a la
princesa Diana): “Y me parece vivió su vida como una vela en el viento. No
sabiendo de quien agarrarse cuando la lluvia empezó. Y me habría gustado
haberle conocido, pero era sólo un niño.
Que su vela ardió mucho antes de lo que su leyenda alguna vez lo hizo”
El 27 de febrero de 2011 marcó la muerte de un soldado
de nombre Frank Buckles. Tenía 110 años. Se alistó en el ejército
estadounidense a la edad de 16 años. A fin de entrar en el ejército, Frank
mintió sobre su edad. De los 5,000,000 de hombres y mujeres estadounidenses que
sirvieron en WWI entre 1917 y 1918, el número de serie 15577 era el último
soldado estadounidense restante. Frank Buckles – fue el número de serie 15577.
Aquellos que lo conocían, y quizás hasta el propio Frank, dirían, “La vida es
tan corta. ” En el verso 5 del capítulo 14 de Job nos dice que nuestros días están
contados. El número de meses los conoce Dios. Esto es verdad. En el Salmo 90:10
se escribe: “En cuanto a los días de nuestra vida, son como setenta años, o
debido a la fuerza y vigor, ochenta años. Aún su orgullo es sólo el trabajo y
la pena; pero pronto se va, y nos vamos volando.”
Así pues sin tener en cuenta cuanto nos concedan de
vida, al final, siempre es demasiado corta. ¡Si sólo fuéramos un árbol! ¿Un
árbol? ¡Sí! considero otra vez Job 14. Esta vez los versos del 7-9. “Para hay
esperanza para un árbol, cuando cae, brotará otra vez. Y sus brotes no
fallarán. Aunque sus raíces envejezcan en la tierra y su tocón muera en el
suelo seco, en medio del agua prosperará y echará ramitas como un renuevo.”
Vivimos en Arizona durante casi 25 años. Un arbusto que prospera en el suroeste
es el Ave del paraíso mexicano. ¡No puedes matar esa cosa! Lo tuvimos en
nuestro traspatio durante 16 años. Lo reduje. Creció atrás. Corte ese arbusto;
no importó. La próxima primavera estuvo de vuelta.
Hasta traté de quemarlo … en
vano. Ponga un poco de agua sobre él; dele algún tiempo, y volverá. Finalmente
fui capaz de librarme del arbusto después de 16 años. ¡Nos mudamos! ¿Pero hay
esperanza para el hombre? ¿Hay vida después de la muerte? ¿Si un hombre muere,
vivirá otra vez? Déjeme ahora examinar el resto del verso 14 en Job 14. “¿Si un
hombre muere, vivirá otra vez? ¡Todos los días de mi lucha esperaré hasta que
mi cambio venga! ¡” … Hasta que mi cambio venga! ¿Lo ve? Job no hacía una
pregunta de si viviríamos otra vez. ¡Hacía una declaración! ¡ Job esperaría
hasta que su cambio viniera! ¡ Job sabía que viviría otra vez! Por tanto
preguntamos, “¿De qué cambio hablaba Job?” Nuestra respuesta se encuentra en el
Nuevo Testamento en 1 Corintios 15:50-52. “Ahora digo esto, hermanos, que carne
y sangre no pueden heredar el Reino de Dios; tampoco el perecedero hereda el
imperecedero. Contemple, le digo un misterio; no dormiremos todos, pero todos
seremos transformados, en un momento, en el centelleo de un ojo, en la última
trompeta; ya que la trompeta sonará, y los muertos se levantarán imperecederos,
y seremos transformados. ¡” En un momento! ¡En un centelleo de ojo! Nos
cambiaremos de lo mortal a lo inmortal; de lo perecedero a lo imperecedero; de
la deshonra a la gloria; de la debilidad al poder; de un cuerpo natural a un
cuerpo espiritual. ¡Nos levantaremos! ¡La resurrección gloriosa! ¡Es la
resurrección que causa el cambio necesario para tener vida, para no morir nunca
otra vez!
