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jueves, 2 de julio de 2015

Un Comentario de la Parábola del Rico y Lázaro


Significado Detrás la Parábola del Salvador
de Lázaro y el Hombre Rico
        
      
De todo lo que dice la Biblia sobre el estado de los muertos, quizás nada es más citado que la parábola del Salvador sobre Lázaro y el hombre rico, en Lucas 16.  Este relato se utiliza para apoyar la creencia de que los muertos van inmediatamente al cielo o al siempre ardiente fuego del infierno.
     
Muchos creen que esta parábola debe ser tomada literalmente en todo sentido porque se utiliza el nombre de una persona Bíblica de la vida real, Lázaro.
      De cualquier modo, frecuentemente, las enseñanzas del Mesías eran expresadas en alegorías y usualmente contenían una verdad espiritual más profunda.  En realidad, la técnica elegida por nuestro Salvador cuando enseñaba era a través de analogías y parábolas. Tal es el caso aquí.
     
Siendo que Jesús empleó un cuento en Lucas 16, nosotros debemos tener cuidado de no tomar un enfoque literal para no perder la intención original. Dese cuenta de que esto es una parábola, usada bíblicamente para impartir verdades más profundas, como lo hacen todas las parábolas.
      La verdad de lo que dijo el Salvador es pasada por alto por muchos, y la intención entera de Su enseñanza en esta parábola a sido mal entendida a través de los siglos.  El pensar que Yahshua el Mesías estaba apoyando la noción de ir al infierno al morir equivale a contradecir una multitud de otras escrituras. Ninguna interpretación es exacta si contradice otros pasajes.
           

Un Mensaje a Ciertos Judíos            
Central a la parábola es la enseñanza de Yahshua sobre el mayordomo injusto, la cual comienza en Lucas 16.  Él concluye en el verso 13 con esto: “Ningún siervo puede servir a dos amos; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro.  No podéis servir a Elohim y a mammon” (Lucas 16:13).
     
Cuando ellos escucharon esto, una clase elite de Judíos conocidos como los Fariseos, quienes amaban especialmente el dinero, se burlaron de Él en el verso 14.  Entonces nuestro Salvador dirigió Su vista directamente a los Fariseos. Sus comentarios son un insulto para estos hombres que encontraron Sus enseñanzas despreciables.
      La mejor manera de entender la parábola es analizarla verso por verso: “Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez” (Lucas 16:19).  Aquí encontramos a un hombre que está acostumbrado a lo mejor en la vida.  Su ropa revela que él es cualquier cosa menos pobre.  Su “púrpura y lino fino” significa que él es de la clase real, gobernante.  Él consume la mejor comida y disfruta lo mejor de todo.
     
Usando al hombre rico como una metáfora, Yahshua está hablando de la nación Judía en Sus días.  Esto es evidente por lo que parece ser una inapropiada referencia al adulterio en el verso 18: “Todo el que repudia a su mujer, y se case con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.” (Lucas 16:18).
      La razón para esta referencia era que los Judíos debían de haber reconocido que Él era el Mesías.  Ellos y el resto de Israel estaban casados con Él en el Antiguo Testamento y, juntos con otros, serían la esposa en el Reino venidero. (Solicite nuestro folleto, ¿El Salvador Pre-existió?)
      Pero estos Judíos y sus antepasados no le fueron fieles a Yahweh y a Su adoración.  Ellos habían rechazado al Mesías y a través de sus propias tradiciones y costumbres cometieron adulterio espiritual.
     
Para el tiempo de Yahshua las 10 tribus, que habían sido llevadas cautivas, estaban dispersas sobre la tierra.  La tribu de Judah era favorecida, y era de la nación de Judah y su linaje real que habrían de venir reyes, incluyendo a Yahshua el verdadero Rey, Génesis 49: 8-12.
      Pablo el Apóstol nos dice que Yahweh le dio favor especial a Judah: “¿Que ventaja tiene, pues, el Judío? ¿De que aprovecha la circuncisión?  Mucho, en todas maneras.  Primero, ciertamente, que les han sido confiados los oráculos de Elohim (Romanos 3: 1-2).  A los Judíos se les confió preservar el Antiguo Testamento.
   
Entre los Judíos, los Fariseos tenían la ventaja.  Siendo de las clases media y alta, ellos vivian cómodamente. Su comida era amplia y la mejor.
      Ahora en el verso 20 Yahshua va al corazón de la alegoría.
      “Había también un mendigo llamado Lázaro que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.”  (Lucas 16: 20-21).
     
La diferencia entre los dos hombres es notable.  Uno vive suntuosamente y disfruta de todas las comodidades humanas como también prestigio; el otro está en vil pobreza, está enfermo, y está ansioso por participar en el más exiguo residuo de sustento de la mesa del hombre rico.  Verdaderamente ellos están en extremos opuestos del espectro social.  Las migajas pueden referirse a la verdad espiritual.
      Este pobre humilde nunca es invitado al banquete.  En Romanos 11:9-10 Pablo usó el símbolo de la mesa para demostrar que los Fariseos creían que su prosperidad era una señal de las bendiciones de Yahweh.  Por su actitud, su prosperidad llegó a ser una maldición.
   
Lázaro, el Siervo Adoptado
  
      El nombre Lázaro es una forma talmúdica helenizada de Eliezer, significando “El ha ayudado.”
     
Para una indicación de quien puede ser o representar este pobre Lázaro, podemos ir a Génesis 15: 2-3: “Y respondió Abram: Elohim Yahweh, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?  Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.”
      Aunque no de la progenie de Abraham, Eliezer (Lázaro) todavía es un siervo de confianza en la casa de Abraham.  En realidad, Abraham dice que su herencia irá hacia Eliezer.  Pero en el capítulo 17 Yahweh promete darle a Abraham y a Sara un hijo que recibirá la herencia.
     
De nuevo encontramos a Eliezer en el capítulo 24, donde Abraham esta dándole instrucciones a su fiel siervo sobre cómo él podía encontrar una presunta esposa para Isaac.  Él le dice a Eliezer que no vaya a los cananeos sino que vuelva a la tierra de Abraham para buscar una mujer.  Este Eliezer obedientemente hace eso.  Finalmente Isaac recibe la herencia (Gen. 25:5)
      En Lucas 16:21 aprendemos que los perros lamían las llagas de Lázaro.  Para algunos Judíos, los perros significaban gentiles, Mateo 15:22-26.  Así que aprendemos que Lázaro no está en mejores condiciones que otros “perros” gentiles.
           

El Seno de Abraham No es en el Cielo            Continuemos el relato.
     
“Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham” (v.22 ).  Muchos predicadores nos dicen que (esto significa que el mendigo fue llevado al cielo.  Hablando de la muerte, de cualquier modo, los Fariseos en su idioma común solían decir que uno se sienta en una posición favorable conocida como “el seno de Abraham”  (véase Lightfoot’s Commentary)
      Si Abraham está en el cielo, eso debería ser fácil de demostrar.  Su “obituario está en Génesis 25: 7-9: “Y estos fueron los días que vivió Abraham: ciento setenta y cinco años.  Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de años, y fue unido a su pueblo.  Y lo sepultaron Isaac e Ismael sus hijos en la cueva de Macpela, en la heredad de Efrón hijo de Zohar heteo, que está en frente de Mamré.”
     
Abraham fue sepultado y “unido a su pueblo”.  Si Lázaro está “en el Seno de Abraham” entonces él, también, está sepultado en la cueva de Macpela en la heredad de Efrón.  Él no está ahora arriba en el cielo.
      El obituario de Abraham coincide con la profecía de la muerte de Abraham en Génesis 15:15: “Y tu vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.”  En su muerte Abraham se reunió con sus antepasados quienes lo precedieron en su propio fallecimiento, y todos están en la tumba esperando la resurrección.
      Muchos asumen que Abraham está en el cielo con sus antepasados.  Pero el libro de Josué nos dice que los antepasados de Abraham eran adoradores de ídolos.  ¿Serian ellos recompensado en el cielo?  No de acuerdo a Efesios 5:5, que dice que ningún idólatra tiene herencia en el Reino.  Note:  “Y dijo Josué a todo el pueblo: Así dice Yahweh, Elohim de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente al otro lado del río, esto es, Taré, padre de Abraham y de Nacor; y servían a dioses extraños.”  (Josué 24:2).
          