En Juan 11 se acercan dos hermanas a Jesús que sin
enfado declararon, “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría
muerto. ” (Casi puedo oír su pensamiento, “¿Cómo le pudo dejar morir? ¿Era su
amigo íntimo, además? ”) Jesús dijo, “Tu hermano se levantará otra vez. ” (v.
23). De hecho, déjeme examinar los versículos 24 y 25. “Martha le dijo , “Sé
que se levantará otra vez en la resurrección en el día postrero.” Jesús le dijo, “Yo soy la resurrección y la vida; el
que cree en mí vivirá aun si muere. ” Jesús declaraba lo que las hermanas ya
sabían: la respuesta a la pregunta retórica de Job. ¿Si un hombre muere, vivirá
otra vez? Sí, viviremos otra vez. Ya que resucitaremos. Escuche las palabras de
Jesús en Juan 14:19: “Como yo vivo, también ustedes vivirán. ” Como nos
disponemos a celebrar el domingo de Resurrección este año, podemos decir con la
confianza, que sí. ¡Sí, en efecto! ¡A causa de Jesús, viviremos, aun si
morimos! Pero sí el Señor Jesucristo viene nos transformará a todos para que podamos
vivir para siempre.
viernes, 5 de abril de 2013
Cuerpos glorificados al venir Jesús
LA GLORIFICACIÓN DE CRISTO Y DE LOS CREYENTES
Por el Dr. Javier Rivas Martínez.
«Pero dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué cuerpo vendrán? Necio, lo que tú siembras no se vivifica, sino muere antes » (1 Co.15:35-36).
Glorificar. (Del lat. glorific?re). tr. Hacer glorioso algo o a alguien que no lo era.
Para que el verdadero creyente pueda ser resucitado para vida eterna o si éste vive y está en Cristo, tendrá que ser previamente trasformado o glorificado para tal efecto (1 Co.15:51-52). Es imposible que el creyente no sea glorificado cuando Cristo venga al mundo por segunda vez, ya que se requiere un cuerpo idóneo para reinar con él todo un largo milenio en una Tierra ya regenerada para entonces (Mt.19:28), y para toda una eternidad después que Cristo entregue el Reino al Dios Padre (1 Co.15:24). Si los muertos en Cristo no son glorificados en el día de su resurrección (Jn.5:5:29a), sus cuerpos estarían propensos a morir de nuevo y sufrir disgregación por los procesos naturales de descomposición. No serían aptos para entrar al Reino Milenial en la Tierra, ni tener posibilidad alguna para llevar una vida por toda la eternidad con su Creador. En la actualidad, como Hijos de Dios, poseemos cuerpos terrenales (1 Co.15:40), que son mortales y corruptos por el pecado (1 Co.15:42) pero que serán trasformados en el futuro (Fil.3:21).
Cuando Pablo se refiere al cuerpo espiritual (1 Co.15:46), no trata de decir que será incorpóreo o etéreo en su glorificación o en su transformación perpetua. Sencillamente indica que el cuerpo tendrá características celestiales («la imagen celestial», 1 Co.15:49), como Cristo las tuvo en el momento de su resurrección (Mr.16:6; Ro.1:4; 10:9). Cristo negó ser un espíritu incorpóreo:
«Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo» (Lc.24:39).
Cuando Cristo fue levantado del frió y bruno sepulcro, poseía un cuerpo de carne y huesos (Jn.24:39), pero la diferencia entre un cuerpo mortal y terrenal y el suyo es que había un cambio de transformación gloriosa por el poder de Dios para no sufrir corrupción jamás después de su resurrección (Hech.2:24-31). La Biblia dice que cuando Cristo se manifieste visiblemente al mundo, en su segunda venida poderosa, seremos semejantes a él; y se cumplirá en el momento del descenso del Hijo del Hombre a la Tierra (1 Ts.4:16.17; Mr.13:26-27; Lc.21:27; 1Jn.3:2; Ap.1:7).