Ambos Simplemente Murieron           
Si los padres de Abraham estaban en el siempre ardiente infierno, al cual muchos creen que van los malvados, entonces Abraham está con ellos como también Lázaro. ¿Cómo entonces nosotros explicamos esta parábola?  Es muy simple.  El significado idiomático de ser “unido a su pueblo” o “unido a sus padres” simplemente muestra que el se unió al rango de los muertos.  Abraham (como también Lázaro) estaba muerto y sepultado, como lo estaban los padres de Abraham.  Él no está en el cielo, o sufriendo en interminable agonía en el fuego del infierno, él está sepultado en la tierra esperando la resurrección de la sepultura.
     
Yahshua claramente dijo que ningún hombre ha subido al cielo, Juan 3:13, ni siquiera el Rey David, Hechos 2:34.  Todos los muertos del presente y del pasado están esperando la resurrección al regreso de Yahshua: “Porque si creemos que Yahshua murió y resucito, así también traerá Elohim con Yahshua a los que durmieron (murieron) en Él … Porque el Salvador mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Elohim descenderá del cielo; y los muertos en el Mesías resucitaran primero” (1 Tesa. 4:14, 16).
     
Continuamos en Lucas 16:22:
     
“Y murió también el rico, y fue sepultado.”  El mendigo y el hombre rico murieron ambos y fueron puestos en el sepulcro par esperar la resurrección.  La muerte viene tanto para ricos como para pobres, como también para los animales, Salmos 49:14.
      Otra escritura pone en claro que Abraham murió.  “Entonces los Judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio.  Abraham murió, y los profetas; y tú dices:  El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte. ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron!  ¿Quién te haces a ti mismo?”  (Juan 8:52-53).
     Si en realidad Abraham hubiese estado en el cielo, esta era la perfecta oportunidad para aclarar el asunto explicando que su alma estaba viva y viviendo eternamente.  Pero el silencio de Yahshua era testimonio de la verdad de que Abraham todavía estaba muerto en el sepulcro.
   
¿El Hombre Rico Se Estaba Asando?
            
En Lucas 16; 23 está la resurrección del hombre rico (en la Segunda Venida de Jesús , 1 Tesa. 4:15-17).
      “Y en el sepulcro alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.”  En este pasaje “sepulcro” es significado  de la palabra griega hades, comúnmente traducida infierno en el Nuevo Testamento.
      

El Salvador dijo en verso 22 que Lázaro fue llevado por ángeles al seno de Abraham.  Esta es la misma expresión que Jesús usó en Mateo 24:31, cuando Él dijo que enviaría a Sus ángeles a reunir a los elegidos en la primera resurrección poco antes de que el Reino de Yahweh sea establecido en la tierra.  Lázaro había sido contado digno de esa primera resurrección mencionada en Apocalipsis 20:6.
      

De acuerdo a la profecía de Y Jesús en Lucas 13:28, muchos van a sufrir cuando ellos sean excluidos del paraíso.  “Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas  en el reino de Elohim, y vosotros estéis excluidos.”
      

Obviamente el hombre rico no fue estimado digno de levantarse en la primera resurrección y ser un heredero del Reino de Yahweh.
     
Estar en el seno de Abraham tiene el sentido de estar en una relación cercana con alguien en una posición preferible.  En Gálatas Pablo nos dice, “Sabed, por tanto, que los que son de la fe, estos son hijos de Abraham.  Y la Escritura, previendo que Elohim había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la Buena Nueva a Abraham diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.”  (Gal. 3:7-9).
      


Pablo aclara el significado de la promesa dada a Abraham y a aquellos que viven por la misma fe que mostró Abraham.
     
El mendigo era uno de los fieles que está en la primera resurrección.  Mil años después, cuando el hombre rico sea traído de nueva a la vida en la segunda resurrección, él ahora ve a Lázaro en una posición favorable —en el Reino con Abraham.
     

 El verso 23 dice que el hombre rico estaba en “tormento”.  La palabra es del Griego basanos.  Ésta tiene el significado de prueba, inquisición, y juicio.  Figurativamente ella significa tormento mental.  Esto Pablo lo explica en 1 Corintios 3:12-15, donde el juicio es comparado al fuego en el cual las obras son puestas a prueba para ver si sobreviven el juicio.
     

 Otro significado de tormento es indicado en la Concordancia Exhaustiva de Strong, Diccionario Griego, Numero 931, basanos, de 939 basis, con la connotación de base y por implicación, de pie.
     
           
Dándose cuenta de que él no ha alcanzado la primera resurrección con las promesas dadas a los fieles, el hombre rico está ansioso y tenso.  Él esta acostado humildemente en el fondo de la tumba.  El paladar de su boca y lengua se seca.  En verso 24 él pide que Lázaro sea enviado a mojar la punta de su dedo en agua para que refresque su lengua.
    

 ¡Si esto hubiera sido la llama destructora del fuego de Gehena, ¡el hombre rico habría pedido un océano de agua!  Pero él sólo busca remediar la ansiedad de su seca boca resultado de la percatación de que había sido excluido de la primera resurrección de los santos.
     

Entonces en verso 25 Abraham le recuerda al hombre rico, “Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado [probado afligido —griego odunaomai].  Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no puedan, ni de allá pasar acá.
      La “gran sima” es un tipo del Valle del Río Jordán.  Aquellos Israelitas que lo cruzaron estaban en la Tierra Prometida.
     
Abraham y los santos resucitados son representados en una posición favorecida habiendo heredado el Reino.  Careciendo del vestido de boda de Mateo 22, el hombre rico es excluido Jesús ordena que sea atado de pies y manos, y echado “en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.”  La clase de riqueza que Yahshua busca es “oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte,” Apocalipsis 3:18.
     
En los versos 27-28 el hombre rico le ruega a Abraham que envíe a Lázaro a la casa de su padre para que les testifique a sus cinco hermanos, para que no terminen como él.  Un fuerte caso para mostrar que el hombre rico representa a Judah está en Génesis 29, donde leemos sobre las 12 tribus de Israel.
      

Génesis 35:23 enlista a los cinco hermanos de Judah nacidos de su madre Lea.  Todos ellos representan gente que tienen verdades Bíblicas.  La parábola de Lázaro y el hombre rico es en realidad sobre Judah y sus cinco hermanos  quienes han descuidado también la apropiada adoración de Yahweh y quienes caen en la misma condena.
      

Note la respuesta de Abraham: “A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.”  Abraham efectivamente le dice al hombre rico que hoy nosotros tenemos la Escritura, la ley del Antiguo Testamento y podemos arrepentirnos.  El hombre rico objeta, “No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.”  Judah está seguro de que sus hermanos escucharán sólo si uno se levantara de entre los muertos y fuera a ellos con el mensaje de salvación.  Note la respuesta de Abraham, verso 31: “Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.”
     
           

Claramente de Abraham en la parábola vemos que aunque Jesús  se levantara de entre los muertos como una prueba y un testimonio, aquellos que tienen la Biblia no llegarán al conocimiento salvífico del Mesías porque están muy empecinados y ciegos por sus tradiciones.  Ellos están muy absortos en su púrpura y lino fino artificial.
      
Esto es una condena de aquellos que tienen todas las ventajas de hoy.  La mayoría de aquellos que tienen traducciones de la Biblia, diccionarios, léxicos, concordancias, y comentarios —todas las ayudas de estudios— han descuidado el llegar a un entendimiento de la rectitud de Yahweh.  Es una cosa de “siempre están aprendiendo y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad,” 2 Timoteo 3:7.
     

El hombre rico se da cuenta de que él no había hecho lo que sabía que era lo correcto hacer.  Él disfrutó de la buena vida y sinceramente no buscó el sendero angosto de Yahweh.  Se fue por el camino ancho, como demasiados hoy, de CENAR EN LA PALABRA sin APLICARSE NADA A SÍ MISMO.  Ni proclamó la Palabra a otros quienes podían beneficiarse del conocimiento y el entendimiento del Reino venidero.
     
Por otra parte, Lázaro, representa a los gentiles que arrebatan cada migaja de verdad y viven por ella.  Lázaro y el hombre rico es una condena de nuestra opulencia y nuestra desgana de seguir la verdad de las escrituras como debiéramos.  Generalmente, las naciones civilizadas en el Hemisferio Norte y en Europa tienen todas las ventajas de las verdades de Yahweh.  Pero nosotros ignoramos las lecciones y en su lugar escogemos satisfacer deseos carnales.  Cometemos adulterio espiritual asociándonos con el mundo.
      