La Biblia además da entender con claridad que el acto de la resurrección gloriosa no trasformó a Cristo en otra ser, sino que siguió siendo precisamente la misma persona u hombre, pero en una condición diferente. Cuando Cristo regrese a juzgar a los hombres de todas las naciones de la Tierra (Mt.25:30-46) y a reinarlo con poder (Sal.2:6-9; Dn.2:44; 7:13-14; Ap.2:26-27), será indudablemente como un hombre hecho y derecho (1 Tim. 2:5), pero en un estado de glorificación que lo hacen corporalmente diferente hogaño al resto de los individuos mortales que integran la humanidad.
Para Cristo las puertas y paredes no eran obstáculo para su nueva condición corporal (Jn.20:26), pudo ser tocado en esa forma (Lc.24:39), pudo comer con su cuerpo glorioso (Lc.24:41-43), ascendió al cielo en ese estado sobrenatural (Lc.24:51).
En el levantamiento y juicio de todos los impíos y perversos, al final de las cosas creadas (Ap.20:11), la Biblia no detalla que sus cuerpos serán glorificados en su resurrección de condenación (Jn.5:29b). Posiblemente sean levantados íntegramente, con cuerpos normales, y luego del juicio, lanzados al Infierno de Fuego para ser aniquilados o destruidos definitivamente (Ap.20:12-15).
El movimiento gnóstico que logró mimetizarse en el cristianismo de los tres primeros siglos de nuestra era, se centra en que toda materia es inherentemente mala. Es por eso que rechaza que Cristo, como Hijo puro de Dios, haya tenido un cuerpo humano. Los gnósticos, en este caso, los docetitas (dokeo, gr., que significa parecer), argumentaban que Jesús aparentaba tener un cuerpo humano. Que solamente era una aparición, un espectro; es por eso que Juan en su primera epístola, los combate violentamente. Por otra parte, el gnosticismo cerintio declaraba que «un Cristo divino descendió sobre un Jesús humano en el momento de ser bautizado y que lo abandonó poco antes de su crucifixión».
La Biblia nunca menciona que Cristo fue un ser etéreo o fantasmal después de su resurrección. Más bien dice que Cristo negó ser un espíritu, y dijo tener un cuerpo de carne y huesos. En el bautismo del Señor Jesús, el Espíritu de Dios, el del Padre, y no de un un supuesto «Cristo divino», vino sobre él en forma corporal, como paloma, para prepararlo para su obra poderosa de milagros y de salvación que llevó a cabo en la tierra de los vivientes pecadores y condenados (Is.61:1-2; Mt.12:28; Lc.3:22; 4:1, 18-19; Ro.3:23).
El Cristo resucitado dijo a sus discípulos ser la misma persona que conocieron antes ( « ..que yo mismo soy...», Lc.24:39). No fue una figura mística, avatar o eón después de su resurrección, ni tampoco antes. Así como Cristo fue glorificado en su resurrección, los creyentes que han muerto lo serán por igual, y si viven, serán trasformados en gloria también, en el día en que Dios juzgará por Jesucristo los secretos de cada uno de los hombres de la tierra en su segunda venida poderosa, en las nubes del cielo (Ro.2:16; Mr.13:26; Ap.1:7).
«Una es la gloria del sol, otra la gloria de la luna, y otra la gloria de las estrellas, pues una estrella es diferente de otra en gloria. Así también es la resurrección de los muertos. Se siempre en corrupción, resucitará en incorrupción. Se siembra en deshonra, resucitará en gloria; se siembra en debilidad, resucitará en poder. Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. . .» (1 Co.15:41-44a).
lunes, 18 de febrero de 2013
El arrebatamiento de la Iglesia no es secreto
REALIDAD O MENTIRA?