Las 10 tribus norteñas de Israel han sido llevadas cautivas pero Judah, junto con parte de la tribu de Benjamín y los sacerdotes de Leví, fueron dejadas en Jerusalem.  Fue a Judah a quien le fue dado el cetro y quedó en herencia del reino, de acuerdo a las promesas de Yahweh.  Eran los Judíos quienes tenían las Escrituras del Antiguo Testamento y tenían las promesas dadas a ellos.  Era su deber compartir éstas con otros y no quedarse con todas las bendiciones para ellos mismos.  De esta manera, ellos son descritos como vestidos en ropa regia y cenando suntuosamente cada día.
   
Lo que la Parábola nos Dice a Nosotros
           
¿Abraham está en el cielo?  ¿Es esta parábola otra manera de decirnos que después de todo, Lázaro sí fue al cielo? Jesús  dijo; “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el hijo del Hombre,”  Juan 3:13.
      El Salvador es llamado “el primogénito de los muertos” en Apocalipsis 1:5.  Si Él es el primero en ser levantado de entre los muertos, ningunas de las personas del Antiguo Testamento podían haber sido levantados antes que Él, ¿verdad?  Pero a ellos les fue prometida vida eterna.
     
            
Dos veces en el “Quien es Quien” de los justos patriarcas y profetas de Hebreos 11, leemos que ellos murieron —sin haber recibido la promesa, versos 13 y 39.  A Abraham y a los otros se les ha asegurado un lugar en el Reino aunque será cuando los muertos sean levantados en la segunda venida del Mesías, 1 Corintios 15:52, Juan 13:28-29.
      Cuando usted muere su pensar y su conciencia de todo cesa Salmos 5:5. “Pero los muertos  nada saben,” encontramos en Eclesiastés 9:5, “porque en el sepulcro, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría,” verso 10.
     
La parábola de Lázaro y el hombre rico muestra que nosotros no podemos ser presumidos y regocijarnos en nuestras propias vanidades.  Debemos ser un viviente ejemplo de la Palabra de Yahweh, alcanzando a otros para compartir la gloriosa Buena Nueva del Reino venidero y la parte que el hombre puede tener en él.
      Este cuento puede ser mejor llamado la Parábola de los Seis Hermanos —siendo seis el número del hombre con su punto de vista carnal
      La lección es: mire más allá de esta vida.  Mire hacia Jesús el Mesías. Persiga metas espirituales que traen vida eterna.  “Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos,” Mateo 19:17.

sábado, 11 de mayo de 2013

Un Comentario de la Parábola del Rico y Lázaro

Significado Detrás la Parábola del Salvador
de Lázaro y el Hombre Rico
              
De todo lo que dice la Biblia sobre el estado de los muertos, quizás nada es más citado que la parábola del Salvador sobre Lázaro y el hombre rico, en Lucas 16.  Este relato se utiliza para apoyar la creencia de que los muertos van inmediatamente al cielo o al siempre ardiente fuego del infierno.
     
Muchos creen que esta parábola debe ser tomada literalmente en todo sentido porque se utiliza el nombre de una persona Bíblica de la vida real, Lázaro.
      De cualquier modo, frecuentemente, las enseñanzas del Mesías eran expresadas en alegorías y usualmente contenían una verdad espiritual más profunda.  En realidad, la técnica elegida por nuestro Salvador cuando enseñaba era a través de analogías y parábolas. Tal es el caso aquí.
     
Siendo que Yahshua empleó un cuento en Lucas 16, nosotros debemos tener cuidado de no tomar un enfoque literal para no perder la intención original. Dese cuenta de que esto es una parábola, usada bíblicamente para impartir verdades más profundas, como lo hacen todas las parábolas.
      La verdad de lo que dijo el Salvador es pasada por alto por muchos, y la intención entera de Su enseñanza en esta parábola a sido mal entendida a través de los siglos.  El pensar que Yahshua el Mesías estaba apoyando la noción de ir al infierno al morir equivale a contradecir una multitud de otras escrituras. Ninguna interpretación es exacta si contradice otros pasajes.
           

Un Mensaje a Ciertos Judíos            
Central a la parábola es la enseñanza de Yahshua sobre el mayordomo injusto, la cual comienza en Lucas 16.  Él concluye en el verso 13 con esto: “Ningún siervo puede servir a dos amos; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro.  No podéis servir a Elohim y a mammon” (Lucas 16:13).
     
Cuando ellos escucharon esto, una clase elite de Judíos conocidos como los Fariseos, quienes amaban especialmente el dinero, se burlaron de Él en el verso 14.  Entonces nuestro Salvador dirigió Su vista directamente a los Fariseos. Sus comentarios son un insulto para estos hombres que encontraron Sus enseñanzas despreciables.
      La mejor manera de entender la parábola es analizarla verso por verso: “Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez” (Lucas 16:19).  Aquí encontramos a un hombre que está acostumbrado a lo mejor en la vida.  Su ropa revela que él es cualquier cosa menos pobre.  Su “púrpura y lino fino” significa que él es de la clase real, gobernante.  Él consume la mejor comida y disfruta lo mejor de todo.
     
Usando al hombre rico como una metáfora, Yahshua está hablando de la nación Judía en Sus días.  Esto es evidente por lo que parece ser una inapropiada referencia al adulterio en el verso 18: “Todo el que repudia a su mujer, y se case con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada del marido, adultera.” (Lucas 16:18).
      La razón para esta referencia era que los Judíos debían de haber reconocido que Él era el Mesías.  Ellos y el resto de Israel estaban casados con Él en el Antiguo Testamento y, juntos con otros, serían la esposa en el Reino venidero. (Solicite nuestro folleto, ¿El Salvador Pre-existió?)
      Pero estos Judíos y sus antepasados no le fueron fieles a Yahweh y a Su adoración.  Ellos habían rechazado al Mesías y a través de sus propias tradiciones y costumbres cometieron adulterio espiritual.
     
Para el tiempo de Yahshua las 10 tribus, que habían sido llevadas cautivas, estaban dispersas sobre la tierra.  La tribu de Judah era favorecida, y era de la nación de Judah y su linaje real que habrían de venir reyes, incluyendo a Yahshua el verdadero Rey, Génesis 49: 8-12.
      Pablo el Apóstol nos dice que Yahweh le dio favor especial a Judah: “¿Que ventaja tiene, pues, el Judío? ¿De que aprovecha la circuncisión?  Mucho, en todas maneras.  Primero, ciertamente, que les han sido confiados los oráculos de Elohim (Romanos 3: 1-2).  A los Judíos se les confió preservar el Antiguo Testamento.
   
Entre los Judíos, los Fariseos tenían la ventaja.  Siendo de las clases media y alta, ellos vivian cómodamente. Su comida era amplia y la mejor.
      Ahora en el verso 20 Yahshua va al corazón de la alegoría.
      “Había también un mendigo llamado Lázaro que estaba echado a la puerta de aquel, lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.”  (Lucas 16: 20-21).
     
La diferencia entre los dos hombres es notable.  Uno vive suntuosamente y disfruta de todas las comodidades humanas como también prestigio; el otro está en vil pobreza, está enfermo, y está ansioso por participar en el más exiguo residuo de sustento de la mesa del hombre rico.  Verdaderamente ellos están en extremos opuestos del espectro social.  Las migajas pueden referirse a la verdad espiritual.
      Este pobre humilde nunca es invitado al banquete.  En Romanos 11:9-10 Pablo usó el símbolo de la mesa para demostrar que los Fariseos creían que su prosperidad era una señal de las bendiciones de Yahweh.  Por su actitud, su prosperidad llegó a ser una maldición.
    
Lázaro, el Siervo Adoptado
   
      El nombre Lázaro es una forma talmúdica helenizada de Eliezer, significando “El ha ayudado.”
     
Para una indicación de quien puede ser o representar este pobre Lázaro, podemos ir a Génesis 15: 2-3: “Y respondió Abram: Elohim Yahweh, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese damasceno Eliezer?  Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa.”
      Aunque no de la progenie de Abraham, Eliezer (Lázaro) todavía es un siervo de confianza en la casa de Abraham.  En realidad, Abraham dice que su herencia irá hacia Eliezer.  Pero en el capítulo 17 Yahweh promete darle a Abraham y a Sara un hijo que recibirá la herencia.
     
De nuevo encontramos a Eliezer en el capítulo 24, donde Abraham esta dándole instrucciones a su fiel siervo sobre cómo él podía encontrar una presunta esposa para Isaac.  Él le dice a Eliezer que no vaya a los cananeos sino que vuelva a la tierra de Abraham para buscar una mujer.  Este Eliezer obedientemente hace eso.  Finalmente Isaac recibe la herencia (Gen. 25:5)
      En Lucas 16:21 aprendemos que los perros lamían las llagas de Lázaro.  Para algunos Judíos, los perros significaban gentiles, Mateo 15:22-26.  Así que aprendemos que Lázaro no está en mejores condiciones que otros “perros” gentiles.
           

El Seno de Abraham No es en el Cielo            Continuemos el relato.
     
“Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham” (v.22 ).  Muchos predicadores nos dicen que (esto significa que el mendigo fue llevado al cielo.  Hablando de la muerte, de cualquier modo, los Fariseos en su idioma común solían decir que uno se sienta en una posición favorable conocida como “el seno de Abraham”  (véase Lightfoot’s Commentary)
      Si Abraham está en el cielo, eso debería ser fácil de demostrar.  Su “obituario está en Génesis 25: 7-9: “Y estos fueron los días que vivió Abraham: ciento setenta y cinco años.  Y exhaló el espíritu, y murió Abraham en buena vejez, anciano y lleno de años, y fue unido a su pueblo.  Y lo sepultaron Isaac e Ismael sus hijos en la cueva de Macpela, en la heredad de Efrón hijo de Zohar heteo, que está en frente de Mamré.”
     
Abraham fue sepultado y “unido a su pueblo”.  Si Lázaro está “en el Seno de Abraham” entonces él, también, está sepultado en la cueva de Macpela en la heredad de Efrón.  Él no está ahora arriba en el cielo.
      El obituario de Abraham coincide con la profecía de la muerte de Abraham en Génesis 15:15: “Y tu vendrás a tus padres en paz, y serás sepultado en buena vejez.”  En su muerte Abraham se reunió con sus antepasados quienes lo precedieron en su propio fallecimiento, y todos están en la tumba esperando la resurrección.
      Muchos asumen que Abraham está en el cielo con sus antepasados.  Pero el libro de Josué nos dice que los antepasados de Abraham eran adoradores de ídolos.  ¿Serian ellos recompensado en el cielo?  No de acuerdo a Efesios 5:5, que dice que ningún idólatra tiene herencia en el Reino.  Note:  “Y dijo Josué a todo el pueblo: Así dice Yahweh, Elohim de Israel: Vuestros padres habitaron antiguamente al otro lado del río, esto es, Taré, padre de Abraham y de Nacor; y servían a dioses extraños.”  (Josué 24:2).
          

Ambos Simplemente Murieron           
Si los padres de Abraham estaban en el siempre ardiente infierno, al cual muchos creen que van los malvados, entonces Abraham está con ellos como también Lázaro. ¿Cómo entonces nosotros explicamos esta parábola?  Es muy simple.  El significado idiomático de ser “unido a su pueblo” o “unido a sus padres” simplemente muestra que el se unió al rango de los muertos.  Abraham (como también Lázaro) estaba muerto y sepultado, como lo estaban los padres de Abraham.  Él no está en el cielo, o sufriendo en interminable agonía en el fuego del infierno, él está sepultado en la tierra esperando la resurrección de la sepultura.
     
Yahshua claramente dijo que ningún hombre ha subido al cielo, Juan 3:13, ni siquiera el Rey David, Hechos 2:34.  Todos los muertos del presente y del pasado están esperando la resurrección al regreso de Yahshua: “Porque si creemos que Yahshua murió y resucito, así también traerá Elohim con Yahshua a los que durmieron (murieron) en Él … Porque el Salvador mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Elohim descenderá del cielo; y los muertos en el Mesías resucitaran primero” (1 Tesa. 4:14, 16).
     
Continuamos en Lucas 16:22:
     
“Y murió también el rico, y fue sepultado.”  El mendigo y el hombre rico murieron ambos y fueron puestos en el sepulcro par esperar la resurrección.  La muerte viene tanto para ricos como para pobres, como también para los animales, Salmos 49:14.
      Otra escritura pone en claro que Abraham murió.  “Entonces los Judíos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio.  Abraham murió, y los profetas; y tú dices:  El que guarda mi palabra, nunca sufrirá muerte. ¿Eres tú acaso mayor que nuestro padre Abraham, el cual murió? ¡Y los profetas murieron!  ¿Quién te haces a ti mismo?”  (Juan 8:52-53).
     Si en realidad Abraham hubiese estado en el cielo, esta era la perfecta oportunidad para aclarar el asunto explicando que su alma estaba viva y viviendo eternamente.  Pero el silencio de Yahshua era testimonio de la verdad de que Abraham todavía estaba muerto en el sepulcro.
    
¿El Hombre Rico Se Estaba Asando?
            
En Lucas 16; 23 está la resurrección del hombre rico (en la Segunda Venida de Yahshua, 1 Tesa. 4:15-17).
      “Y en el sepulcro alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.”  En este pasaje “sepulcro” es significado  de la palabra griega hades, comúnmente traducida infierno en el Nuevo Testamento.
      El Salvador dijo en verso 22 que Lázaro fue llevado por ángeles al seno de Abraham.  Esta es la misma expresión que Yahshua usó en Mateo 24:31, cuando Él dijo que enviaría a Sus ángeles a reunir a los elegidos en la primera resurrección poco antes de que el Reino de Yahweh sea establecido en la tierra.  Lázaro había sido contado digno de esa primera resurrección mencionada en Apocalipsis 20:6.
      De acuerdo a la profecía de Yahshua en Lucas 13:28, muchos van a sufrir cuando ellos sean excluidos del paraíso.  “Allí será el llanto y el crujir de dientes, cuando veáis a Abraham, a Isaac, a Jacob y a todos los profetas  en el reino de Elohim, y vosotros estéis excluidos.”
      Obviamente el hombre rico no fue estimado digno de levantarse en la primera resurrección y ser un heredero del Reino de Yahweh.
     
Estar en el seno de Abraham tiene el sentido de estar en una relación cercana con alguien en una posición preferible.  En Gálatas Pablo nos dice, “Sabed, por tanto, que los que son de la fe, estos son hijos de Abraham.  Y la Escritura, previendo que Elohim había de justificar por la fe a los gentiles, dio de antemano la Buena Nueva a Abraham diciendo: En ti serán benditas todas las naciones.”  (Gal. 3:7-9).
      Pablo aclara el significado de la promesa dada a Abraham y a aquellos que viven por la misma fe que mostró Abraham.
     
El mendigo era uno de los fieles que está en la primera resurrección.  Mil años después, cuando el hombre rico sea traído de nueva a la vida en la segunda resurrección, él ahora ve a Lázaro en una posición favorable —en el Reino con Abraham.
      El verso 23 dice que el hombre rico estaba en “tormento”.  La palabra es del Griegobasanos.  Ésta tiene el significado de prueba, inquisición, y juicio.  Figurativamente ella significa tormento mental.  Esto Pablo lo explica en 1 Corintios 3:12-15, donde el juicio es comparado al fuego en el cual las obras son puestas a prueba para ver si sobreviven el juicio.
      Otro significado de tormento es indicado en la Concordancia Exhaustiva de Strong, Diccionario Griego, Numero 931, basanos, de 939 basis, con la connotación de base y por implicación, de pie.
     
           
Dándose cuenta de que él no ha alcanzado la primera resurrección con las promesas dadas a los fieles, el hombre rico está ansioso y tenso.  Él esta acostado humildemente en el fondo de la tumba.  El paladar de su boca y lengua se seca.  En verso 24 él pide que Lázaro sea enviado a mojar la punta de su dedo en agua para que refresque su lengua.
     ¡Si esto hubiera sido la llama destructora del fuego de Gehena, ¡el hombre rico habría pedido un océano de agua!  Pero él sólo busca remediar la ansiedad de su seca boca resultado de la percatación de que había sido excluido de la primera resurrección de los santos.
     
Entonces en verso 25 Abraham le recuerda al hombre rico, “Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado [probado afligido —griego odunaomai].  Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no puedan, ni de allá pasar acá.
      La “gran sima” es un tipo del Valle del Río Jordán.  Aquellos Israelitas que lo cruzaron estaban en la Tierra Prometida.
     
Abraham y los santos resucitados son representados en una posición favorecida habiendo heredado el Reino.  Careciendo del vestido de boda de Mateo 22, el hombre rico es excluido.  Yahshua ordena que sea atado de pies y manos, y echado “en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.”  La clase de riqueza que Yahshua busca es “oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte,” Apocalipsis 3:18.
     