Por el Ing. Mario Olcese Sanguineti (apologista)
Introducción
Tal vez una de las enseñanzas más populares de estos
tiempos en relación a la escatología bíblica se refiere al llamado “rapto
secreto” de la iglesia. Los promotores de esta novedosa doctrina son los
llamados “evangélicos dispensacionalistas”. Estos enseñan que el Señor
Jesucristo vendrá secretamente a esta tierra para raptar a los santos cristianos
a fin de protegerlos de la espantosa gran tribulación mencionada en Mateo
24:21. En este sentido creen que se producirán “desapariciones misteriosas” de
hombres y mujeres en la tierra, creando desconcierto y confusión entre los
hombres. Añaden que el Señor Jesucristo volverá —por tercera vez— y
visiblemente con sus santos que fueron “raptados” por él de la tierra unos años
antes, y entonces ejecutará juicio sobre el mundo impío y rebelde y destruirá
al anticristo y a todos sus seguidores (la ira divina). Como cristianos fieles
a la Biblia, nos vemos en la obligación de alertar a los hombres y prevenirlos
acerca de la existencia de falsos maestros que siguen promoviendo falsas
doctrinas y falsas expectativas ajenas a la Palabra y a la revelación de Dios. ¿Rapto
o Arrebatamiento? El vocablo para la palabra ἁρπάζω
(har-pad’-zo) —‘arrebatados’— que aparece en 1 Tesalonicenses 4:17 insinúa que
la acción es rápida o enérgica. La traducción proporciona la idea de un
arrebato repentino, rápido, enérgico pero no necesariamente secreto. Los que
dicen que har-pad’-zo denota un rapto secreto y una desaparición misteriosa
están torciendo el verdadero sentido de la palabra Griega en cuestión. Jesús
nunca habló de una venida secreta u oculta para el mundo inconverso. Es todo lo
contrario como lo veremos más adelante. ¿Cuándo se originó la doctrina del
“Rapto Secreto”? La idea del “rapto secreto” de los santos fue totalmente
desconocida por la iglesia Cristiana antes del siglo XVI. José Ribera, el
cardenal Bellarmine y Alcázar, sacerdotes jesuitas del siglo XVI, fueron los
primeros en promulgar esta extraña doctrina, y aun ellos mismos no la
comprendían. Pero no fue hasta el año de 1830 que tomó el giro que tiene hoy
(Cyclopedia of Biblical, Theological, and Ecclesiastical Literature, McClintock
y Strong-artículo: Anticristo) (Heralds of the Dawn, John A Anderson, MD.)
En segundo lugar, es falso que Cristo regrese por
segunda vez en “dos fases” como suponen los evangélicos dispensacionalistas. No
encontramos en la Biblia ninguna promesa de que nuestro Señor volverá
secretamente para su iglesia, y luego públicamente para volcar toda su ira
sobre el anticristo y los impíos en general. Los discípulos le preguntaron a
Jesús: “Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida
(singular), y del fin del mundo? (Mateo 24:3). Jesús no dijo nada de su venida
en dos fases, ¡ni sus discípulos lo supieron!
En tercer lugar, Jesús dijo que antes de su venida o
regreso, se presentarían falsos cristos, guerras internacionales, hambres,
pestilencias, y terremotos por doquier. También habló de que la Iglesia
sufriría persecución, tribulación, y aun la muerte misma (Mateo 24:4-9). ¡Todo
esto ocurre antes del regreso de Cristo! Entonces, ¿cómo puede haber
predicadores que enseñen exactamente lo contrario? ¡La iglesia definitivamente
experimentará la gran tribulación!
También Cristo advirtió a sus discípulos de no caer en
el engaño creyendo que su venida sería diferente de cómo él la predijo. He aquí
las palabras de Jesús que dicen: “Entonces, si alguno os dijere: Mirad, está
aquí en el desierto, no salgáis; o mirad, está en los aposentos, (y podríamos
añadir, ‘mirad, viene secretamente e invisiblemente’) no lo creías” (Mateo
24:26). ¡Nuestro Señor no vendrá privadamente o secretamente para algunos
privilegiados, sino que vendrá visiblemente para todo ojo (Apo. 1:7).