En los versos 27-28 el hombre rico le ruega a Abraham que envíe a Lázaro a la casa de su padre para que les testifique a sus cinco hermanos, para que no terminen como él.  Un fuerte caso para mostrar que el hombre rico representa a Judah está en Génesis 29, donde leemos sobre las 12 tribus de Israel.
      Génesis 35:23 enlista a los cinco hermanos de Judah nacidos de su madre Lea.  Todos ellos representan gente que tienen verdades Bíblicas.  La parábola de Lázaro y el hombre rico es en realidad sobre Judah y sus cinco hermanos  quienes han descuidado también la apropiada adoración de Yahweh y quienes caen en la misma condena.
      Note la respuesta de Abraham: “A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos.”  Abraham efectivamente le dice al hombre rico que hoy nosotros tenemos la Escritura, la ley del Antiguo Testamento y podemos arrepentirnos.  El hombre rico objeta, “No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.”  Judah está seguro de que sus hermanos escucharán sólo si uno se levantara de entre los muertos y fuera a ellos con el mensaje de salvación.  Note la respuesta de Abraham, verso 31: “Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos.”
     
           
Claramente de Abraham en la parábola vemos que aunque Yahshua se levantara de entre los muertos como una prueba y un testimonio, aquellos que tienen la Biblia no llegarán al conocimiento salvífico del Mesías porque están muy empecinados y ciegos por sus tradiciones.  Ellos están muy absortos en su púrpura y lino fino artificial.
      Esto es una condena de aquellos que tienen todas las ventajas de hoy.  La mayoría de aquellos que tienen traducciones de la Biblia, diccionarios, léxicos, concordancias, y comentarios —todas las ayudas de estudios— han descuidado el llegar a un entendimiento de la rectitud de Yahweh.  Es una cosa de “siempre están aprendiendo y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad,” 2 Timoteo 3:7.
     
El hombre rico se da cuenta de que él no había hecho lo que sabía que era lo correcto hacer.  Él disfrutó de la buena vida y sinceramente no buscó el sendero angosto de Yahweh.  Se fue por el camino ancho, como demasiados hoy, de CENAR EN LA PALABRA sin APLICARSE NADA A SÍ MISMO.  Ni proclamó la Palabra a otros quienes podían beneficiarse del conocimiento y el entendimiento del Reino venidero.
     
Por otra parte, Lázaro, representa a los gentiles que arrebatan cada migaja de verdad y viven por ella.  Lázaro y el hombre rico es una condena de nuestra opulencia y nuestra desgana de seguir la verdad de las escrituras como debiéramos.  Generalmente, las naciones civilizadas en el Hemisferio Norte y en Europa tienen todas las ventajas de las verdades de Yahweh.  Pero nosotros ignoramos las lecciones y en su lugar escogemos satisfacer deseos carnales.  Cometemos adulterio espiritual asociándonos con el mundo.
      Las 10 tribus norteñas de Israel han sido llevadas cautivas pero Judah, junto con parte de la tribu de Benjamín y los sacerdotes de Leví, fueron dejadas en Jerusalem.  Fue a Judah a quien le fue dado el cetro y quedó en herencia del reino, de acuerdo a las promesas de Yahweh.  Eran los Judíos quienes tenían las Escrituras del Antiguo Testamento y tenían las promesas dadas a ellos.  Era su deber compartir éstas con otros y no quedarse con todas las bendiciones para ellos mismos.  De esta manera, ellos son descritos como vestidos en ropa regia y cenando suntuosamente cada día.
    
Lo que la Parábola nos Dice a Nosotros
           
¿Abraham está en el cielo?  ¿Es esta parábola otra manera de decirnos que después de todo, Lázaro sí fue al cielo?  Yahshua dijo; “Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el hijo del Hombre,”  Juan 3:13.
      El Salvador es llamado “el primogénito de los muertos” en Apocalipsis 1:5.  Si Él es el primero en ser levantado de entre los muertos, ningunas de las personas del Antiguo Testamento podían haber sido levantados antes que Él, ¿verdad?  Pero a ellos les fue prometida vida eterna.
     
            
Dos veces en el “Quien es Quien” de los justos patriarcas y profetas de Hebreos 11, leemos que ellos murieron —sin haber recibido la promesa, versos 13 y 39.  A Abraham y a los otros se les ha asegurado un lugar en el Reino aunque será cuando los muertos sean levantados en la segunda venida del Mesías, 1 Corintios 15:52, Juan 13:28-29.
      Cuando usted muere su pensar y su conciencia de todo cesa Salmos 5:5. “Pero los muertos  nada saben,” encontramos en Eclesiastés 9:5, “porque en el sepulcro, adonde vas, no hay obra, ni trabajo, ni ciencia, ni sabiduría,” verso 10.
     
La parábola de Lázaro y el hombre rico muestra que nosotros no podemos ser presumidos y regocijarnos en nuestras propias vanidades.  Debemos ser un viviente ejemplo de la Palabra de Yahweh, alcanzando a otros para compartir la gloriosa Buena Nueva del Reino venidero y la parte que el hombre puede tener en él.
      Este cuento puede ser mejor llamado la Parábola de los Seis Hermanos —siendo seis el número del hombre con su punto de vista carnal
      La lección es: mire más allá de esta vida.  Mire hacia Yahshua el Mesías. Persiga metas espirituales que traen vida eterna.  “Más si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos,” Mateo 19:17.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Teología bíblica sistemática. Lecciones 10 y 11

Lección 10 El Infierno
La doctrina bíblica del infierno es un tema que está muy mal entendido. Una falsa teoría predominante es que el infierno es un lugar que arde con fuego y azufre, donde los pecadores son torturados después de su muerte. De acuerdo con este punto de vista, cuando el pecador muere, su invisible, inmaterial e inmortal "alma" va a este lugar de agonía sin fin. El pecador, según los hombres que enseñan esta teoría afirman, experimenta un dolor indescriptible, miseria y tortura en el fuego del infierno durante toda la eternidad. Esta teoría es falsa, por que no es bíblica.

La doctrina de la tortura sin fin de los pecadores se basa en la falsa enseñanza de la inmortalidad del alma. El hombre no tiene una naturaleza consciente, inmaterial, que sigue viviendo después de la muerte. El hombre es inconsciente en la muerte. Una persona tiene que estar viva para experimentar la tortura y el dolor. Si ese infierno ardiente existiera y una persona muerta fuera colocada en ella, no sabría nada al respecto, ya que "los muertos nada saben." Un hombre viviente puede experimentar dolor a través de la función de su sistema nervioso y el cerebro, las partes de su cuerpo que están enterrados en la tumba después de la muerte. El pecador no puede sentir ninguna tortura si su cerebro y el sistema nervioso no funcionan.

La Biblia habla de "castigo eterno" (Mateo 25:46), pero no "eterno castigo." Los impíos serán destruidos para toda la eternidad en la segunda muerte. Ellos serán "castigados de eterna perdición, excluidos de la presencia del Señor" (2 Tes. 1:9).


I. El infierno es la tumba en la Biblia

Bíblicamente hablando, el infierno es la tumba. El infierno es una palabra derivada del latín infernus que significa fosa o hueco.

El Antiguo Testamento fue escrito originalmente en el idioma hebreo, y el Nuevo Testamento fue escrito originalmente en el idioma griego. Para que la Biblia sea leída en Inglés, era necesario que los estudiosos de la Biblia traduzcan la Biblia del hebreo y griego al Inglés.

La palabra inglesa hell fue utilizada por los traductores para vertir las palabras hebreas y griegas que fueron utilizadas originalmente por los escritores de la Biblia para referirse a la tumba. Los hombres que originalmente escribieron la Biblia, por supuesto, nunca oído hablar de la palabra infierno, ya que es una palabra en latín y en el idioma latín no se hablaba en los tiempos bíblicos. Con el fin de comprender la naturaleza del infierno de la Biblia, debemos determinar el significado de las palabras usadas por los escritores bíblicos.

La palabra hebrea para tumba es sheol. La palabra griega que significa tumba es hades. Los escritores del Antiguo Testamento, como Moisés, Job, David, Salomón, Isaías, registraron el hecho de que los muertos son enterrados en sheol. Los escritores del Nuevo Testamento, como Mateo, Lucas, Pablo y Juan, enseñan que los muertos son enterrados en el hades.

La palabra hebrea sheol y hades en griego tienen el mismo significado. Ambas palabras se refieren a la tumba. Se puede observar esta verdad, comparando Hechos 2:27-31 y Salmo 16:10. Hechos 2:27 es una cita directa del Salmo 16:10. En el Salmo 16:10, la palabra "infierno" es la traducción de la palabra hebrea sheol. Cuando este versículo es citado en Hechos 2:27, la palabra es traducida del griego hades. Este hecho es la prueba de que las dos palabras tienen el mismo significado.

En la versión Reina Valera ,las palabras sheol y hades no se traducen, sino que se traspasan a la Biblia en español. Esta práctica evita la confusión que ha resultado de la acepción moderna no bíblica que se ha asociado con la palabra "infierno".

II. La palabra hebrea "Seol"

La palabra sheol aparece en las escrituras hebreas 65 veces. En la versión autorizada de la Biblia, esta palabra se tradujo en tres palabras inglesas diferentes. Se traduce como "sepulcro" 31 veces, "infierno" 31 veces y "hoyo" 3 veces.

Los versos que contienen esta palabra hebrea traducida como "sepulcro" son las siguientes: Gen. 37:35; 42:38; 44:29, 31; 1 Sam. 2:6; 1 Reyes 2:6, 9; Job 7:9; 14:13; 17:13; 21:13; 24:19, Salmo 6:5, 30:3, 31:17, 49:14 ( dos veces), 15; 88:3; 89:48; 141:7; Prov. 1:12, 30:16; Ecel. 9:10; Canción del Sol. 8:6; Isa. 14:11, 38:10, 18; Ez. 31:15, Oseas 13:14 (dos veces).

Los versos en los que sheol se ha traducido como "infierno" son: Deut. 32:22, 2 Samuel 22:6; Job 11:8; 26:6, Salmo 9:17; 16:10; 18:5; 55:15; 86:13; 116:3, 139:8, Proverbios 5 : 5; 7:27; 9:18; 15:11, 24; 23:14; 27:20, Isaías 5:14; 14:9, 15; 28:15, 18; 57:9; Ezequiel 31:16 , 17, 32:21, 27; Amós 9:2; Jonás 2:2; Hab. 2:5.

Los tres versos en los que se ha traducido esta palabra "pozo" son: Num. 16:30, 33; 17:16 Job.

Al leer estos 65 versos, uno puede ver fácilmente que el significado evidente del sheol es la tumba.


III. La palabra griega "Hades"

En las Escrituras en griego la palabra hades se encuentra 11 veces. En la versión autorizada de la Biblia en Inglés esta palabra fue traducida por dos palabras inglesas. Fue traducida "infierno" 10 veces y "sepulcro" una sola vez. En los once versos hades debería haberse traducido como "la tumba". Los once casos de Hades en el Nuevo Testamento se mencionan aquí.

Mateo 11:23 Capernaum derribado al infierno
Mateo 16:18 Las puertas del infierno no prevalecerán
Lucas 10:15 Capernaum arrojados al infierno
Lucas 16:23 En el Hades alzó sus ojos
Hechos 2:27 No dejarás mi alma en el infierno
Hechos 2:31 Su alma no fue dejada en el Hades
1 Cor 15:55 Oh sepulcro, ¿dónde está tu victoria
Apoc 1:18 Tiene las llaves del infierno y de la muerte
Apocalipsis 6:8 El Hades le seguía;
Apoc 20:13 El Hades entregó los muertos
Apoc 20:14 La muerte y el infierno arrojados al lago

Los palabra griega tartarus aparece una sola vez en la Biblia. (2 Ped. 2:4.) También se traduce "infierno".

IV. Algunos datos sobre el Infierno

1. ¿Quién va al infierno?. Todo el que está muerto por que el infierno en la Biblia es la tumba. Él permanecerá en el infierno o la tumba hasta la resurrección. La Biblia declara que tanto los justos y los malvados están en sheol o hades.

Jacob fue al infierno. Él dijo: "Voy a bajar a la tumba (sheol) a mi hijo en luto" (Génesis 37:35). Job fue al infierno. Él dijo: "¡Oh, si me había de esconder en la tumba (sheol), que me habías de guardar en secreto, hasta apaciguarse tu ira" (Job 14:13). También dijo: "Si yo espero, el sepulcro es mi casa: Haré mi cama en las tinieblas" (Job 17:13). Ezequías, un hombre de Dios, dijo: "Yo iré a las puertas del sepulcro (sheol): Privado soy del resto de mis años" (Isaías 38:10).

Incluso nuestro Salvador, de acuerdo a la Biblia, fue al infierno. "Porque tú no dejarás mi alma en el Hades, ni tú quieres que tu santo vea corrupción. Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción" ( Hechos 2:27, 31).

Jacob, Job, Ezequías, y Jesús no fueron a un infierno ardiente. Ellos murieron y fueron enterrados. Ellos estaban en la tumba, el infierno bíblico.

2. ¿Qué es el infierno?. El hecho de que en la Biblia el infierno es el estado de la muerte, o la tumba, se desprende de las descripciones de sheol o hades. Después de leer las 65 apariciones de Seol en el Antiguo Testamento y el Hades en el Nuevo Testamento, se observa que el infierno está en la dirección de abajo. (Génesis 37:35;. Num 16:33;.. Isa 14:15) Es en la tierra (Números 16:30, 33), y por debajo de nosotros (Isaías 14:9). Los hombres son descritos como capaces de cavar en el infierno (Amos 9:2).

Los cuerpos de los hombres y los animales están en el Seol. Algunos reyes se describen como teniendo sus armas de guerra con ellos en el infierno. (Ezequiel 32:27). Todos los hombres van al infierno de la Biblia en la muerte. Los hombres en sheol o hades son inconscientes. Job oró para que Dios lo escondiera en el infierno o la tumba. (. Job 14:13) El hombre no puede experimentar sufrimiento, mientras que él está muerto "Allí los impíos dejan de perturbar, y allí los cansados están en reposo." (Job 3:17).

El infierno bíblico, por lo tanto, no es un lugar de agonía y tortura. Los justos y los impíos muertos están en el infierno. Ellos son inconscientes. Ellos están en sus tumbas esperando la resurrección.

3. Duración del Infierno. La tumba, el infierno bíblico, es el lugar temporal de descanso de los muertos hasta la resurrección. En la Biblia el infierno no es eterno. Los cristianos serán resucitados de la tumba en la primera resurrección. Los pecadores serán levantados de la tumba en la última resurrección. En la última resurrección general, el infierno (la tumba) se vacía completamente.

"Y el mar entregó los muertos que estaban en él, y la Muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras" (Apocalipsis 20:13). Tenga en cuenta que los impíos muertos serán juzgados a partir de su resurrección fuera del infierno. ¿Significa esto que Dios tortura a los pecadores en el infierno ardiendo durante miles de años y, finalmente, les resucita para que Él pueda juzgarlos? El infierno es simplemente la tumba, o el estado de la muerte. Los pecadores no reciben su castigo eterno en el momento de la muerte. Ellos mueren y son inconscientes en el infierno de la Biblia hasta la resurrección final. En esta última resurrección general, los pecadores volverán a la vida en sus cuerpos mortales, físicos. Después de la sentencia serán castigados con la destrucción. Los malvados no regresarán al infierno o la tumba después de la sentencia definitiva. Ellos recibirán su castigo eterno con ser destruidos en el lago de fuego, la muerte segunda. "Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la segunda muerte. Y el que no fue hallado escrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego" (Apocalipsis 20:14, 15).

V. Gehena de fuego

Fuera de los muros de Jerusalén en el día de los apóstoles había un montón de basura ardiente llamado "el valle de Hinnom", o "Gehenna". Gehenna era el incinerador de basura de la ciudad antigua de Jerusalén. Desperdicios y animales muertos fueron arrojados a este valle para ser consumidos en el fuego. El fuego continuó quemando siempre y cuando hubiera material para que no se consumiera. La misma basura se consumía, pero el fuego seguía ardiendo, ya que mas basura era adicionada. No hay fuego en el valle de la Gehenna hoy. Se extinguió hace siglos. El valle ya no se utiliza como un incinerador.

Durante el ministerio terrenal de nuestro Señor, los delincuentes que murieron después de la crucifixión fueron lanzados en este fuego del Gehena para ser destruidos. Se pensaba que los crucificados no merecían un entierro decente. Muchos estudiosos de la Biblia creen que Jesús habría de ser echado en este montón de basura en llamas para ser consumido si José de Arimatea no hubiera ido a Pilato a pedir permiso para sepultar a Jesús en su propia tumba.

El Gehena de fuego era considerado como un símbolo de juicio y de destrucción. Jesús usó el fuego del Gehenna como una ilustración de la destrucción final de los impíos. El fuego Gehena se refiere al lago de fuego, que es la muerte segunda.

"Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de cuya presencia la tierra y el cielo huyeron;. Y no se halló lugar para ellos Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida: y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras Y el mar entregó los muertos que había en. él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego que es la muerte segunda Y el que no fue hallado escrito... en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego "(Apocalipsis 20:11-15).

La palabra griega Gehena ocurre en doce versículos en el Nuevo Testamento. Se utilizó once veces por nuestro Señor y una vez por Santiago. Los traductores españoles usaron la palabra "infierno" para traducir la palabra Gehenna. Es lamentable que así lo hicieran. Se ha añadido mucha confusión en el tema. Seol y Hades traducidas "infierno" se refieren a la tumba. Gehenna, sin embargo, no se refiere a la tumba. Se refiere al lago de fuego, que será el agente para la destrucción final de los impíos.

Mateo 5:22 Se hará merecedor del fuego del infierno
Mateo 5:29 Todo el cuerpo sea echado al infierno
Mateo 5:30 Todo el cuerpo sea echado al infierno
Mateo 10:28 Destruir el alma y el cuerpo en el infierno
Mateo 18:9 Dos ojos echado al infierno,
Mateo 23:15 Dos veces más hijo del infierno
Mateo 23:33 Escapar de la condenación del infierno
Marcos 9:43 Dos manos ir al infierno
Marcos 9:45 dos pies al infierno
Marcos 9:47 Dos ojos echado al infierno,
Lucas 12:5 Tiene poder de echar en el infierno
Santiago 3:6 La lengua es inflamada del infierno

En todos estos doce versículos la palabra "infierno" viene de la palabra griega gehenna. Esta palabra no se refiere a un infierno ardiente, para que los pecadores vayan hoy a la hora de la muerte. No se refiere a la tumba. Se refiere a la futura destrucción de los impíos en el lago de fuego.
Observe que en estos versos el "cuerpo entero", los "ojos", las "manos" y los "pies" del hombre se mencionan como que serán echados en la Gehena de fuego. Los hombres que creen en la inmortalidad del alma y la tortura de los impíos en el infierno ardiendo hoy no puede utilizar estos versículos para apoyar su teoría falsa. Según su teoría, el cuerpo del pecador está enterrado en la tumba, y sólo su alma sin cuerpo va al infierno ardiendo.
El fuego del Gehena se refiere al futuro lago de fuego, en el que los pecadores en sus cuerpos mortales serán destruidos por que se consumirán.

VI. La destrucción de los malvados

En contra de la enseñanza de la tortura sin fin de los impíos, la Biblia enseña claramente que los impíos serán completamente destruidos en el lago de fuego. Los pecadores no sufrirán tormento eterno, sino que serán castigados con la destrucción. El infierno bíblico, sheol y hades, se refiere a la tumba en la que ambos pecadores y creyentes están enterrados. El lago de fuego no se refiere al infierno bíblico.

El infierno Bíblico se vaciará cuando los pecadores sean restaurados a la vida en la resurrección final. Si son juzgados dignos de la vida, los pecadores no serán devueltos al infierno bíblico o la tumba, sino que serán arrojados al lago de fuego para ser destruidos. El fuego de la destrucción se describe como "eterno" y "que no se puede apagar" porque no puede ser extinguido hasta que su obra de destrucción sea completada. Los pecadores serán consumidos por el fuego, pero el fuego mismo continuará ardiendo hasta que se hayan consumido todos los pecadores. Nadie será capaz de apagar el fuego con el fin de escapar a su destrucción.
Salmo 37:20 En el humo se consumen
Malaquías 4:3 Destruidos serán ceniza bajo los pies
Salmo 37:38 Los transgresores serán destruidos
Salmo 73:18 Se les echa a la destrucción
Salmo 92:7 Serán destruidos para siempre
Salmo 145:20 Los malvados se destruyen
Proverbios 10:29 Destrucción de los obradores de  iniquidad
Isaías 1:28 La destrucción de los transgresores
Mateo 7:13 Camino ancho lleva a la perdición
Filipenses 3:19 Cuyo fin será perdición
2 Pedro 2:12 Perecerán
Mateo 3:12 Y quemará la paja
Malaquías 4:1 Los abrasará
Abdías 16 Serán como si no hubieran sido
Salmo 37:10 Su lugar no será
Proverbios 10:25 Así que no es el más malvado
Hebreos 10:30. El fuego devorará a los adversarios

La Biblia enseña que la vida eterna será dada solamente a los redimidos y que los malos no vivirán para siempre. La Palabra de Dios dice en repetidas ocasiones que los impíos "perecerán" (Sal. 1:6; 9:3; 37:20; Proverbios 19:9;. 13:03 Lucas, Juan 3:15, 16;. Rom 2:12; 1 Cor 1:18;. Tes 2 2:10;. 2 Pet 2:12).. Ellos se "consumen" (Sal. 37:20; 59:13; 104:35;. Isa 1:28). Ellos serán "cortados" (Sal. 37:9, 22, 28, 34, 38,. Prov. 2:22). Ellos serán "quemados" (Mal. 4:1, 3;. Matt 3:12; 13:42). Ellos serán "destruidos" (Sal. 37:38; 73:18; 92:7; 145:20; Prov. 10:29;. 21:15; Isa 1:28;. Mateo 7:13;. Rom 9. :... 22, 1 Cor 6:13; Phil 3:19, 2 Tesalonicenses 1:9). Los impíos serán "como si no hubieran sido" (Abdías 16). "Los malos no serán: sí, has de considerar diligentemente su lugar, y que no será" (Sal. 37:10).

Dr. Richard Francis Weymouth (1822-1902), un laico bautista Inglés y traductor del Nuevo Testamento, escribió:

Mi mente no puede concebir una grosera tergiversación del lenguaje que cuando cinco o seis de las palabras más fuertes de la lengua griega significan destruir o destrucción se explican en el sentido de "mantener una existencia eterna pero miserable". Para traducir el negro como blanco no es nada de esto. (Citado por Pettingell, el inefable don, p. 322.)
John Nelson Darby (1800-1882), uno de los fundadores de la Iglesia de los Hermanos de Plymouth, en Inglaterra, escribió en Las esperanzas de la Iglesia:
Queremos expresar nuestra convicción de que la idea de la inmortalidad del alma no tiene origen en el Evangelio, que se trata, por el contrario, de los platónicos y que fue justo cuando la venida de Cristo fue negada en la Iglesia o por lo menos comenzó a perderse de vista, que la doctrina de la inmortalidad del alma vino a sustituir a la de la resurrección.

Clement Moore Mayordomo (1810-1890), un episcopal estadounidense, fue rector en varias iglesias, capellán del Senado de los EE.UU. (1849-1853), capellán de la embajada de EE.UU. en Roma (1861-1864), y profesor de historia de la iglesia en la Protestante Episcopal Divinity School, Philadelphia (1864-1884). Él escribió:
Desde que he llegado y descansó en la conclusión de que el destino final de los impenitentes es la muerte, y la vida no es eterna en agonía, una gran nube negra parece haber sido removida del rostro de Dios, y yo lo veo, no sólo como mi Padre amoroso, sino como el Padre de todas las criaturas. (Citado por Pettingell, op. Cit., P. 328.)

Lección 11
El Pecado

I. La Realidad del Pecado

El pecado es una realidad trágica. No es una ilusión, tiene existencia real. Este hecho es reconocido por la Biblia, la conciencia, las religiones de la humanidad, la historia de las naciones, los gobiernos y la literatura.
La Biblia es un libro escrito en gran parte sobre pecadores. Tiene que ver con la historia del pecado del primer hombre, las terribles consecuencias del pecado en la historia humana, y el triunfo final sobre el pecado y su eliminación del universo. La Biblia describe al hombre individual y la raza humana total que está en pecado y bajo condenación.
Los fotógrafos a veces retocan fotografías para eliminar las cicatrices, arrugas y verrugas, pero el hombre Biblia es retratado tal como él es. No trata de ocultar los defectos de sus héroes. Registra la embriaguez de Noé, la mentira de Abraham, el asesinato y el adulterio de David, y la negación de Pedro. Se muestra a los hombres tal como son.