En cuarto lugar, contrario de lo que suponen los
dispensacionalistas, Cristo vendrá con gran estruendo, “como el relámpago que
sale del oriente y se muestra hasta el occidente” (Mateo 24:27). Acá Jesús no
dijo nada de una tercera venida visible para todo el mundo impío.
En quinto lugar, Jesús dijo que en su único regreso, el
cual evidentemente no será en secreto, las tribus de la tierra se lamentarán al
ver al Hijo del Hombre viniendo con poder y gloria (Mateo 24:30).
En sexto lugar, el mundo entero no sólo será testigo
del retorno de cristo, sino que verá el arrebatamiento de la iglesia a las
nubes del cielo (Mateo 24:30,31). No hay ningún pasaje en la Biblia que enseñe
que dicho arrebatamiento será en secreto, ¡ni uno siquiera! Pero en cambio todo
el capítulo 24 de Mateo nos indica que será todo lo contrario.
En séptimo lugar, Cristo Jesús arrebatará a su iglesia
después de que haya ocurrido la gran tribulación y no antes, como mal suponen
los evangélicos dispensacionalistas. Dice nuestros Señor así: “E inmediatamente
después de la tribulación de aquellos días, el sol se oscurecerá…entonces
aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas
las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes
del cielo, con poder y gran gloria. Y enviará sus escogidos (los creyentes
fieles) de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta el otro” (Mateo
24:29-31). ¡Cuán claro es todo cuando leemos el contexto!
El octavo lugar, en cuanto a la afirmación en relación
a los santos que acompañan a nuestro Señor en su venida, ciertamente no son los
santos cristianos. La evidencia la encontramos en la Biblia, precisamente en
las mismas palabras de nuestro Señor cuando dijo: “Cuando el Hijo del Hombre
venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en
su trono de gloria” (Mateo 25:31). Son los santos ángeles que vendrán del
tercer cielo con Jesús, ¡no los cristianos supuestamente “raptados” antes de la
gran tribulación!
En noveno lugar, la Biblia no le promete al creyente
una vida sin tribulaciones o problemas. El Apóstol Pablo dijo: “Es necesario
que a través de muchas tribulaciones (incluyendo ‘la gran tribulación’)
entremos en le reino de Dios”. Por ello también leemos en las Escrituras, las
palabras del Apóstol Pedro, quien dijo: “Y si el justo con dificultad se salva,
¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?” (1 pedro 4:18).
En décimo lugar, es cierto que Dios protegió a Noé, a
Lot, a Daniel y a sus amigos, a los cristianos en el asedio romano en el 70 DC,
etc. Sin embargo, ninguno de ellos fue retirado de la tierra al cielo para ser
salvaguardados de la tribulación. Ellos tuvieron que pasar la prueba en la
misma tierra, escapando a tiempo de los juicios de Dios. No obstante, así como
los primeros cristianos tuvieron que padecer los más viles castigos y probar su
fe hasta la muerte, del mismo modo los cristianos del tiempo final tendrán que
padecer por su fe a manos del anticristo. Muchos podrán terminar hasta
decapitados a causa de su fe (Apocalipsis 20:4).
Las evidencias demuestran que el mundo entero estará
pasando por una gran tribulación que probará a los creyentes de manera
definitiva. Tener una falsa esperanza de seguridad para escapar al cielo de los
juicios divinos es peligroso. Algunos dejarían de velar, de crecer
espiritualmente, de leer las profecías, y de no temerle a Dios y a su ira por
una falsa seguridad de ser raptados al cielo antes del gobierno tiránico del
anticristo.
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http://www.yeshuahamashiaj.org/ (Inglés y Español)
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