La Biblia es un libro escrito por los pecadores. El mensaje del evangelio de arrepentimiento y salvación se dirige a los pecadores. Guía a los hombres al Cordero de Dios, que se entregó para salvar a los perdidos. La Biblia en todas partes imagina el pecado como algo real y trágico.
El hecho de que el pecado es una realidad es reconocido por el testimonio de la conciencia y el juicio general de la humanidad. La mayoría de las personas se dan cuenta de que no son lo que deberían ser. En los momentos de total honestidad saben que son pecadores. El hombre encuentra jueces y la culpa y la condenación.
Las religiones de la humanidad presuponen la existencia del pecado. Esta verdad se puede ver en el hecho de que los sacrificios de sangre, los sacerdocios y penitencias siempre han sido factores importantes en las grandes religiones del mundo. El reconocimiento del pecado puede dar cuenta de la gran sensación de tristeza que caracteriza a las religiones paganas. Los paganos conocieron pecado pero no el remedio.
Es el pecado algo de importancia? Preguntan los historiadores. La historia de las naciones es en gran medida un registro de la pecaminosidad humana y las terribles consecuencias del pecado. El hecho de que la guerra ha existido de hecho indica que alguien ha pecado. Si se eliminan de los registros históricos cada incidente que se relaciona de alguna manera con el pecado humano, la historia no existiera.
Los gobiernos humanos saben que existe el pecado. Reconocen la pecaminosidad de la naturaleza humana. En consecuencia, promulgan leyes e imponer sanciones en los esfuerzos para frenar la influencia del pecado en las relaciones sociales. Si no hubiera pecado, no habría necesidad de leyes, cerraduras, policías y prisiones, no habría necesidad de auto-protección contra el crimen.

La literatura describe el pecado como una realidad. La pecaminosidad general de la humanidad es retratada en la ficción y no ficción, poesía y prosa. Algunos pecados humanos se asocian con la trama de casi todos los dramas o historias. Puede ser la codicia o la envidia. Puede ser un asesinato o la lujuria. Puede ser el egoísmo o la venganza. El hecho es que el pecado es reconocido por todos los tipos de literatura, ya sea la mitología griega, Shakespeare, o la ficción moderna.
La realidad del pecado, por otra parte, es un hecho observado en la vida diaria. Uno puede ver en casi cualquier lugar, en cualquier momento alguna evidencia o resultado del pecado. El pecado es una realidad trágica.

II. La universalidad del pecado

El pecado es universal. Todos los hombres son pecadores, todo hombre es pecador. El pecado no solo es universal entre los hombres, sino que es total dentro del hombre. Si uno dibuja un círculo para indicar al justo, sería vacío. Todos quedarían excluidos. Si uno dibuja un círculo para indicar los pecadores, estaría lleno. Todos seríamos incluidos.
La universalidad del pecado se enseña claramente en las declaraciones directas de la Biblia.

Todos los hombres por parto natural son pecadores. Es evidente, por supuesto, que Jesús es una excepción. "Todos somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia, y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras iniquidades, como el viento, nos han quitado" (Isaías 64:6). "El mundo entero está bajo el maligno" (1 Juan 5:19).
El hecho de que el pecado es universal está implícito en la enseñanza bíblica de que todos los hombres que están fuera del Mesías están bajo condenación y la ira le aguarda. "El que cree en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él" (Juan 3:36). "Por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás" (Efesios 2:3). "Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo, porque tú que juzgas haces lo mismo" (Rom. 2:1).
Todos los hombres están bajo condenación delante de Dios, porque todos los hombres son pecadores.
La necesidad de arrepentimiento es universal porque el pecado es universal entre los hombres. "Y los tiempos de esta ignorancia, Dios pasó por alto, pero ahora manda a todos los hombres en todo lugar que se arrepientan" (Hechos 17:30). El hecho de que Dios manda a todos los hombres que se arrepientan revela que todos los hombres son pecadores.

La verdad de que Cristo murió por todos los hombres muestra que todos los hombres son pecadores y necesitamos la expiación que él proveyó. Jesús es "el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo" (Juan 1:29). "El es la propiciación por nuestros pecados: y no solamente por los nuestros, sino también por los pecados de todo el mundo" (1 Juan 2:2). "¿Quién se entregó en rescate por todos" (1 Tim. 2:6). El hecho de que el evangelio debía ser predicado "a toda criatura" (Marcos 16:15) muestra que todos los hombres son pecadores y necesitan escuchar el evangelio.
III. La culpa del pecado

El pecado implica culpabilidad. Como pecadores todos los hombres son culpables ante Dios. El pecado es un factor en la vida de los que son responsables. Se merecen la condena y el castigo. Ellos son "dignos de muerte" (Rom. 1:32).
La culpa, por lo tanto, designa la relación del transgresor ante el gobierno moral de Dios. Se refiere a la posición del pecador y la condición en vista del hecho de que ha violado las normas morales de Dios. Las leyes morales son expresiones propias de los atributos morales de Dios: la santidad, el amor y la verdad.

El pecado contradice la naturaleza misma de Dios. La actitud divina hacia el pecado debe ser la condenación y la ira. El Gobierno de Dios del universo debe ser santo, por lo tanto, requiere que el castigo del pecado sea la muerte.
Decir que un pecador es culpable delante de Dios es decir que está sujeto a la desaprobación de Dios y la condenación. Está expuesto a la ira de Dios que se revela desde el cielo a través del Evangelio contra toda impiedad e injusticia. (. Rom. 1:18) Él merece castigo, está obligado a satisfacer la justicia de Dios.
La culpabilidad del pecador sólo se puede borrar mediante el pago de la penalidad del pecado que es la muerte. La pena del pecado se puede pagar personalmente por el pecador en la destrucción de la segunda muerte, o puede ser pagada indirectamente a través del sacrificio de Cristo.

La primera muerte no quita la culpa del pecador. El pago total de los salarios del pecado se efectuará por el pecador, cuando sea destruido en la segunda muerte. Elevado a la vida en la resurrección final, los pecadores aún estarán bajo la condenación de Dios y la ira. El hecho de su culpabilidad no habrá cambiado. Todavía serán imputables por los pecados que han cometido en esta vida. Ellos serán juzgados según las obras pecaminosas que han cometido hoy. La pena del pecado se pagará con la segunda muerte, pero el pecador habrá sido destruido.

IV. Perdón del Pecado

A través de su plan de salvación, Dios proveyó un medio por el cual la penalidad del pecado se podía pagar y el pecador perdonado podría vivir por la eternidad. Jesús, el Hijo de Dios sin pecado, voluntariamente se convirtió en el sustituto del pecador. Estar sin pecado significa que Jesús fue sin culpa personal. El hecho de que Él es el Hijo perfecto de Dios dio un valor infinito a su sacrificio. Su muerte, por lo tanto, podría ser una sustitución para no sólo un pecador, sino un número infinito de pecadores.
En otras palabras, el Cordero de Dios potencialmente llevó la culpa y pagó la pena del pecado de toda la raza humana. Los beneficios de su sacrificio en realidad, sin embargo, se convierten en efectivos en la vida del pecador sólo cuando se coloca correctamente en relación con Cristo a través de la conversión a Dios. El sacrificio de Cristo sirvió de base por el que Dios podía quitar nuestra culpa y nos declara justos. Cuando nos unimos a Cristo, Dios realmente quita nuestra culpa e imputa la justicia de Cristo a nosotros. "A él, le ha hecho pecado por nosotros, al que no conoció pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él" (2 Corintios 5:21.).
El perdón de Dios por los pecadores se basa en la muerte sacrificial de Cristo. La pena del pecado debe ser pagada antes que el pecado pueda ser perdonado. "Sin derramamiento de sangre no se hace remisión" (Heb. 9:22). El perdón se encuentra a través del sacrificio de Cristo, el sustituto del pecador, cuya sangre fue derramada para la remisión de los pecados. Pablo explicó: "En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia" (Efesios 1:7 "). Dios puede retener su santidad mientras perdona a los pecadores, porque el castigo del pecado fue pagado a través del sacrificio vicario de Cristo. ( Rom. 3:24-26)
Dios no estaba obligado a proveer un sacrificio por los pecadores, el perdón de los pecados, por lo tanto, son el resultado del amor de Dios, la misericordia y la gracia.
El perdón de los pecados se relaciona con el bautismo cristiano. La conversión del pecador es la condición sobre la cual se otorga el perdón de los pecados. Conversión, que incluye el arrepentimiento, la fe y el bautismo, es el medio por el cual el pecador entra en una relación redentora con Dios por medio de Cristo.

Por medio del arrepentimiento, la fe y el bautismo, la remisión de los pecados se hace efectiva en la vida del pecador. "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados" (Hechos 2:38). "Y ahora, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando el nombre del Señor" (Hechos 22:16).